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martes, 7 de diciembre de 2010

tiempos de crisis o tiempos interesantes

No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La Crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos.

La creatividad nace de la angustia, como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias.

Quien supera la crisis, se supera a sí mismo sin quedar "superado".

Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.

La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar salidas y soluciones.

Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía.

Sin crisis no hay méritos. Es en una crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo.

En vez de esto, trabajemos duro.

Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla.

Fuente: Desconocida y atribuida a Albert Einstein

domingo, 5 de diciembre de 2010

ver, sentir y hacer

Piles, Valencia 2012
Según Stephen Covey, “el ser reactivo es aquel que espera a que otras personas hagan su trabajo ya que él no se siente capaz de realizarlo y realmente no saben lo que necesita”.

En el otro polo tenemos al ser proactivo. Es capaz, se mueve por valores, interpreta la realidad, realmente sabe lo que necesita y sale a buscarlo.

La palabra proactividad, significa no sólo tomar iniciativa, también significa que como seres humanos somos responsables de nuestras propias vidas, de hacer que las cosas sucedan, resolviendo los conflictos que se presenten en la vida, tomando la iniciativa y las decisiones que resulten necesarias.

Eso sí, todo lo que hagamos deberá estar en sintonía con lo que realmente  intuyamos que brota de nuestras emociones. Así como, si queremos cambiar una situación, la situación, deberemos cambiarnos a nosotras mismas con valor y para ello, debemos de cambiar nuestra mirada.

Ver la vida pasar, deseando que pasen cosas de nuestro agrado, sólo puede conducir a la desesperación y la tristeza, sentir que el tiempo sigue transcurriendo y que nuestras ilusiones se van desvaneciendo es morir en vida. Además, este sentimiento muy probablemente empuje al deseo de acabar con nuestra vida, del suave suicidio.

Cambiar el modo de ser, pensar y sentir y hacerlo con una mirada blanda y apreciativa puede ayudarnos a darle sentido a nuestra vida y que fluya agua fresca del manantial, a que nuestras relaciones, para con nosotras mismas y para con las demás, sean sanas y a dar alas a los deseos que tengamos de seguir viviendo día tras día.