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viernes, 28 de abril de 2017

II Congreso Andaluz Pacientes con Cáncer


La pasada semana, 21/22 de abril, pude asistir al II Congreso Andaluz de Pacientes, celebrado en Málaga, invitada como miembro del Comité Científico del mismo y miembro del Comité de Participación de Pacientes de la AECC, institución que lo organiza. Con la tarea de observadora y con el talante de disfrutar.
He podido redactar un texto con lo que para mí es importante de reseñar. Fruto de lo escuchado en las ponencias, comunicaciones y talleres, además de, lo vivenciado y conversado con las personas asistentes, organizadores y ponentes.
En primer lugar, una breve reseña, más en prosa poética, para expresar que un congreso de pacientes y familiares esta cargado de humanidad, tanta como la de la mirada de Mirian Segura, modelo de la imagen del congreso, emulando la obra de Vermer "la joven del pañuelo".

Reseña
Un congreso impregnado de momentos y personas, emocionantes unos, emocionadas otras. Momentos atrapados por y en miradas que se tocaban. Momentos de arte, con un lenguaje humanizador. Realidades complejas que han llenado los salones teñidos de mosaicos cromátizados por un río de almas humanas. Momentos que nacen de la verdad. Momentos de Rocio y de Ángela, de tantas Rocíos y de tantas Angeles, de almas y de  “jovenes de la perla” como Mirian a las que no les sobran los días, empero superan la pintura. Momentos de aplausos y reconocimientos, no exentos de vacíos jaspeados por lágrimas y miradas y relaciones humanas henchidas como globos rojos en forma de corazón. Momentos de dignidad implícita en el saber vivir. Momentos para revertir nuestra realidad. Todo para las personas pacientes y sus familiares con y por las personas pacientes y familiares. Mapeando lo esencial. Explicando los datos, los avances, la “no esperanza” también, sean cuales sean, porque son los nuestros, porque es nuestra salud. Momentos de lo que nosotras consideramos importantes, no los que ellos creen más relevantes. Momentos que nos muestran que tenemos los días que nos quedan por vivir y no sabemos cuántos. El miedo es libre.  Momentos que nos gritan que hoy no sea lo que Dios quiera sino lo que nosotras nos propongamos. Un congreso con momentos que nos dicen que resistiremos desde la fuente de la que se precipita un torrente de esperanza, no no, de entusiasmo y ganas de vivir. En la corriente sempiterna. En la salud y la enfermedad. Porque no hay bienestar sin malestar. Ahí, desde donde nace la vida y duele. Una vida que nos envuelve con un halo mágico y a la vez confuso. Entre tizanas y piedras, el fuego y cielo. Momentos que nos enseñan que persiguiendo al dolor hasta su madriguera no seremos más frágiles. Entre dudas por asaltar un lugar donde encontrarnos para despojarnos del alma. Momentos a la luz de la esperanza, que nos brinda nuestra diversidad para afrontar juntas el paso del tiempo herido. Momentos para transitarnos “desde el qué nos pasa, al qué nos importa”. Metilándonos nosotras, con nuestras manos, entrelazadas con las manos de las otras. Todas a menos de cinco centímetros, otras vidas junto a nosotras en la ambrosia de los abrazos. Un congreso con momentos donde habla la vida, ella nunca miente.

El arte de humanizar la salud, II Congreso Andaluz de Pacientes con Cáncer

Como no empezar hablando de la comunicación médico-paciente en un congreso que pretende embarcarnos en un crucero hacia la mejor calidad de vida de las personas que son diagnosticada de cáncer y sus familiares. El arte de compartir un proceso, de despejar dudas juntas, de afrontar los miedos, necesita de una eficiente y afectiva comunión médico-paciente. Nos dice el Dr. Javier García Alegría que “dos montañas no se pueden acercar, empero dos personas sí”. “El profesional médico es un gestor de información que gran parte procede de la que debería ser la contadora de su historia, la persona paciente”.

La persona paciente (a partir de ahora utilizaré el femenino para referirme a la persona paciente o familiar, porque, si definiéramos el Congreso con una u otra energía sería mayoritariamente femenina). La paciente esta satisfecha con la medicina científica. No obstante, esta suspende en la atención humana. La humanidad es y esta en el ADN y es lo que las pacientes nos queremos encontrar a lo largo del proceso de cáncer. A veces, las más, las pacientes tienen tantos profesionales de referencia que no conocen sus nombres y viceversa, los profesionales tienen tantas pacientes que se refieren a ellas por número de expediente o patología (la del linfoma de Hodgkin, o la cuello). El secreto del cuidado de la paciente estriba en… ocuparse de la persona. Y, como nos dice el Dr. Albert Jovell, cambiar la pregunta “del qué te pasa, al qué te importa”.

Por otra parte, nos refiere el Dr. García que es una responsabilidad social el usar bien los tiempos de los médicos. La diferencia entre lo que él llama “tiempo del médico” y los 15/20 minutos que un oncólogo dedica por paciente es insuficiente para una atención personal y humanizada. El oncólogo cuando acaba de leer y revisar los múltiples informes y pruebas en la pantalla del ordenador ya no le queda tiempo para mirar a los ojos de la persona que tiene delante. “la diferencia entre lo que una espera y lo que una obtiene es la decepción”. Es difícil empatizar con el médico y comprender sus tiempos cuando para nosotras el tiempo corre en nuestra contra. según la Fundación ECO (Excelencia y Calidad de la Oncología) Los oncólogos denuncian que el tiempo de atención al paciente es «inaceptable». En estudios anglosajones se ha observado que, aunque el 95% de las personas estaban satisfechas con el cuidado médico recibido, el 38% referían haber tenido dificultades en comentar problemas personales con su médico y el 35% sentían que los médicos no habían empleado el tiempo suficiente con ellos.

En referencia al diagnóstico precoz o proceso de diagnóstico anticipado, deben verse involucrados tanto el conjunto de la sociedad, el colectivo de la profesión sanitaria y todo el sistema sanitario, además de los agentes sociales y administraciones públicas o privadas. No nos cabe duda de que “la prevención salva vidas”. Sin embargo, hay que poner luz sobre los falsos positivos -como nos informó la Dra. Mercedes Torres Tabanera, con una amplia formación en diagnóstico mamario en EEUU- que atraen personas sanas al sistema de salud convirtiéndolas en pacientes. Provocándoles graves daños y acarreándole una gran carga de dolor, a veces provocando patologías y/o secuelas crónicas, con una importante repercusión sobre la inversión social en presupuestos de salud.

Tratando sobre el proceso de diagnóstico, según el Dr. Lorenzo Alonso Carrión (Foro Osler), “un diagnostico mal llevado lleva a sufrimiento” y nos aporta una checklist para el diagnóstico donde, entre otros ítems nos dice: en urgencias, asegúrese de llevar un posible diagnóstico y no aceptes explicaciones populares “no todo son gases”. En atención primaria, cuente bien su historia y pida un plan de seguimiento. “Es importante la comunicación médico-paciente para alcanzar un acertado diagnóstico”.

Otro de los miedos y rechazos de las pacientes en torno al cáncer es la toxicidad de los tratamientos. La toxicidad asociada al tratamiento quimioterápico y radioterápico es un aspecto muy importante, principalmente por la influencia negativa que ejerce sobre la calidad de vida de las pacientes, así como el riesgo vital que puede suponer en algunas circunstancias. Problemas digestivos, cansancio, trastornos del sueño, irritaciones de piel, disfunciones sexuales, efectos emocionales, etc, etc, etc. Los efectos secundarios producen gran temor en las pacientes, aunque en la mayoría de los casos son más soportables de lo esperado. Podemos leer en la web de SEOM, Sociedad Española de Oncología Médica, que “muchos de los efectos tóxicos podrían ser evitados o minimizados mediante una exhaustiva evaluación tras cada ciclo de tratamiento”.

Sí se trata de dolor. El dolor total. Según Cicely Sanders. Una entidad que bloquea todas las esferas del individuo. “Prefiero morir que seguir así”, eso es el dolor total. Entendido esto, el dolor es de quien lo presenta, poner en juicio su intensidad, su aparición, su duración es no entender que representa una urgencia para paciente. Es dolor. No se debe juzgar al síntoma ni a la paciente. Los medicamentos, las dosis, los rescates y las diferentes armas terapéuticas que nos pueden prescribir ajustándolas a nuestro caso particular, están a nuestro alcance (pacientes) solo tenemos que comunicarnos con nuestro equipo terapéutico multidisciplinar: atención primaria, oncología, unidades del dolor, psicooncología. “usa el dolor como una piedra en el camino que hay que apartarla y no como un límite para parar”. “la gran empresa de la medicina es perseguir el dolor hasta su madriguera” acudamos pues a integrar terapias que beneficien a las pacientes en el control del dolor. Según la psicooncóloga Monica Caballero (AECC) las medidas no farmacológicas pueden ser tan importantes como la medicación para aliviar el dolor y el sufrimiento.

En el caso de las pacientes avanzadas y próximas a un desenlace de muerte, también la obstinación terapéutica es un dolor evitable. El observatorio de los Derechos Humanos Human Rights Watch publicó en marzo 2009 un documento sobre el acceso al tratamiento del dolor como derecho humano. En dicho documento podemos leer esta contundente frase expresada desde las pacientes a sus profesionales: “please, don’t make us suffer any more”, por favor, no nos hagan sufrir más.

De todo esto y mucho más nos habla la Oncología integrativa. Cuando el diagnóstico es cáncer, la mayoría de las personas ven en la quimioterapia y la radioterapia su salvación a la vez que un camino tortuoso por el que deberán pasar. Lo que muchos pacientes no saben es que además de la quimioterapia, la radioterapia y la cirugía existen otras terapias que minimizan los efectos secundarios y la toxicidad de estos, y pueden ayudar a los pacientes oncológicos a afrontar el cáncer de una manera menos punzante. Ninguna de estas terapias se puede considerar como una alternativa a la quimio o a la radio. Conjugar todas estas estrategias de terapia -con evidencia científica- disponibles y de bajo coste, suponen para las pacientes mejores resultados en la absorción de los tratamientos convencionales, recortar los tiempos del proceso cáncer y una mejor calidad de vida. La Dra. Julia Ruiz Vozmediano, oncóloga y médica de familia con amplia formación en Oncologia Integrativa la define así en su web: OncoNature “La oncología integrativa es el uso de terapias complementarias seguras y efectivas y basadas en la EVIDENCIA CIENTÍFICA, que se utilizan con el tratamiento convencional para el control de los síntomas, mejorar la calidad de vida y contribuir a la salud global del paciente, proporcionando una atención integral del paciente oncológico tanto en la dimensión física como emocional”.

La historia nos muestra cómo, en todos los tiempos y en todos los lugares, las personas han buscado fórmulas para vivir más y mejor, porque la vida es finita, para el ser humano. Una de estas fórmulas de seguro es cuidar nuestra salud. Y, un elemento nuclear es cultivar el conocimiento que tenemos de nuestro cosmos sexual y practicar una sexualidad que sacie nuestra “sed de piel” (libro del Dr. Manuel Lucas Matheu, un referente en sexología médica). Depende del entendimiento y proceder sano de nuestra sexualidad para que nuestra vida sea íntegra. Experimentémosla con calidad, con sapiencia y sensatez para disfrutar de una vida que nos ha sido dada. Si creemos que la fuerza de la sexualidad no tiene cabida en el desorden nos equivocamos, la sexualidad no se conforma con la insinuación perversa de la enfermedad. En el silencio oscuro e infausto que brota en la afección y el desequilibrio, amarnos cogidos de las manos, amarnos con las palabras, amarnos con las miradas y las caricias, sintiéndonos con el abrazo, satisfaciéndonos… nos trae un lenguaje musical, para nuestro ser, hacedor de azarosas proezas en favor de la vida. Las fuerzas que la sexualidad pone en movimiento forman parte de nuestra propia naturaleza, emergen de una batuta interior que conoce las notas del pentagrama y la coreografía de la danza Salud/Dolor/Vida.

En los avances de la oncología médica, las nuevas técnicas quirúrgicas y tratamientos más eficaces y dirigidos progresan cada día con saltos cualitativos. La inmunoterapia, también denominada terapia biológica, es un tipo de tratamiento del cáncer diseñado para estimular las defensas naturales del cuerpo a fin de combatir el cáncer. Utiliza sustancias producidas por el cuerpo o fabricadas en un laboratorio para mejorar o restaurar la función del sistema inmunitario. La inmunoterapia puede funcionar de las siguientes maneras: Al detener o retrasar el crecimiento de las células cancerosas. Al impedir que el cáncer se disemine a otras partes del cuerpo. Al ayudar al sistema inmunitario para que funcione mejor a la hora de destruir las células cancerosas. Una terapia más del arsenal disponible para el tratamiento de tumores hormono-dependientes es la hormonoterapia. Tanto la mama como la próstata crecen y se desarrollan a lo largo de la vida debido a la influencia que tienen las hormonas sexuales sobre ellas (estrógenos y testosterona, respectivamente). El tratamiento hormonal actúa alterando la producción o impidiendo la acción de los estrógenos o de la testosterona sobre los órganos diana. Su objetivo es eliminar o reducir el tumor mejorando la supervivencia y la calidad de vida del paciente. Estas y otras terapias dirigidas hacen más eficaz y llevadero el proceso de curación del cáncer. El presente y futuro de los tratamientos para curar el cáncer, nos expresa el Dr. Emilio Alba Conejo, se basan en aplicar tratamientos personalizados menos tóxicos apoyados en el conocimiento biológico que tenemos de estas enfermedades englobadas en el termino cáncer.

Todo lo anteriormente citado en el II congreso en referencia a la atención humana a la paciente se engloba en el concepto que acuño el Dr. Jovell. El Modelo Afectivo-Efectivo. Un modelo que reflexiona sobre la importancia que tiene el situar al paciente en el centro del sistema sanitario, y tenerle en cuenta en la toma de decisiones que afectan a su salud. Según el Gerente del Hospital Clinico San Carlos, el economista José Soto Bonell, “volver a lo esencial, a tratar al paciente como un ser humano, comprendiendo su comportamiento y explicando se estilo de vida, así como adaptando el modelo a las necesidades de los diferentes grupos que conforman la sociedad”. No obstante, en palabras del Gerente del Servicio Gallego de Salud, Antonio Fernández-Campa, “Hablamos del paciente como centro del sistema y el problema es que lo tenemos en el centro, pero lo rodeamos y no dejamos que se mueva”. Y, en palabras del Dr. Albert Jovell “algunos médicos te informan pero no te comunican, te oyen pero no te escuchan, y te entienden pero no te acompañan”.

Y para terminar expresar que el Modelo Afectivo-Efectivo se construye con las propuestas de los distintos agentes implicados en el sistema sanitario y que rodean al paciente: asociaciones de pacientes, profesionales de la salud, administraciones públicas, ONG y fundaciones de ámbito sanitario, medios de comunicación, colegios profesionales, organizaciones y sociedades científicas que investigan y universidades. Teniendo como base la siguiente afirmación del Dr. Charles Safran “…[Cuando los pacientes] participan más activamente en el proceso de atención médica, podemos crear un nuevo sistema de salud con servicios de mayor calidad, mejores resultados, menor coste, menor número de errores médicos, y personas pacientes más contentas, más sanas. Tenemos que hacer de esto, el nuevo patrón de oro de calidad en la atención médica y el principal objetivo de todos nuestros esfuerzos por mejorar: No mejores hospitales. No mejores prácticas médicas. No sistemas electrónicos médicos sofisticados. Pacientes más felices, más sanos”.         

mi agradecimiento al comando Fuengirola
(aecc Fuengirola, Málaga)                                                                                                                                        


















jueves, 10 de noviembre de 2016

las personas pacientes y familiares, la voz en la enfermedad

Palacio de la Aljafería, Zaragoza
siglo XI por iniciativa de Al-Muqtadir
Mis conclusiones, de lo vivenciado y lo escuchado en el
I Congreso Pacientes y Familiares de Aragón no solo en las intervenciones sino también en las áreas comunes y en las conversaciones de sobremesa, con un tono de crítica constructiva que se percibía en el ambiente:

Que una de las premisas para que las personas sean el centro del sistema de salud es que se escuche la voz de las personas diagnosticadas y la de sus familiares. Y lo primero es que se permita que esas voces sean oídas y escuchadas. -la diferencia entre oír y escuchar estriba en que para oír no necesitamos prestar atención, mientras que para escuchar es regla primordial poner todo el empeño y el interés en la persona interlocutora.

Que el cáncer nos conduce a una lucha personal, una lucha familiar y una lucha social, el cáncer es una lucha por la vida y el reto es de todas las personas a una.

Que el cáncer es como una cinta de correr para la persona diagnosticada: no controlas la velocidad, no puedes parar, no puedes bajar. El camino es devolver a la persona diagnosticada su capacidad de controlar su enfermedad, de controlar su vida en la enfermedad.

Que los médicos de oncología tratan los tumores. Ahí estriba el error. Aún, gran parte de las personas profesionales de la oncológica no ven una persona enferma que les pide ayuda sino una patología a tratar. Las personas profesionales necesitan una formación continua y que dicha formación ha de ser financiada, entre otras, por el sistema. No solo de conocimientos médicos y científicos sino también psicoemocionales y de gestión de sus propias emociones.

Que la comunidad de Atención Primaria no está preparada y carece de información. Según la opinión de quienes se dedican a esta labor, desarrollando su labor médica, la comunicación con oncología es uno de sus retos y viceversa. Las personas en la enfermedad necesitan una continuidad asistencial y que todos equipos de profesionales que les atienden estén interconectados y compartan sus conocimientos y actuaciones en referencia a la persona que tratan. Estas personas necesitan disponibilidad de su equipo terapéutico, se dirijan a quien se dirijan, bien sea a su medica de cabecera, oncóloga u enfermería. Hay que poner el foco en que, medicina y enfermería, fuera del ámbito hospitalario, carecen de la información y formación necesaria para prestar atención a personas con complicaciones oncológicas.

Que no se comprende, por parte de las personas usuarias, el lenguaje médico ni el del sistema. La analfabetización no es solo de parte de las personas usuarias, que lo es también del sistema y sus profesionales que utilizan términos, pautas y conceptos ininteligibles para el resto de las personas. Además de que hay que tener en cuenta que las personas usuarias del sistema de salud, en muchos casos, no saben, ni tienen porque saber, utilizar las herramientas que se les ofrecen. Y, tampoco tienen tiempo.

Que el reto de la cronicidad en el cáncer necesita de aglutinar las capacidades de todas las partes en una sinergia que abra un escenario nuevo y de gran alcance para vivir una vida curada en pos de ser sanada. Dotando de autonomía a estas personas sobrevivientes y de valor sus vidas que, en muchos casos arrastran serias secuelas, ya sean por el cáncer y por los tratamientos o, por la situación social en que quedan tras la enfermedad.

Que en la actualidad disponemos de muchas organizaciones asistenciales y asistencialista. Empero, los retos de las personas sobrevivientes, que son o deben ser los retos de las demás personas, de la sociedad en su conjunto, necesitan que el acompañamiento, la información y la investigación que se brindan en el proceso de la enfermedad se prolonguen hacia ellas. Esto debe ser un compromiso y una responsabilidad de la comunidad médica-científica y la sociedad civil.
Que la atención oncológica en las personas jovenes necesita de ser repensada. En esta etapa de la vida aún existe un gran riesgo de vulnerabilidad debido a la edad temprana estas personas diagnosticadas. Estas personas se encuentran en una frontera asistencial. Queriendo referirse a que son tratadas en unidades para personas adultas con una filosofía y procedimientos para personas adultas y no lo son. Encajarían mejor, y sería su espacio adecuado, en las unidades pediátricas.

Que obviar que el 80% de las personas que padecen cualquier dolor o efectos secundarios, intratable desde la medicina convencional sin acudir a una farmacología que a su vez va a producir otros no deseables efectos secundarios, acuden a medicinas complementarias, es un craso error. Las personas cuando se enfrentan a situaciones de vulnerabilidad que atacan directamente a su integridad y salud, buscan alivio y consuelo. Nuestra labor aquí vendría a ser de recolectores de sapiencias, ciencias y técnicas para ser difusores de ellas, confortando y asesorando a las personas que lo necesitan. En mi opinión, debemos subirnos a un taburete para ver las cosas con otra perspectiva. Tememos lo que no conocemos. Cuando una persona acude a paliar los efectos nocivos de unos tratamientos, que sabemos empíricamente y demostrado científicamente, y desde quienes les acompañamos, abanderando la lucha contra la enfermedad, le intentamos velar la evidencia empírica y las opciones disponibles porque lo que nos cuentan o lo que hay nos da miedo, cometemos un “traspié” por omisión de ayuda, en contra de nuestra filosofía y eje transversal que es acompañar.

Que la incidencia política sea un input en la acción de las asociaciones de pacientes y familiares para que las políticas sobre salud sean, no gestoras y proveedoras de salud sino promotoras de la salud. Que la financiación de la investigación y la formación y que apostar por la atención personalizada a las personas, adecuada y en el momento justo sea prioridad de las administraciones y del conjunto de la sociedad. Y que la opinión de las personas pacientes, no como diana sino como arco y saeta para guiar las nuevas líneas de investigación sea escuchada como interlocutora valida, autoriza y legitima.

Por último, la sexualidad y la muerte, como dos puertas a la vida: una de entrada, otra de salida. Por una parte, que la sexualidad en la enfermedad ha de ser tenida en cuenta e impulsada en pos de la salud integral de la persona diagnosticada. Si creemos que la fuerza de la sexualidad no tiene cabida en la enfermedad nos equivocamos. En el silencio oscuro e infausto que brota en la afección y el desequilibrio, amarnos cogidos de las manos, amarnos con las palabras, amarnos con las miradas y las caricias, sintiéndonos con el abrazo, satisfaciendo y saciando la sed de piel…  nos trae un lenguaje musical, para nuestro ser, hacedor de azarosas proezas en favor de la vida. Las fuerzas que la sexualidad pone en movimiento forman parte de nuestra propia naturaleza, emergen de una batuta interior que conoce las notas del pentagrama y la coreografía de la danza para restablecer la salud. Y se escuchó para cerrar el congreso, que la medicalización de la muerte es un hecho en nuestras sociedades avanzadas. Que demasiadas personas mueren acompañadas de demasiados profesionales. Que la obstinación terapéutica es una práctica frecuente en nuestros hospitales y que es fruto del fracaso de la medicina que se obstina en curar cuando lo que nos queda es cuidar. Poner luz sobre la frase “Curar a veces, aliviar a menudo, consolar siempre.”

“la muerte está aquí para amar la vida”, no la pervirtamos con vetustos conceptos y erróneas prácticas.

domingo, 23 de octubre de 2016

dolor y cáncer

Entendiendo que el dolor no solo tiene un nivel físico. Existe dolor que incluye elementos físicos, sociales, emocionales y espirituales.

Físico: Daño a los tejidos, afectación en alguna estructura del cuerpo humano.
Emocional: Presencia de depresión, insomnio, fatiga crónica y otros.
Espiritual: Se refiere a sentimientos de culpa, reproches e inseguridad ante la muerte.
Social: Pérdida de su posición social, problemas económicos, etc.

Cicely Saunders (1918- 2005), sabía esto y sabía que cuando el dolor no es aliviado, es capaz de convertirse en centro de la vida de un ser humano. Por eso desarrolló la teoría del “dolor total“.

¡Podemos decir que, el dolor es una enfermedad por sí mismo!

El dolor es el único síntoma que no mejora en los muchos servicios de salud y se convierte en dolor cronico. Padecer dolor lleva a muchas personas pacientes a desarrollar depresión. La asociación del dolor con la falta de apoyo familiar y la depresión puede llevar al deseo de morir.

¡el dolor oncológico mata!

Existen diferentes dolores, por ejemplo, el dolor irruptivo -dolor irruptor en castellano- que para poder diagnosticarlo hay que preguntarle al paciente.

El dolor deteriora enormemente al paciente. Por ejemplo: en postoperatorio o neuropatía periférica que no es solo un problema médico, sino que impacta negativamente en la calidad de vida, condicionando bastante cualquier actuación. Por ello, es importante ajustar cualquier analgesia multimodal para mayor beneficio a la paciente.

¡toda persona paciente oncológica tiene que ser tratada de "su dolor" con urgencia!

Existen infinidad de evidencias de cómo tratar el dolor con efectividad. Evidencia en la crioterapia para prevenir Mucositis por QT 5-Fu. Evidencias y estudios en los beneficios del uso de la ozonoterapia en cáncer. Evidencias en el uso de cannabinoides para el dolor. Evidencias que algunos antidepresivos tienen un efecto analgésico per se. Evidencia de que podemos curar cáncer de próstata con SBRT con solo de 1-8 fracciones de tratamiento. Evidencias de por qué opioides nasales. Evidencias en el uso de Fentanilos Intranasales como la mayor velocidad de acción posible fuera de vía parenteral o la vía sublingual, también rápida y fácil. Máxima eficiencia en la combinación de opioides cuando es personalizado el tratamiento ya que los receptores opioides son una huella digital en cada paciente.
Con todo esto podemos decir que a la escalera de tratamiento analgésico de la OMS le falta un escalón para tratar el dolor refractario. Una opción es la vía intratecal. Infusión intratecal, la cenicienta del dolor.

La radioterapia o la cirugía radioterápica está sustituyendo en algunos casos a la cirugía quirúrgica por sus altos beneficios. Además, según la medicina anglosajona a la radioterapia se le aplican las “3C”: Curative, Conservative, Cheap.

Hay que tener presente para la administración de tratamiento para el dolor que existe influencia de polimorfismos genéticos en la respuesta a analgésicos. Ver también: Epigenetica y dolor.

¡que ningún paciente se vaya con dolor!

Para ello es necesario un trabajo multidisciplinar, real. Poner en común a profesionales y servicios es urgente y la creación de comités de dolor para paliar el dolor Oncológico una exigencia médica.

Por otra parte, no podemos olvidar otras intervenciones como el tratamiento no opioide del dolor, y ¡es dinámico... y un traje a medida! En un sondeo de americanos adultos identificó que el dolor es la razón más común por la que la gente utiliza la medicina complementaria. La medicina tradicional china, por ejemplo, considera el dolor como un qi "bloqueado", similar a una resistencia eléctrica, y se considera que tratamientos como la acupuntura son más efectivos para el dolor no traumático que para el dolor traumático. Aunque el mecanismo no se comprende completamente, la acupuntura podría estimular la liberación de grandes cantidades de opioides endógenos. La acupuntura, con evidencia y estudios que avalan su uso en procesos oncológicos, es una opción válida. Sin embargo, los médicos deben formarse e informarse sobre el uso y beneficio de estas materias para asesorar a la persona paciente que se pone en sus manos pidiendo ayuda. A más de, nos guste o no, los pacientes van a seguir informándose en red. Los pacientes activos. Un paciente informado es un paciente con menos dolor, con mayor salud.

¡dejen que los pacientes ayuden!

Además, si hablamos de las personas mayores, están ausentes en estudios e investigaciones en referencia a tratamientos del dolor. Añadir que, hay que situar a las personas mayores en el centro del sistema salud como personas adultas que son. Y, hay que tener muy en cuenta que, por sus multipatologías, se agrava su situación y determina sus tratamientos. Como dato a tener en mente, de las personas mayores hospitalizadas el 45% tienen efectos adversos que son producidos por la medicación. Necesitamos la Conciliación de la Medicación. Los medicamentos son un problema real por los efectos de su consumo. Existen límites para medicarse y hay que identificarlos de manera unipersonal.

Para terminar, cuatro anotaciones y dos valoraciones:
  • ·         los pacientes oncológicos con tratamiento de opioides corren el riesgo de adicción por su mayor tasa de supervivencia.
  • ·         llegan pocos pacientes con dolor oncológico a las Unidades del Dolor o llegan inframedicados. ¿Qué ocurre?
  • ·         Para procesos oncológicos -y cualquier otra enfermedad importante- no se puede crear una hoja de ruta sin contar con el dolor y la calidad de vida de la paciente.
  • ·         El síntoma del dolor es el principal motivo de consulta que conduce al diagnóstico. Un 60% de los oncólogos no preguntan, según fuentes contrastadas.
¡Revisar y Preguntar si duele!
  • ·         la diana para la valoración del tratamiento más adecuado es la calidad de vida.
  • ·         ¡Cuidar, cuidar y cuidar!!  al paciente con Cáncer y a su familia.


jueves, 13 de octubre de 2016

Un Monstruo Viene a Verme

Mural pintado en la unidad de consultas pediátricas del
Hospital Universitario Puerta del Mar, Cádiz
Cuando la vida mueve a una persona -que aún es joven para considerarla una adulta o que aún no tiene la edad suficiente para dejar de ser una inmadura- a pasar por el trance de la enfermedad oncológica ocurre como en la historia real de la Guerra Civil estadounidense, que culminó en la batalla de New Market, en mayo de 1864. Un grupo de cadetes adolescentes al abrigo de la guerra en el Instituto Militar de Virginia debe enfrentarse a los horrores de un mundo de personas adultas cuando son llamados a defender el Valle de Shenandoah. Dejando atrás su juventud, estos cadetes deben decidir lo que están luchando. Atravesando un campo enfangado dejan atrás sus zapatos. La batalla fue llamada del “Campo de los Zapatos Perdidos”. 

Así pienso yo que una persona adolescente debe sentirse al tener que afrontar la enfermedad a tan temprana edad, cuando aún sus mejillas están encarnadas de virtud. Descalza. 

En muchos casos, las personas -y en concreto para este texto, en la adolescencia- se ven arrastradas por la corriente de un proceso cruel, bien como persona paciente o como familiar. Cuando la muerte se abre camino paso a paso abre, también, una brecha en el inmaculado lienzo de la inocencia pueril. No corresponde a esa edad -como relata Marta Ligioiz en su libro “Curso de vuelo para constructores de sueños” (https://books.google.es/books?isbn=8490197113) “comprender que a veces es el momento de morir, de dejar el cuerpo sin luchar, que es importante mimar ese paso con todo el calor y la consciencia de que se fuera capaz, sin perderse en una locura”.

En esa edad, un tiempo fuerte en el que tienen lugar cambios e intercambios, internos y con el entorno, donde es la hora de la sencillez y la bondad, la idea de ir atada al faldón de una camisa impuesta por la impostura injusta de la finitud del ser humano es una amargura absoluta, despejada de realismo cotidiano, del juego físico y el verso blanco, una ironía siniestra y absurda.

A pesar de la desatinada parodia y el marasmo de dolor, la vida estimula un carmesí destilado en el fondo de la copa. Las historias de superación y aprendizaje, realidades prácticas que tienen mucho de mágicas irrealidades, se cuentan entre personas adolescentes que han tenido y tienen que traspasar el oscuro umbral del cáncer.

En muchos casos la vida se deviene en un intrincado teatro para desvelar una personalidad corporal, emocional y volitiva, con una sabiduría orgánica e irreversible de la vida que sorprende a las personas adultas que forman el entorno de esta juventud a la que le toca vivir la pesadumbre y la desdicha de un insoportable diagnóstico.

A veces, cuando la persona adolescente se encuentra en un páramo donde la fantasía es la puerta de salida más obvia para recalar a la orilla de la seguridad, la libido de los colores de su imaginación le hunden en la raíz primigenia de la salud mental: la inocencia, donde el dolor se mitiga rescatando al naufrago del gélido océano de la enfermedad.

A esta edad, y en la enfermedad, hay necesidad de ser reconocida. Necesidad de amor. Necesidad de releer la propia vida. Necesidad de sentido. Necesidad de perdón. Necesidad de establecer la vida. Necesidad de continuidad. Necesidad de esperanza.

Y para acabar este post, una invitación: es necesario sentir el tambor que suena en el interior para acogida por entre las ramas del Tejo aceptar la pérdida de los lazos frágiles, pero extraordinariamente poderosos que nos unen a la vida y de esta manera, superar el miedo a soltarse. Si estaba triste el otoño de la desolación, irrumpir en una soleada tarde de mayo. No es momento de parar la función en el verdor de la estación florida.

*texto inspirado por la película Un monstruo viene a verme*


viernes, 23 de septiembre de 2016

esperanzadora utopía, la investigación oncológica

colectivos que han puesto en marcha la causa
No está en la mano del ser humano alcanzar la inmortalidad. Un concepto muy ligado al término Esperanza.

Pienso que debemos abandonar la búsqueda de la inmortalidad del alma adoptada por la etapa cósmica de la cultura como forma de esperanza. Sí bien es cierto que hoy día, en el actual estadio de la cultura, reina la ausencia de esperanza. No obstante, ciencia y técnica se unen en esta utopía.

Todos los seres vivos de la tierra conocida tienen en su denominación de origen la finitud. Somos seres mortales por naturaleza. Dice Max Scheler que “el hombre ha de practicar una sana “frivolidad metafísica” que neutralice el pensamiento aniquilador de la muerte y haga tolerable el cotidiano vivir”.

Hoy día la investigación médico-científica, en post de erradicar la enfermedad del espectro humano, ha avanzado mucho en esta senda.

Hoy (24 de septiembre) se presentaba en España y se celebraba, por primera vez, primicia e hito mundial, el “Día Mundial de la Investigación en Cáncer”, abanderaba el acto y el proyecto junto a otras diez instituciones la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) y la Fundación Científica de la AECC  -de la que me honra ser parte activa-. El acto se celebra en Barcelona, metrópolis internacional.

El lema de este su primer año, hoy 24 de septiembre de 2016, coincidiendo con el día del nacimiento de Severo Ochoa, no es otro que una abrumadora sentencia y declaración de intereses:

“On a day like today we will find a tomorrow without cáncer”

-un día como hoy encontraremos un mañana sin cáncer-

¿Utopía? Sí. Quiero decir, y es el pilar fundamental de la iniciativa, allanar el camino (utopía, definida por Galeano) para un mañana donde el cáncer sea otra cosa y no como le conocemos hoy. Generar un viento que sople favorable sobre las velas (la investigación global) que nos lleve a buen puerto.

Quizás no se erradique el cáncer, quizás sí, no lo sé, no lo sabemos. Empero, estoy convencida que impulsando la investigación global y abriendo nuevas sendas de investigación como, por ejemplo: donde las personas pacientes no sean meras cobayas de laboratorio sino parte integrante del equipo investigador, inocularemos los efectos devastadores de las enfermedades cáncer para las personas y para la sociedad mundial en su conjunto.

Todo ello depende, única y exclusivamente, de la totalidad de la humanidad. El cáncer es un problema global y se necesita una respuesta global para atajarlo.

Repito palabras de Doña Leticia al cerrar el Acto Institucional de la AECC’16 refiriéndose a la investigación oncológica: “es el momento de acelerar todas a la vez”

Para adherirte a esta iniciativa, súmate a un mundo sin cáncer, visita la web del proyecto:

vídeo del acto, (visionar a partir de 1:58:00), duración una hora.





miércoles, 8 de junio de 2016

hay esperanza




Emulando al poeta Carlos Edmundo de Ory,

"Cáncer,

he pronunciado esta palabra

y se me ha llenado la boca de dolor".


El dolor como la gratitud surgen desde dentro, desde lo profundo, desde la cuna de los sentimientos. Allí, sí, también anida el dolor, el físico y el emocional. Y cuando hablamos de dolor físico, de una punzada que nos recorre las cicatrices, del pecho, del cuello, de la axila… decimos: “parece que me dieron una puñalada”.

Muchas personas reconocemos esa puñalada. "Puñalada trapera", un término que tiene su origen en los desgarros que se producían en la tela. El cáncer me agredió de esta sucia manera y me produjo un desgarro sistémico, un fuerte sentimiento de daño y desolación. Esta, como otras que me han dado en la vida, la he tenido que respirar. Por una parte, me ayudaron los analgésicos, la cirugía, los profesionales sanitarios, la aecc con las personas que la integran, otras terapias (meditación, neuropatía, yoga, acupuntura, relajación…) y el tiempo que, inexorable y verdugo, en positivo o en negativo, todo lo sitúa. Por otra parte, poner en juego mis recursos aprendidos y asimilados de la experiencia empírica fueron necesarios para volver a pavimentar la base de la salud. Y al mismo tiempo, al dolor me ayudó a paliarlo, el compartirlo, como el agua para el fuego o el viento a la llama, como el llanto a la pena. Expresar ese dolor que me afligía, describiéndolo, fue un sedante natural muy poderoso.

El mal que me produjo el cáncer era holístico. Era un dolor que abarcaba mi cuerpo y mi mundo emocional y mental. Un martirio que me rompió la vida. Una dolencia social y de sociedades. Un dolor que se expandía a la familia, a la pareja, a los amigos y los vecinos. Un lamento, el del cáncer, que minó mi fe y desmanteló mis creencias, que trastornó mi espiritualidad. Una angustia que me contaminó la mente y me volvió loca. Encontrar una ventana para gritar este pesar fue vital. Por fortuna, pude encontrar el altavoz por el cual vociferar el tormento que me producían las heridas de una enfermedad que no sabe de hermanos ni amigos, ni padres ni hijas, que no entiende de edades ni de proyectos ni de futuros, pero que, al acogerla, escucharla y expresarla, mermó su capacidad de hacerme daño. Esta ventana la encontré en mi pareja, en una amiga que me escuchaba, en la psicooncóloga, en la familia, la escritura. Pude, también, encontrarla en una pared que derribé, descargando sobre ella la ira, la injusticia y la impotencia.

Cáncer, un concepto que dicen algunas personas que pasa como con el corazón: que no duele. Y yo digo que sí, que duele y desmesuradamente, a raudales. Te duele cuando lo padeces y mucho tiempo después. Me duele el cáncer que se llevó a mi cuñado, me duele el cáncer que amputó a mi prima, y a tantas amigas, me duele el que ya no me dejó trabajar más. Me duele porque el cáncer conlleva muchas pérdidas. Cuan tsunami que arrasa con todo. Sin embargo, ahora afirmo que ¡el cáncer y su dolor se pueden vencer! Porque el ser humano tiene una capacidad de sanación y de resiliencia sin límites. El cáncer se hace débil ante la voluntad, el amor, el coraje, la necesidad y el deseo. Cinco valores con suficiente fuerza de curación y que, actuando en sinergia, son nucleares para la sanación.

Por eso, hoy, y desde ayer, me sobran razones para utilizar el término “gratitud”, porque agradecer a la vida lo que la vida me ha dado es necesario para que reine en mí la armonía y la salud.


“Gratitud,

he pronunciado esta palabra

y se me ha llenado la boca de salud”.



¡Gracias, por poder expresar esto aquí, trece años después de aquel insoportable diagnostico!



Una versión de este texto, ajustada a las bases del II Certamen de Microrrelatos Hay Esperanza, propiciado por la Fundación Vencer el Cáncer, esta integrado en el libro publicado, fruto de dicho certamen, y presentado en la Feria del Libro de Madrid 2016. Si quieres comprarlo y apoyar con tu aportación la investigación sobre el cáncer, puedes hacerlo en este link: http://www.bubok.es/autores/VencerelCancer

martes, 6 de octubre de 2015

el engaño sobre la mesa

guiso de boniato con alubias blancas
Llego el mes de octubre, el cambio estacional irrumpe con descaro en nuestros días y nos carga de otra energía, más templada. Después de la música jubilosa y radiante del estío pasamos a la melodía suave y tibia del otoño que es más de invitarnos a quedarnos en casa (por el clima) y nos precarga, también para cerrar el año y promover uno nuevo. Como todas las estaciones tiene también sus frutos, es época de higos, uvas, grosellas, arándanos, moras, granadas…, deliciosos manjares que no sólo estimulan su consumo, sino que también nos ayudan a ponernos guapas de pies a cabeza, renuevan aquello que el sol y la aridez del verano han afectado: la piel.

Hay otras cuestiones, planes, negocios o caprichos y extravagancias que están ahí en barbecho, esperando que les demos forma, que les pongamos presupuesto, que se establezcan pautas para iniciarnos o retomarlos el próximo año, pues quizás sea esta la estación apropiada para ponernos en movimiento y hacernos con ellas.

Todo movimiento conlleva desgaste y la necesidad de leña para alimentar la cardera. Y de alimentarnos quiero manifestar que nos tienen engañados. Si atiendes a los consejos, vengan de los medios de comunicación que vengan, las dietas publicadas en toda revista que se precie o cadena televisiva y a las recomendaciones sobre nutrición, bien de la industria bien de la medicina, nos encontramos con que en todas ellas se refieren o hacen alusión a la proteína animal como necesaria para nuestra sana y equilibrada alimentación.

¡NOOOO! todo lo contrario. Como afirma en su libro sobre la nutrición el Dr. Campbell, la ingesta de la proteína animal es el principal factor para enfermar en los seres vivos. El cáncer, por citar una, según los estudios del Dr. Campbell y avalados y refutados por otras muchas conclusiones de diferentes investigaciones, durante los últimos treinta años, es determinante su consumo o no para que una persona tenga o no cáncer a lo largo de su vida.

¿A quiénes beneficia el consumo de proteína animal? A la industria alimentaria, las grandes empresas alimenticias y sus astronómicas cifras de ganancias.

¿A quién beneficia abandonar el consumo de proteína animal y sustituirlo por la vegetal? A nuestro cuerpo. Nuestra salud aumentará. Por tanto, dejaremos de estar enfermos, de consumir fármacos para reducir el colesterol o mantener la diabetes en niveles aceptables para sobrevivir.

Yo pienso que, la vida es un espectáculo al que debemos presentarnos con las mejores galas. Para ello, una alimentación baja en proteínas animales, equilibrada y placentera nos ataviará con inmaculados ropajes. Y Con esta energía, quiero haceros llegar mi sentirme feliz, como siempre y es bueno expresarlo, para que la energía del otoño y sus frutos se reflejen con luz en nuestro aspecto.

¡Come sano, come vegano!

¡Go Vegan! 

Si quieres conocer lo que dice el libro su título es “EL ESTUDIO DE CHINA, efectos asombrosos en la dieta, la pérdida de peso y la salud a largo plazo”. Dr. T. Colin Campbell y Dr. Thomas M. Campbell II

Una sola reseña a los elogios recibidos:

“Todos los que trabajamos en nutrición debemos estar agradecidos al Dr. Campbell, quien es una de las grandes eminencias en el tema. Este es uno de los libros más importantes que jamás se haya escrito sobre nutrición- leerlo puede salvarte la vida”. 
DR. DEAN ORNISH, Fundador y Presidente del Instituto de Investigación en Medicina Preventiva en Sausalito, California. Profesor Clínico de Medicina en la Universidad de California, San Francisco. Autor de Dr. Dean Ornish’s Program for Reversing Heart Disease y de Love & Survival 

viernes, 16 de mayo de 2014

ante un diagnóstico de cáncer

Si bien es cierto que, con las capacidades, conocimientos y recursos de que dispone la medicina científica, hoy en día, el diagnóstico y pronóstico de cáncer es muy certero, aludiendo a lo meramente científico y basados en la estadística y experiencia en el entorno sanitario. Con lo que no cuenta la medicina científica es con el potencial de la persona que padece la enfermedad (que ellos si conocen y de la que ellos son doctos).

Ante un diagnóstico y pronóstico de cáncer cabe la posibilidad de actuar, no desde fuera del sistema sanitario, sino paralelamente y en asociación con este. La persona afectada puede hacer mucho y son incontables, incluso, las recuperaciones de la salud en casos desahuciados por la medicina por la implicación del paciente, no como mero ejecutor de un mandato médico y receptor de un tratamiento sino como protagonista de lo que le esta pasando. No estoy hablando de milagros venidos de la mano divina por el mero hecho de pedir a Dios, a la Energía Universal, a… de que llegue la cura. Estoy hablando del restablecimiento de la salud como resultado de la responsabilidad por parte de la persona de su enfermedad,  de su voluntad de vivir, de su capacidad de resiliencia, de su empoderamiento del ser, de -tomar las riendas de su situación-.

Las personas diagnosticadas de cáncer (o de cualquier otra patología) podemos hacer mucho más de lo que creemos y nos dicen los médicos (Sanidad, SNS). Solo necesitamos estar bien informados y formados. Sí quiero reparar una lavadora, necesito saber qué es y cómo funciona su maquina. Es igual para nuestro cuerpo. Necesito saber qué es el cáncer, porqué se ha hecho presente en mí y qué esta provocando en mi cuerpo, en mi vida. Yendo más allá del prospecto (concepto médico-científico).

El cáncer es una enfermedad y conlleva unas repercusiones bio-psico-sociales. Esto nos dice que cuando la persona enferma necesita restablecer su salud, ha de restablecer el equilibrio entre las tres dimensiones (biológica, emocional y social).

Por tanto, el tratamiento de la enfermedad, no puede ser entendido unidimensionalmente y reducido únicamente a la recuperación de un funcionamiento biológico correcto. Y, aquí entra en juego la persona enferma y su entorno, el cercano y el no tan cercano (la pareja, los padres, la familia, las amistades, la vecindad y la sociedad en su conjunto).

Es, a mi modo de ver, una imprudencia dejar solo en manos de otros lo que esta afectando a nuestro cuerpo, a nuestra vida. Para mí la enfermedad, mi enfermedad es algo mío y soy yo quien tiene que gestionarla. Sí, voy a necesitar de los profesionales, sin embargo no quiere decir que sean ellos los que hagan todo el trabajo. La mayor parte de la sanación esta en mis manos. Y, en gran medida, el compromiso de la persona con ella misma y en alianza con sus médicos, enfermeros y cuidadores es crucial para recuperar la salud total. Cambiar la mirada y verlo desde nuestro lado: no es la medicina quien nos cura sino nosotros que nos sanamos y para ello podemos recurrir a la medicina como herramienta.

En definitiva quiero llegar a que “Hay un compromiso ineludible con mi vida y es: yo cuidarla, haciéndome cargo de ella”. Al igual que el panadero, he de meter las manos en la masa y mancharmelas de harina.

Biografía:
-¡Dejad que los pacientes ayuden! “e-Patient Dave” deBronkart

Si necesitas conocer más sobre cáncer y saber que dicen otras personas, pacientes o profesionales sobre ello puedes consultar las siguientes web:

Asociación Española Contra el Cáncer https://www.aecc.es/Paginas/PaginaPrincipal.aspx
Instituto Nacional del Cáncer http://www.cancer.gov/espanol