No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La Crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos.
La creatividad nace de la angustia, como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias.
Quien supera la crisis, se supera a sí mismo sin quedar "superado".
Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.
La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar salidas y soluciones.
Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía.
Sin crisis no hay méritos. Es en una crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo.
En vez de esto, trabajemos duro.
Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla.
Fuente: Desconocida y atribuida a Albert Einstein
un blog para hacer eco de mis pensamientos, sentimientos y emociones...
Mostrando entradas con la etiqueta cambiar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cambiar. Mostrar todas las entradas
martes, 7 de diciembre de 2010
domingo, 5 de diciembre de 2010
ver, sentir y hacer
![]() |
| Piles, Valencia 2012 |
Según Stephen Covey, “el ser reactivo es
aquel que espera a que otras personas hagan su trabajo ya que él no se siente
capaz de realizarlo y realmente no saben lo que necesita”.
En el otro polo tenemos al ser proactivo.
Es capaz, se mueve por valores, interpreta la realidad, realmente sabe lo que
necesita y sale a buscarlo.
La palabra proactividad, significa no sólo
tomar iniciativa, también significa que como seres humanos somos responsables
de nuestras propias vidas, de hacer que las cosas sucedan, resolviendo los
conflictos que se presenten en la vida, tomando la iniciativa y las decisiones que
resulten necesarias.
Eso sí, todo lo que hagamos deberá estar en
sintonía con lo que realmente intuyamos que brota de nuestras emociones. Así como, si queremos cambiar una situación, la
situación, deberemos cambiarnos a nosotras mismas con valor y para ello, debemos de
cambiar nuestra mirada.
Ver la vida pasar, deseando que pasen
cosas de nuestro agrado, sólo puede conducir a la desesperación y la tristeza,
sentir que el tiempo sigue transcurriendo y que nuestras ilusiones se van
desvaneciendo es morir en vida. Además, este sentimiento muy probablemente
empuje al deseo de acabar con nuestra vida, del suave suicidio.
Cambiar el modo de ser, pensar y sentir y
hacerlo con una mirada blanda y apreciativa puede ayudarnos a darle sentido a nuestra
vida y que fluya agua fresca del manantial, a que nuestras relaciones, para con nosotras mismas y para con las demás, sean sanas y a dar alas a los deseos que tengamos de seguir viviendo día
tras día.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

