jueves, 15 de diciembre de 2016

Ceniza

Ya tengo en mis manos la antología de microrrelato libre "Pluma, Tinta y Papel V".

Entre sus páginas va impreso un micro de mi autoría con el titulo "Ceniza"

Juan se asomó a la ventana para fumar el último cigarro y la ceniza se desplomó, titubeada por el aire que capitaneaba las ropas tendidas en las terrazas, a las que prestaba indeterminadas vidas. Aquellos último chicote y mirador eran sus únicos camaradas presentes mientras su sangre se publicaba por el alféizar y apresaba trizas de la ceniza que se precipitaba, dándole color, oráculo postrero, de lo que fue su vida.

La literatura debe ocupar un lugar privilegiado en nuestra vida. Escribir y leer, tanto monta. Se le atribuye a Woody Allen: "Nunca te acuestes con nadie que no tenga un libro en su mesita de noche"

martes, 6 de diciembre de 2016

lugares, que estaban y quizás ya no esten


http://estoespasionporcadiz.blogspot.com.es/
2014/06/las-azoteas-de-cadiz.html
Cada vez que paso por delante del número veinte de la calle La Rosa me brota la presencia de mis abuelos paternos y cientos de recuerdos de mis primeros años florecen atropelladamente como perlas blancas a través de mi melocotón. Evocaciones de mi abuelo Paco, del que heredamos las habilidades para el trabajo. Y de mi abuela María, que grises sus pelos y aunque no brillaban se adivinaba su bondad. Ella me llevaba los sábados a la plaza y siempre, siempre, siempre me compraba un regalo.

En el número veinte morábamos en familiar vecindad, recuerdo tener al menos cuatro o cinco abuelas más: la vecina Pepa, del segundo como nosotras, puerta con puerta, después de mi natural abuela, era mi favorita.

El número veinte de la calle La Rosa tenía y tiene una azotea con ancianos y canosos pretiles, pies para multitud de macetas: paleta de colores y abanico de olores, que la dividen en territorios comanches donde jugaba con mis hermanos en dilatadas y renovadas aventuras, en unas yo era de las bienhechoras, en otras me tocaba hacer de bellaca. Una azotea presidida por su lavadero, materia prima para la invención de nuestra fantasía. Es como si lo estuviese viendo ahora mismo: un techo de afligidas vigas de madera de las que se ahorcaban infinidad de trastos y en el centro pendía, reina de la situación, una gorda, triste y sola bombilla que lentamente prestaba su color amarillo tardío al girar la llave detrás de la puerta. Sobre uno de sus lienzos, cinco lebrillos como ruedas de carros, donde además de lavar la ropa rodándola por la maltratada tabla de pino con su jabón de sosa, tanto en verano como en invierno, nos frotaban a nosotras. Y formando junto a ellos una ele, bajo la única y desnuda ventana de la estancia por la que invadía el sol de la tarde, alineadas, cuatro enormes tinajas de fresca y transparente agua. Bajo sus tapas, de atormentada madera, se revelaban flotando una maraña de gusarapos, bastaba con apartarlos con el mismo jarrillo que llenabas para calmar la sed. Un recuerdo que me acalambra, de este pintoresquisimo espacio, es olor de morrocotudos gatos que se colaban, aún, no sé por dónde y sentir el húmedo aroma de lo animal me eriza el bello.

Del número veinte de la calle La Rosa solo conservo, a modo de reliquia, la llave que custodiaba la puerta de dos hojas de madera repintada de verde que amen de guardar el interior, aunque no impidiese entrar a los gatos, nos servía de escalinata para subirnos a la techumbre, atalaya mirador desde donde podíamos divisar un mar de cordeles con olas de ropas que en días de Levante pareciera que quisieran acariciar el esponjoso vientre de las nubes sobre el seductor tetris de vecinas azoteas que nos envolvían y asediaban.

En el número veinte de la calle La Rosa, va a hacer hoy 52 años, diez meses y 22 días, nací yo.


Escuelita de las Palabras, 2016/17 Cádiz
agradecimiento a mis compañeras y a Bea y Miguel por llevarnos de la mano!!!








jueves, 10 de noviembre de 2016

las personas pacientes y familiares, la voz en la enfermedad

Palacio de la Aljafería, Zaragoza
siglo XI por iniciativa de Al-Muqtadir
Mis conclusiones, de lo vivenciado y lo escuchado en el
I Congreso Pacientes y Familiares de Aragón no solo en las intervenciones sino también en las áreas comunes y en las conversaciones de sobremesa, con un tono de crítica constructiva que se percibía en el ambiente:

Que una de las premisas para que las personas sean el centro del sistema de salud es que se escuche la voz de las personas diagnosticadas y la de sus familiares. Y lo primero es que se permita que esas voces sean oídas y escuchadas. -la diferencia entre oír y escuchar estriba en que para oír no necesitamos prestar atención, mientras que para escuchar es regla primordial poner todo el empeño y el interés en la persona interlocutora.

Que el cáncer nos conduce a una lucha personal, una lucha familiar y una lucha social, el cáncer es una lucha por la vida y el reto es de todas las personas a una.

Que el cáncer es como una cinta de correr para la persona diagnosticada: no controlas la velocidad, no puedes parar, no puedes bajar. El camino es devolver a la persona diagnosticada su capacidad de controlar su enfermedad, de controlar su vida en la enfermedad.

Que los médicos de oncología tratan los tumores. Ahí estriba el error. Aún, gran parte de las personas profesionales de la oncológica no ven una persona enferma que les pide ayuda sino una patología a tratar. Las personas profesionales necesitan una formación continua y que dicha formación ha de ser financiada, entre otras, por el sistema. No solo de conocimientos médicos y científicos sino también psicoemocionales y de gestión de sus propias emociones.

Que la comunidad de Atención Primaria no está preparada y carece de información. Según la opinión de quienes se dedican a esta labor, desarrollando su labor médica, la comunicación con oncología es uno de sus retos y viceversa. Las personas en la enfermedad necesitan una continuidad asistencial y que todos equipos de profesionales que les atienden estén interconectados y compartan sus conocimientos y actuaciones en referencia a la persona que tratan. Estas personas necesitan disponibilidad de su equipo terapéutico, se dirijan a quien se dirijan, bien sea a su medica de cabecera, oncóloga u enfermería. Hay que poner el foco en que, medicina y enfermería, fuera del ámbito hospitalario, carecen de la información y formación necesaria para prestar atención a personas con complicaciones oncológicas.

Que no se comprende, por parte de las personas usuarias, el lenguaje médico ni el del sistema. La analfabetización no es solo de parte de las personas usuarias, que lo es también del sistema y sus profesionales que utilizan términos, pautas y conceptos ininteligibles para el resto de las personas. Además de que hay que tener en cuenta que las personas usuarias del sistema de salud, en muchos casos, no saben, ni tienen porque saber, utilizar las herramientas que se les ofrecen. Y, tampoco tienen tiempo.

Que el reto de la cronicidad en el cáncer necesita de aglutinar las capacidades de todas las partes en una sinergia que abra un escenario nuevo y de gran alcance para vivir una vida curada en pos de ser sanada. Dotando de autonomía a estas personas sobrevivientes y de valor sus vidas que, en muchos casos arrastran serias secuelas, ya sean por el cáncer y por los tratamientos o, por la situación social en que quedan tras la enfermedad.

Que en la actualidad disponemos de muchas organizaciones asistenciales y asistencialista. Empero, los retos de las personas sobrevivientes, que son o deben ser los retos de las demás personas, de la sociedad en su conjunto, necesitan que el acompañamiento, la información y la investigación que se brindan en el proceso de la enfermedad se prolonguen hacia ellas. Esto debe ser un compromiso y una responsabilidad de la comunidad médica-científica y la sociedad civil.
Que la atención oncológica en las personas jovenes necesita de ser repensada. En esta etapa de la vida aún existe un gran riesgo de vulnerabilidad debido a la edad temprana estas personas diagnosticadas. Estas personas se encuentran en una frontera asistencial. Queriendo referirse a que son tratadas en unidades para personas adultas con una filosofía y procedimientos para personas adultas y no lo son. Encajarían mejor, y sería su espacio adecuado, en las unidades pediátricas.

Que obviar que el 80% de las personas que padecen cualquier dolor o efectos secundarios, intratable desde la medicina convencional sin acudir a una farmacología que a su vez va a producir otros no deseables efectos secundarios, acuden a medicinas complementarias, es un craso error. Las personas cuando se enfrentan a situaciones de vulnerabilidad que atacan directamente a su integridad y salud, buscan alivio y consuelo. Nuestra labor aquí vendría a ser de recolectores de sapiencias, ciencias y técnicas para ser difusores de ellas, confortando y asesorando a las personas que lo necesitan. En mi opinión, debemos subirnos a un taburete para ver las cosas con otra perspectiva. Tememos lo que no conocemos. Cuando una persona acude a paliar los efectos nocivos de unos tratamientos, que sabemos empíricamente y demostrado científicamente, y desde quienes les acompañamos, abanderando la lucha contra la enfermedad, le intentamos velar la evidencia empírica y las opciones disponibles porque lo que nos cuentan o lo que hay nos da miedo, cometemos un “traspié” por omisión de ayuda, en contra de nuestra filosofía y eje transversal que es acompañar.

Que la incidencia política sea un input en la acción de las asociaciones de pacientes y familiares para que las políticas sobre salud sean, no gestoras y proveedoras de salud sino promotoras de la salud. Que la financiación de la investigación y la formación y que apostar por la atención personalizada a las personas, adecuada y en el momento justo sea prioridad de las administraciones y del conjunto de la sociedad. Y que la opinión de las personas pacientes, no como diana sino como arco y saeta para guiar las nuevas líneas de investigación sea escuchada como interlocutora valida, autoriza y legitima.

Por último, la sexualidad y la muerte, como dos puertas a la vida: una de entrada, otra de salida. Por una parte, que la sexualidad en la enfermedad ha de ser tenida en cuenta e impulsada en pos de la salud integral de la persona diagnosticada. Si creemos que la fuerza de la sexualidad no tiene cabida en la enfermedad nos equivocamos. En el silencio oscuro e infausto que brota en la afección y el desequilibrio, amarnos cogidos de las manos, amarnos con las palabras, amarnos con las miradas y las caricias, sintiéndonos con el abrazo, satisfaciendo y saciando la sed de piel…  nos trae un lenguaje musical, para nuestro ser, hacedor de azarosas proezas en favor de la vida. Las fuerzas que la sexualidad pone en movimiento forman parte de nuestra propia naturaleza, emergen de una batuta interior que conoce las notas del pentagrama y la coreografía de la danza para restablecer la salud. Y se escuchó para cerrar el congreso, que la medicalización de la muerte es un hecho en nuestras sociedades avanzadas. Que demasiadas personas mueren acompañadas de demasiados profesionales. Que la obstinación terapéutica es una práctica frecuente en nuestros hospitales y que es fruto del fracaso de la medicina que se obstina en curar cuando lo que nos queda es cuidar. Poner luz sobre la frase “Curar a veces, aliviar a menudo, consolar siempre.”

“la muerte está aquí para amar la vida”, no la pervirtamos con vetustos conceptos y erróneas prácticas.

martes, 8 de noviembre de 2016

Hipertención




Microrrelato publicado en la antología Porciones del alma III


Juan, nuestra relación no se entiende y eso la falsea y la pervierte (no sé si será por la diferencia de edad).  Muchas, son cómplices amordazadas de lo nuestro sin otear el quebranto en nosotros. Otras gritan ¡contranatura! esgrimiendo la espada de la moralidad –tramoyista beatones-. Nuestra relación, campo de zapatos perdidos, no está exenta de los misterios de la felicidad y el lujo de la tristeza. No es noche que es capa para pecadores, es mediodía que es capilla para justos. Mi cielo, aunque haya un arzobispo que crea que es alergia, lo nuestro es amor.

jueves, 3 de noviembre de 2016

la muerte, un insulto

Parroquia Ntra. Sra. de la Asunción, Palma del Río.
desde los restos del castillo almorávide.
La muerte es un insulto a la vida. Sin embargo, la conciencia del concepto muerte en nuestra mente genera infinitas posibilidades de vivir. Escribe Alejandro Jodorowsky “Condenados a aceptar una muerte inaceptable, hagamos de cada día una fiesta”. El miedo a morir nos pone en la antesala de la vida. Basta con atreverse a dar el paso y cruzar el umbral de una puerta a las infinitas posibilidades para disfrutar de cada instante sin proyectarnos a un incierto futuro ni relegarnos a un extinto pasado. “Después de todo la muerte es sólo un síntoma de que hubo vida” como nos dijo Mario Benedetti.

En esto, el alma que cree que es cuerpo esta atrapada por una subordinada mente errónea que cree que el cuerpo es todo. Una mente que nunca se torna loca por vivir. Recluida entre normas, juicios, credos, dogmas y mandatos… Sujeta a los designios de una impositiva voz de la secuestrada conciencia. No es un alma, que será otra cosa. El alma que esta libre de las ataduras del finito cuerpo es capaz de abrirse a desgarrarse con las destempladas garras del vivir: el amor, la amistad, la enfermedad, la belleza y la fealdad, la opción, la aceptación, la entrega, la perdida y la generosidad, … Cada paso que inicia, un comienzo. Cada tropiezo, una caída y un volver a levantarse. Cada vuelta a empezar, un nuevo génesis. Cada movimiento la alimenta y la hace crecer en el doctorado de la vida. Y, qué es la vida sino un camino y el camino se hace al andar, cómo nos cantaba Serrat.

También, podríamos decir que no tememos a la muerte sino a la vida. Igual que el mosquito acude a la luz de la bombilla y teme el contacto con ella porque se fundirá, nosotras tememos fundirnos con la vida, a pesar de sentir una irrefrenable atracción por vivir. Nos resistimos a vivir por miedo a perder la vida. Nos aferramos a no salir del capullo de nuestro espacio de confort como la crisálida antes de ser mariposa y volar. El temor a abrirnos y dejarnos caer en la vacuidad y vivir sin juicio, nos limita en la conexión con el amor, con el sumun del jugo de la vida, con la abundancia, con la prosperidad y el bien-estar. Aceptar el amor y el dolor, a la larga, es la única forma de vivir con integridad, decoro y responsabilidad. Añadir que, la vida es como la farmacia que si te excedes en la dosis enfermas y si te quedas corta no surte efecto. No hay que forzar a la vida exprimiéndola sin control ni renunciar a tomarla. Gandhi decía que en la vida existe algo más importante que aumentar su velocidad. Cultivemos pues, a la luz de sus palabras, el culto a lo pausado y elogiemos a la lentitud y la mesura como forma de vida plena. "Adopta el paso de la naturaleza: su secreto es la paciencia", nos dijo el poeta Ralph Waldo. Afrontar la vida a cada paso con la dosis que somos capaces de asumir en cada momento, es fluir. Toda persona quiere vivir y vivir bien por encima de todo, porque el vivir es y será la verdadera necesidad del ser humano, y nadie parará hasta experimentar y sentir la vida en todo su esplendor. Porque, vivir no es una emoción, sino que es una forma de relacionarse con el mundo basada en reconocer sin proyectar ni exigir, lo cual comporta un estado especial de consciencia donde rige la armonía. Parafraseando a Platón: “Donde reina la vida, las leyes y la muerte sobran.”

Y para acabar, decir que, “jugar a veces, esperanzarse a menudo y confrontar siempre, es un canto a la existencia y la ausencia en el continuo vida muerte vida”.



domingo, 30 de octubre de 2016

Las relaciones, el callejón de los pecados

Estación de Francia, Barcelona

Desde su creación en las cavernas del fuego, un fantasma de antiguos caminantes, habla, a las fibras más hondas del alma personal y colectiva, de caminos discrepantes que nos conducen a la nada o nos abren puertas a un mundo inesperado.

Pequeño misterio ácrata que brota del manantial del corazón, con la frescura de mágicos lenguajes arcanos, impulsa al caminante a atravesar cada nuevo viejo solar para habitar espacios afectivos de relación con la otra, con la desconocida hermana.

Las enajenantes formas del vínculo con las otras, sin perder y conservar la linealidad de nuestra esencia, ha generado unos estilos que, en su versión más conurbana del enlazamiento con todo lo que está a nuestro lado, ya sea en la estampa del tiempo presente o a través de viajes al pasado y/o el futuro, se asemejan a sopa de proto-almas.

Las notas que se han caído de las líneas del pentagrama y bailan desperdigadas por el borrador de la partitura, es la metáfora del universo de relaciones intrapersonales e interpersonales, de relaciones con una misma y con el entorno. Una sinfonía de muerte y aceptación del Yo. 

De cómo nos desequilibra el chisporroteo de neuronas que al entrelazarse malabáricamente para construir y proyectar mil escenas que nos llevan a relacionarnos con y para seguir siendo nosotras a través de las otras. Actuando disfrazadas sin ocultar nuestra esencia y salvaguardarnos del fuego generativo de la enredada madeja y el complicado laberinto de perder libertad y vaciar el alma en pos de la relación, no nos hablan los cuentos.

La enjundia en las relaciones es la expresión de nuestro deseo. Vivenciado a través de la mirada, las palabras, el gesto, la caricia, el abrazo, expresiones entre seres que hacen de su deseo a la otra. Siendo cualificadas de aprehender de la otra para descubrir que, el Yo hace de la Otra, alcanzando en la comunión el Nosotras, que es el sustrato de nuestra propia y particular naturaleza sustancial.

domingo, 23 de octubre de 2016

dolor y cáncer

Entendiendo que el dolor no solo tiene un nivel físico. Existe dolor que incluye elementos físicos, sociales, emocionales y espirituales.

Físico: Daño a los tejidos, afectación en alguna estructura del cuerpo humano.
Emocional: Presencia de depresión, insomnio, fatiga crónica y otros.
Espiritual: Se refiere a sentimientos de culpa, reproches e inseguridad ante la muerte.
Social: Pérdida de su posición social, problemas económicos, etc.

Cicely Saunders (1918- 2005), sabía esto y sabía que cuando el dolor no es aliviado, es capaz de convertirse en centro de la vida de un ser humano. Por eso desarrolló la teoría del “dolor total“.

¡Podemos decir que, el dolor es una enfermedad por sí mismo!

El dolor es el único síntoma que no mejora en los muchos servicios de salud y se convierte en dolor cronico. Padecer dolor lleva a muchas personas pacientes a desarrollar depresión. La asociación del dolor con la falta de apoyo familiar y la depresión puede llevar al deseo de morir.

¡el dolor oncológico mata!

Existen diferentes dolores, por ejemplo, el dolor irruptivo -dolor irruptor en castellano- que para poder diagnosticarlo hay que preguntarle al paciente.

El dolor deteriora enormemente al paciente. Por ejemplo: en postoperatorio o neuropatía periférica que no es solo un problema médico, sino que impacta negativamente en la calidad de vida, condicionando bastante cualquier actuación. Por ello, es importante ajustar cualquier analgesia multimodal para mayor beneficio a la paciente.

¡toda persona paciente oncológica tiene que ser tratada de "su dolor" con urgencia!

Existen infinidad de evidencias de cómo tratar el dolor con efectividad. Evidencia en la crioterapia para prevenir Mucositis por QT 5-Fu. Evidencias y estudios en los beneficios del uso de la ozonoterapia en cáncer. Evidencias en el uso de cannabinoides para el dolor. Evidencias que algunos antidepresivos tienen un efecto analgésico per se. Evidencia de que podemos curar cáncer de próstata con SBRT con solo de 1-8 fracciones de tratamiento. Evidencias de por qué opioides nasales. Evidencias en el uso de Fentanilos Intranasales como la mayor velocidad de acción posible fuera de vía parenteral o la vía sublingual, también rápida y fácil. Máxima eficiencia en la combinación de opioides cuando es personalizado el tratamiento ya que los receptores opioides son una huella digital en cada paciente.
Con todo esto podemos decir que a la escalera de tratamiento analgésico de la OMS le falta un escalón para tratar el dolor refractario. Una opción es la vía intratecal. Infusión intratecal, la cenicienta del dolor.

La radioterapia o la cirugía radioterápica está sustituyendo en algunos casos a la cirugía quirúrgica por sus altos beneficios. Además, según la medicina anglosajona a la radioterapia se le aplican las “3C”: Curative, Conservative, Cheap.

Hay que tener presente para la administración de tratamiento para el dolor que existe influencia de polimorfismos genéticos en la respuesta a analgésicos. Ver también: Epigenetica y dolor.

¡que ningún paciente se vaya con dolor!

Para ello es necesario un trabajo multidisciplinar, real. Poner en común a profesionales y servicios es urgente y la creación de comités de dolor para paliar el dolor Oncológico una exigencia médica.

Por otra parte, no podemos olvidar otras intervenciones como el tratamiento no opioide del dolor, y ¡es dinámico... y un traje a medida! En un sondeo de americanos adultos identificó que el dolor es la razón más común por la que la gente utiliza la medicina complementaria. La medicina tradicional china, por ejemplo, considera el dolor como un qi "bloqueado", similar a una resistencia eléctrica, y se considera que tratamientos como la acupuntura son más efectivos para el dolor no traumático que para el dolor traumático. Aunque el mecanismo no se comprende completamente, la acupuntura podría estimular la liberación de grandes cantidades de opioides endógenos. La acupuntura, con evidencia y estudios que avalan su uso en procesos oncológicos, es una opción válida. Sin embargo, los médicos deben formarse e informarse sobre el uso y beneficio de estas materias para asesorar a la persona paciente que se pone en sus manos pidiendo ayuda. A más de, nos guste o no, los pacientes van a seguir informándose en red. Los pacientes activos. Un paciente informado es un paciente con menos dolor, con mayor salud.

¡dejen que los pacientes ayuden!

Además, si hablamos de las personas mayores, están ausentes en estudios e investigaciones en referencia a tratamientos del dolor. Añadir que, hay que situar a las personas mayores en el centro del sistema salud como personas adultas que son. Y, hay que tener muy en cuenta que, por sus multipatologías, se agrava su situación y determina sus tratamientos. Como dato a tener en mente, de las personas mayores hospitalizadas el 45% tienen efectos adversos que son producidos por la medicación. Necesitamos la Conciliación de la Medicación. Los medicamentos son un problema real por los efectos de su consumo. Existen límites para medicarse y hay que identificarlos de manera unipersonal.

Para terminar, cuatro anotaciones y dos valoraciones:
  • ·         los pacientes oncológicos con tratamiento de opioides corren el riesgo de adicción por su mayor tasa de supervivencia.
  • ·         llegan pocos pacientes con dolor oncológico a las Unidades del Dolor o llegan inframedicados. ¿Qué ocurre?
  • ·         Para procesos oncológicos -y cualquier otra enfermedad importante- no se puede crear una hoja de ruta sin contar con el dolor y la calidad de vida de la paciente.
  • ·         El síntoma del dolor es el principal motivo de consulta que conduce al diagnóstico. Un 60% de los oncólogos no preguntan, según fuentes contrastadas.
¡Revisar y Preguntar si duele!
  • ·         la diana para la valoración del tratamiento más adecuado es la calidad de vida.
  • ·         ¡Cuidar, cuidar y cuidar!!  al paciente con Cáncer y a su familia.


sábado, 22 de octubre de 2016

Una humanidad des-humanizada

Museo Ciencias Naturales
Barcelona
No es la raza humana un modesto ni honesto reino de humanidad, muy por el contrario, es más bien un infinito despropósito de des-humanidad. Así, dicho en dos palabras: “des-humanidad”.

Desde que el hombre habita la tierra, allá por la noche de los tiempos, ha ido in crescendo sin rienda ni contención alguna hasta los límites en los que nos encontramos hoy día de falta de humanidad.

Ya se dijo antes: “el hombre es lobo para el hombre” y se quedaron cortos. Es lobo para el hombre y para todo lo que se contiene en los límites del universo.

Estamos arrasando con todo y pese a tener claro que Tierra, nuestra casa, solo tenemos una, aun así, seguimos extenuándola y extinguiendo a todo ser viviente, incluyéndonos a nosotras mismas.

De vez en cuando, nos conmueven imágenes de destrucción por parte de la mano del hombre o imágenes de millones de personas (infancia, adultas y mayores) muriendo unas por hambre, otras por guerras, otras en las aguas de mares que son fronteras entre la desesperanza y la esperanza como nos mostró Jordi Ebole en el pasado “Salvados, Astral” y podemos ver cada día si buscamos la noticia. Líneas que separan la vida y la muerte trazadas con tinta de impiedad y atrocidad. Trazos que separan a unas de otras solo porque el destino quiso que tú, yo, nosotras naciéramos a este lado del mundo. Y, sin embargo, pasados unos días, cuando ya el Papa y otras jerarquías civiles, militares o políticas olviden, también lo que está ocurriendo y, que no es solo de ahora, que ha pasado siempre, volveremos a nuestra queja individual o colectiva de que caro está el recibo de la luz, el partido de Champions o sobre esta o aquella descabezada estatua de un dictador caído y muerto.

Y si nada (nosotras) lo impide, estamos avocadas a desaparecer de la faz de la tierra. No obstante, la huella fósil que dejaremos para la posteridad será imborrable durante miles de años. Ironía de la historia. Nuestro rastro perdurará a través de los tiempos para, quizás, dejar escrito que el hombre sin ayuda de nadie llegó a la perpetua e irrevocable destrucción de sí mismo montado en un Ferrari rojo, unas, otras arrastrándose por el fango.


Para acabar este post quiero citar a André Malroux: “En un universo bastante absurdo, hay algo que no lo es: lo que podemos hacer por los demás”.

jueves, 13 de octubre de 2016

Un Monstruo Viene a Verme

Mural pintado en la unidad de consultas pediátricas del
Hospital Universitario Puerta del Mar, Cádiz
Cuando la vida mueve a una persona -que aún es joven para considerarla una adulta o que aún no tiene la edad suficiente para dejar de ser una inmadura- a pasar por el trance de la enfermedad oncológica ocurre como en la historia real de la Guerra Civil estadounidense, que culminó en la batalla de New Market, en mayo de 1864. Un grupo de cadetes adolescentes al abrigo de la guerra en el Instituto Militar de Virginia debe enfrentarse a los horrores de un mundo de personas adultas cuando son llamados a defender el Valle de Shenandoah. Dejando atrás su juventud, estos cadetes deben decidir lo que están luchando. Atravesando un campo enfangado dejan atrás sus zapatos. La batalla fue llamada del “Campo de los Zapatos Perdidos”. 

Así pienso yo que una persona adolescente debe sentirse al tener que afrontar la enfermedad a tan temprana edad, cuando aún sus mejillas están encarnadas de virtud.

En muchos casos, las personas -y en concreto para este texto, en la adolescencia- se ven arrastradas por la corriente de un proceso cruel, bien como persona paciente o como familiar. Cuando la muerte se abre camino paso a paso abre, también, una brecha en el inmaculado lienzo de la inocencia pueril. No corresponde a esa edad -como relata Marta Ligioiz en su libro “Curso de vuelo para constructores de sueños (https://books.google.es/books?isbn=8490197113) “comprender que a veces es el momento de morir, de dejar el cuerpo sin luchar, que es importante mimar ese paso con todo el calor y la consciencia de que se fuera capaz, sin perderse en una locura”.

En esa edad, un tiempo fuerte en el que tienen lugar cambios e intercambios, internos y con el entorno, donde es la hora de la sencillez y la bondad, la idea de ir atada al faldón de una camisa impuesta por la impostura injusta de la finitud del ser humano es una amargura absoluta, despejada de realismo cotidiano, del juego físico y el verso blanco, una ironía siniestra y absurda.

A pesar de la desatinada parodia y el marasmo de dolor, la vida estimula un carmesí destilado en el fondo de la copa. Las historias de superación y aprendizaje, realidades prácticas que tienen mucho de mágicas irrealidades, se cuentan entre personas adolescentes que han tenido y tienen que traspasar el oscuro umbral del cáncer.

En muchos casos la vida se deviene en un intrincado teatro para desvelar una personalidad corporal, emocional y volitiva, con una sabiduría orgánica e irreversible de la vida que sorprende a las personas adultas que forman el entorno de esta juventud a la que le toca vivir la pesadumbre y la desdicha de un insoportable diagnóstico.

A veces, cuando la persona adolescente se encuentra en un páramo donde la fantasía es la puerta de salida más obvia para recalar a la orilla de la seguridad, la libido de los colores de su imaginación le hunden en la raíz primigenia de la salud mental: la inocencia, donde el dolor se mitiga rescatando al naufrago del gélido océano de la enfermedad.

A esta edad, y en la enfermedad, hay necesidad de ser reconocida. Necesidad de amor. Necesidad de releer la propia vida. Necesidad de sentido. Necesidad de perdón. Necesidad de establecer la vida. Necesidad de continuidad. Necesidad de esperanza.

Y para acabar este post, una invitación: es necesario sentir el tambor que suena en el interior para acogida por entre las ramas del Tejo aceptar la pérdida de los lazos frágiles, pero extraordinariamente poderosos que nos unen a la vida y de esta manera, superar el miedo a soltarse. Si estaba triste el otoño de la desolación, irrumpir en una soleada tarde de mayo. No es momento de parar la función en el verdor de la estación florida.

*texto inspirado por la película Un monstruo viene a verme*


sábado, 24 de septiembre de 2016

viajar en tren

El tren, para las románticas en viajar, es el vehículo perfecto para perderse en el olvido del tiempo y dejarse rozar por el traqueteo que producen las vías y así descansar la loca del vivir cotidiano. El tren, una parada en el tiempo entre dos puntos: la despedida y el encuentro. 

Quiero decir, que al subirnos al tren dejamos atrás amores, trabajos, amistades, etc, etc, etc. Y al bajarnos de él, nos encontramos con otros amores, otros trabajos, otras experiencias.


Y tiene el tren una parada en el tiempo que puede o no desviarnos de nuestra agenda programada. El tren, enamora, cautiva, encandila y arrebata. Hay una experiencia, en el espacio y el movimiento del tren, que nos precipita y nos disuelve en las vidas de otras que comparten el trayecto. Nos traspapelamos y decoloramos en una nueva realidad, en un lineal movimiento que avanza y que si nos dejamos atrapar nos trasborda y condiciona para el encuentro en nuestro andén de destino. Al bajar del tren, allá donde nos dirigíamos, ya no somos las mismas que subimos desde el andén de partida. La experiencia del trayecto nos cambió.

viernes, 23 de septiembre de 2016

esperanzadora utopía, la investigación oncológica

colectivos que han puesto en marcha la causa
No está en la mano del ser humano alcanzar la inmortalidad. Un concepto muy ligado al término Esperanza.

Pienso que debemos abandonar la búsqueda de la inmortalidad del alma adoptada por la etapa cósmica de la cultura como forma de esperanza. Sí bien es cierto que hoy día, en el actual estadio de la cultura, reina la ausencia de esperanza. No obstante, ciencia y técnica se unen en esta utopía.

Todos los seres vivos de la tierra conocida tienen en su denominación de origen la finitud. Somos seres mortales por naturaleza. Dice Max Scheler que “el hombre ha de practicar una sana “frivolidad metafísica” que neutralice el pensamiento aniquilador de la muerte y haga tolerable el cotidiano vivir”.

Hoy día la investigación médico-científica, en post de erradicar la enfermedad del espectro humano, ha avanzado mucho en esta senda.

Hoy (24 de septiembre) se presentaba en España y se celebraba, por primera vez, primicia e hito mundial, el “Día Mundial de la Investigación en Cáncer”, abanderaba el acto y el proyecto junto a otras diez instituciones la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) y la Fundación Científica de la AECC  -de la que me honra ser parte activa-. El acto se celebra en Barcelona, metrópolis internacional.

El lema de este su primer año, hoy 24 de septiembre de 2016, coincidiendo con el día del nacimiento de Severo Ochoa, no es otro que una abrumadora sentencia y declaración de intereses:

“On a day like today we will find a tomorrow without cáncer”

-un día como hoy encontraremos un mañana sin cáncer-

¿Utopía? Sí. Quiero decir, y es el pilar fundamental de la iniciativa, allanar el camino (utopía, definida por Galeano) para un mañana donde el cáncer sea otra cosa y no como le conocemos hoy. Generar un viento que sople favorable sobre las velas (la investigación global) que nos lleve a buen puerto.

Quizás no se erradique el cáncer, quizás sí, no lo sé, no lo sabemos. Empero, estoy convencida que impulsando la investigación global y abriendo nuevas sendas de investigación como, por ejemplo: donde las personas pacientes no sean meras cobayas de laboratorio sino parte integrante del equipo investigador, inocularemos los efectos devastadores de las enfermedades cáncer para las personas y para la sociedad mundial en su conjunto.

Todo ello depende, única y exclusivamente, de la totalidad de la humanidad. El cáncer es un problema global y se necesita una respuesta global para atajarlo.

Repito palabras de Doña Leticia al cerrar el Acto Institucional de la AECC’16 refiriéndose a la investigación oncológica: es el momento de acelerar todas a la vez”

Para adherirte a esta iniciativa, súmate a un mundo sin cáncer, visita la web del proyecto:

vídeo del acto, (visionar a partir de 1:58:00), duración una hora.





miércoles, 31 de agosto de 2016

la muerte cansa

Parra en el jardín del Antiguo  Hospital Benéfico
de la Misericordia 1483. Álcala de Henares, Madrid
¡La muerte cansa! Frase lapidaria con que me sentenció una amiga después de que yo le dijera que estaba derrengada, sin energía, tras matar y desplumar cinco gallinas para llevar la armonía y el equilibrio a su gallinero. Al espacio y al hogar donde rinden tributo por sus vidas, tanto ella como las pitas.

Así lo pienso y así lo siento. Más allá de que la muerte nos coseche para la eternidad, ella nos pone ante la tesitura de vivir sangrando o no vivir y morir “de todas todas”.

Morir “de todas todas”, porque la partida es para cada una de nosotras (todos los seres vivos que pueblan la tierra) igual e insalvable. Y vivir sangrando porque si la vida no te produce cicatrices no es vida, que será otra cosa. Y las heridas hay que sangrarlas para que sanen.

Vivir una vida sana es obligatoriedad para que se dé una muerte sana. Vivir en la firme y férrea roca de la existencia y claudicar ante el supuesto sinsentido invertido de la hora suprema, del sueño eterno nos estimula lo vital. Desvanecerse por la atmósfera caldeada del sol. Contraerse y dilatarse en las gélidas aguas de los ríos, los mares, las lágrimas. Acalambrarse por el olor a mundo de las plantas y las personas. Todo ello nos sitúa en un paisaje humano y a la vez geografía del alma para el feliz viaje hacia el encuentro con la muerte de una “flor perenne que vuelve a florecer en el multiuniverso”, asegura, con esta frase, el científico estadounidense Robert Lanza cuando explica en qué nos convertimos tras la muerte.

Una muerte no es ni tiene porque ser una tragedia ni ser un tránsito doloroso. Yendo más allá de lo físico, la muerte es una entrada, digo yo, a otra profundidad. No sé cuál ni cuán profundo. Un camino que inexorablemente debemos de andar para cumplir con los requerimientos de nuestra naturaleza, como y cuando poco.

Citando a Henry David Thoreau: “me interné en los bosques porque quería vivir intensamente, quería sacarle el jugo a la vida. Desterrar todo lo que no fuese vida, para así, no descubrir en el instante de mi muerte que no había vivido”. 

Y, extraído de la sabiduría de los cuentos:
- "Pero, ¿hay vida después de la muerte o no la hay?" pregunto un discípulo.
- "¿hay vida antes de la muerte? ¡esta es la cuestión!, respondió el maestro.

La dama, señora de los finales, para mí, solo me provoca ganas y compromiso por vivir. Por llenar mis días de experiencias, sentimientos, vivencias que me hagan sentir, esto mismo: que estoy viva. La guadaña nos cosecha para una comunicación sincera, en un camino hacia la conciencia del Ser. Vivir en comunión con la muerte nos lleva a sentirnos vivas, en movimiento, con otra forma de pensar de sentir, y eso, precisamente nos abre la mente, la sensibilidad, la valentía, el respeto por la vida… nos hace mover el culo.


mi agradecimiento a mi querida amiga Mamen por confiar y compartir conmigo!!

martes, 16 de agosto de 2016

la mirona





Otro de mis microrrelatos publicado por Diversidad Literaria, esta vez con el Titulo "La Mirona" recopilado del certamen Sensaciones y Sentidos III para la antología del mismo nombre.















Tras el ojo de la cerradura, se recortaba la imagen de una escena que desveló para mí un nuevo punto en el mapa de mis inconfesables deseos. Me recreé, al mirar a través de un filtro que elaboré con materiales de mi fantasía. Y a medida que los píxeles de aquella fotografía poblaban mi mente, se adueñaba de mí la lujuria, agradeciendo la suprema suerte de que la puerta estuviese cerrada y que la curiosidad fuese mi capital pecado.

mis publicaciones bajo estas portadas



jueves, 4 de agosto de 2016

El valor de la escucha

Gran Regata'16 Cádiz
En busca de agua, cada mañana. Niñas e iguales, con seis, siete, ocho y nueve años. Cada día, después del colegio, iban a por agua, cada una con una garrafa de cinco litros, a la fuente más cercana, a un kilómetro de distancia. Para llegar, habían de atravesar campos que se vestían y desnudaban periódicamente y un bosque, todo pre-decretado por los códigos de la Naturaleza. Por el camino, jugaban a lanzarse espigas que se les asían a la ropa o prendían del pelo. Recogían algarrobas, grosellas y rojas o negras moras. También encontraban, a ambos lados de la vereda, almendros en flor y avellanos. La fuente era una blanca y simple pared con tres caños de agua fresca.

El escenario que se describe, campo de fuerzas vivas, me lo narra una ya mujer, aprendiz de quien es ella, al igual que el río cuenta sus cosas como él las vivió, porque esas son sus verdades.

Hasta el olor del aire notábamos ya, ella y yo, en el advenimiento del recuerdo. El magna ambiental nos envolvía a la vez que ella iba extrayendo las sensaciones de los vericuetos de su memoria. Los traviesos rayos de sol atisban por entre los espacios vacíos del follaje para jugar con ellas al escondite de sombras terrenales y, yo me cubro para que no me vean, para que no pisen mi sombra. El canto de pájaros, ese eco que la luz de la mañana devuelve a la tierra, vida y timbal de todo el espectro de sonidos que caben en los mil registros, me remontaba la corriente del tiempo trasladándome a una florida y sencilla imagen de su niñez. Me interné en el bosque porque quería vivir intensamente su recuerdo y sacarle el jugo en una comunicación sincera, en un camino hacia su conciencia.

Ella, sabía contar lo cotidiano para descubrirme la estética de las cosas cercanas. Su historia es un tejido de atracciones y utopías, un camino largo y bienintencionado, que no avanza de manera lineal, empero se desliza con bondad que es la manera de asegurar la dignidad de su experiencia.

Cuando escuchamos a otras personas irradiarnos lo que son y lo que tienen, estamos expuestas a y podemos sentirnos, en alguna medida, afectadas por ellas. Porque nos mueven y nos conmueven con el viaje heroico de su vida y de su alma, llenos de sabiduría orgánica e invisible. Es el momento de parar nuestro sentir y decirnos: “Solo respira. Detén el tiempo. Abre los sentidos. Inúndate de ahora. Aquiétate y reconoce tu esencia”. Probablemente a esto le llamen “la escucha activa”.

Parafraseando al científico Robert Lanza refiriéndose a la no existencia de la muerte: “Cuando escuchamos no lo hacemos con una matriz determinada, sino según la matriz ineludible de nuestra vida”.


dedicado a ti, que me lo contaste.


domingo, 10 de julio de 2016

al ingeniero Bernardo




Zoran Music, Autorretrato 1988
Centre Ponpidou, Málaga
No voy a regatear sinceridades ni detenerme en una puntillosa ilación de detalles, tampoco haré una ruta perdida por los vericuetos de la memoria ya que mi única intención, con esta revelación, es la de honrar la memoria de una persona, abuelo de muchas, que, habitada por almas irascibles se entregó a esa mujer desnuda y tan bella como un cielo despejado que libera al hombre de su cuerpo maltratado convertido en un peso insoportable.

El ingeniero Bernardo, aprendiz de quien era y arqueólogo de sus cavernas interiores se enfrentaba a la muerte atado a su cama. Con estas frases le recuerdo: “la marina de guerra solo sirve para tomar el té”. Y, “No es un pañal, adecuado para mayores”, me dijo, en otra noche desapacible, con la mirada indignada.


Santo varón de misa, lotería y copa, también para quienes le convivieron y lo era de ascendencia: Marques (Grande de España) y Barón, títulos heredados de familia de los que él no hacía aspavientos, más bien los ocultaba. No era hombre de boato, no, al contrario, humilde obrero, bondadoso y generoso. No tuvo hijos, que yo sepa y las que me cuentan, empero sí fue padrino en muchos bautizos, unos más cercanos -como el de Mari Paz, su "hija" predilecta- y otros por compromiso, a los que él se prestó y entregó. Hombre sensible, humano, cariñoso al que le gustaba de chupar los ojos a la chiquillería. Recio y recto en su trabajo, con carácter. Sibarita en sus deleites, gustaba de descorchar una botella y, acompañado, vaciarla en copas disfrutando de infinitas e inagotables conversaciones, ya que él era hombre de mucha mundología. Le gustaba de comer fuera, en buena compañía. Hombre de cuadrilla, fiel a sus amistades, amigo de quien le preciara. Culto, muy culto, de apariencia heredada. Disfrutaba de la fotografía y cuando pudo se compró la mejor cámara que encontró. Viajero, por su trabajo y por placer. Supo sacarle a la vida el jugo.

De lo que yo puedo contar y es el Bernardo que conocí, quedan en mi recuerdo frases y hobbies. Además de la afición por la fotografía, no se hartaba de pasear por el Corte Inglés, le gustaban los zapatos. De su boca salieron expresiones como “Cojones, dónde puedo ir a mear” o “de niño es más fácil”. Recuerdo su cantinela al iniciar muchas de sus frases, sobre todo cuando hablaba del trabajo,   -su gran pasión, creo yo-: “vamos a ver”. Charlatán y risueño, “nos vamos la cuadrilla a Madrid, qué bien nos lo vamos a pasar, jajajajaja”. Bromista, le gustaba de quedarse contigo,

-“nos esta esperando Carlos” le decía, 
-“dónde” le preguntaba Rosi, 
-“debajo de un pimiento” le respondía, jojojojo -sonrisa picarona-.


Bernardo, persona que conocí cuando ya no era del todo él, empero por lo compartido en largas noches entre los meses de mayo y junio -que ni frio ni calor, aunque sí intensas- y por lo que me contaron sus allegadas puedo sentar aquí palabras que lo definen y alagan para recuerdo de nuestro encuentro, “tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio y coincidir”.

hasta pronto Bernardo
DEP

sábado, 2 de julio de 2016

la medicina tiene alternativa, medicina convencional vs medicina complementaria

con la medida justa el corte es perfecto,
Rosa Olea. ¿A cuánto el género?
exposición en el exterior
del Mercado de Abastos de Cádiz
Para situarnos:

Marilo Montero, presentadora del programa tv “Saber Vivir”, afirmo que oler limones previene el Cáncer.

En la publicación El País, en su editorial sobre Salud, el bioquímico Mulet, autor del libro “la medicina sin engaños” publica un artículo con el título: “la medicina no tiene alternativa”.

Y viene a decir que, “el perfil de los pacientes que recurren a la pseudomedicina no tiene que ver con aspectos económicos o culturales, sino con la capacidad de sugestión en personas psicológicamente vulnerables que buscan referentes motivados por factores diversos: por contraposición a la industria médica y farmacéutica, por la necesidad de encontrar una trato humano y afecto en la consulta, por el consejo del boca a boca, por las tendencias y/o modas de los famosos o, por desesperación”.

Aunque, quizás, no iba por aquí el artículo, yo me pregunto, cuando menos: “¿si te sientes defraudada, abandonada, engañada o desahuciada por la medicina convencional y la industria farmacéutica no es licito buscar la salud por otros canales? ¿si no te tratan como persona no es normal que se busque la humanidad en otras puertas? ¿si estas desesperadas, qué haces, te quedas en casa y esperas tu final?

¿Sobre qué estamos hablando?

“La gran empresa de la inteligencia creadora es perseguir el dolor hasta su madriguera” Javier Gomá, en “Necesario pero Imposible” de la Tetralogía de la Ejemplaridad. Yo le parafraseo y digo: “la gran empresa de la medicina es perseguir el dolor hasta su madriguera”.

Y pienso que, la llamada “medicina convencional” ha convertido al ser humano en un conglomerado de órganos y cada uno de los cuales tiene su especialista. Empero de la persona enferma no se ocupa nadie. Una medicina convencional con conocimientos científicos y tratamientos para el dolor que rayan la eficacia total. Sin embargo, no llega a paliar algunos dolores y síntomas, al menos sin tratar con alta toxicidad, específicos y singulares provocados por las enfermedades agrupadas en el término “cáncer”.  El dolor que produce el cáncer es holístico. Es un dolor que abarcaba el cuerpo, el mundo emocional y el universo mental. Decía Tagore que “El que se ocupa demasiado en hacer el bien, nunca encuentra tiempo para ser bueno”. Así es la medicina convencional una inteligencia completamente lógica, como un cuchillo sin mango que puede herir a quien lo toca.

Pese a todo los avances y nuevos enfoques, todavía impera un modelo de cuidar y curar desde la carencia y no desde las capacidades de la persona.

Al “no existir” trabajos de investigación basados en la evidencia científica que justifiquen tratamientos complementarios, el uso de los mismos queda sujeto a la libre elección del oncólogo y por tanto sujeto a diferentes interpretaciones de los valores y capacidades de la persona paciente y en función de las capacidades y conocimientos del profesional al respecto de tratar con o sin “complementos”.

Según los 4 Principios del a Bioética: Maleficencia, No Maleficencia, Autonomía y Justicia.

El oncólogo a de potenciar la AUTONOMIA del paciente favoreciendo la toma de decisiones emancipada y, a su vez, fundamentar el Principio de BENEFICENCIA desde su papel de profesional como asesor y acompañante en todo el proceso de la enfermedad. Atendiendo las necesidades que requiere cubrir la persona desde la profundización en la Ética de Máximos y de la moral individual.

¿Hacia dónde podemos mirar?

Aquí, en el espacio vacío entre lo científico y la persona humana, es donde otras maneras de practicar la medicina tienen su cabida, las llamadas “medicinas complementarias”. Reiki, acupuntura, homeopatía, shiatsu, yoga, relajación y meditación, herboristería, aromaterapia,  etc, etc… Cumplen una labor esencial en el control de síntomas y paliar efectos secundarios de la medicina convencional en procesos oncológicos.

Existe evidencia suficiente que avalan los beneficios de conjugar medicina convencional con otras medicinas. NCI tiene resúmenes de PDQ que se basan en la evidencia para las terapias integrales, alternativas y complementarias.

También podemos atender que, según la Doctora Eugenia Chan, en su estudio sobre “la calidad de la eficacia de investigación en MCA” dice: “que en un estudio realizado en EEUU en 1993 un tercio de la población utilizaba alguna de las formas de medicina no convencional. Ella repite ese estudio y la prevalencia alcanza un 62% de la población. Y, quedando claro que los usuarios no son especialmente contrarios a la atención convencional, pero tienen un enfoque más holístico de la salud o simplemente optan por múltiples opciones de tratamiento”. Afirma, “la MCA se ha convertido en Complementario, Integral e Integrador”.

Otros estudios en esta línea como el de Edzar Ernest, médico alemán, 2003, en la Revista Médica de Australia, repite estos mismos datos. Barnes en 2004, publica en NCCAM que en el último año el 36% de la población que necesito tratamiento médico acudió, también a la MCyA. Ya, en 1998, Astin en un mismo estudio reflejaba el 40%.

Qué ofrece la MCyA:

·         Más participación activa de las personas pacientes.
·         Métodos para el manejo del dolor
·         Remedios a preocupaciones especificas
·         Servicios sanitarios preventivos
·         Cuidados paliativos
·         Reducción de estrés en todo el proceso
·         Etc, etc.

Extraído de argumentaciones ofrecidas por Michalsen en 2003 o Berga en 2003 avaladas por 370.000 artículos publicados en revistas médico-cientificas entre principios de los 90 y 2002.

El Instituto Nacional del Cáncer de EEUU provee de una base de datos médicos PDQ que define como “fuente de información fiable y exacta”, para la consulta tanto de pacientes como de profesionales de información basada en la “evidencia” sobre las terapias MCyA.

Lista:

·         Acupuntura
·         Aromaterapia y aceites esenciales
·         Nutrición y complementos alimenticios, cáncer de próstata
·         Cannabis y canabinoides
·         Coenzima Q10
·         Vitamina C
·         Extractos de muérdago
·         Etc, etc.

La llamada “medicina integrativa” que agrupa todos estos recursos médicos en favor de la salud de la persona a tratar, poniendo a esta en el centro como un ente holístico, una persona con múltiples aspectos a cuidar y no solo un órgano afectado de cáncer (cáncer de mama, cáncer de colon, etc.) No todas las personas reaccionan de la misma manera ni desarrollan de la misma manera la enfermedad y esto depende de infinitas variables como la situación personal, la capacidad de resiliencia, el código postal, la mayor o menor tolerancia del dolor o de la absorción de tratamientos, los conocimientos previos de la enfermedad, la cultura o las creencias, etc., etc., etc. Por ello, según casos y personas enfermas, concretando, se pueden elaborar planes de actuación para tratar el desequilibrio de salud que sufra la persona paciente, acudiendo a los recursos fiables existentes. Una máxima que la profesión de oncología, y la comunidad médica en general, no puede ni debe obviar en pos de la persona que solicita su ayuda para restablecer su salud.

¿Dónde queremos estar?

En primer lugar, despejar tres territorios claves:

1º el Curanderismo, donde convergen la curación por la Fe, las tradiciones ancestrales y las culturas tribales.
2º la Avaricia Humana, el negocio en tres marcos: el de las personas, el de las marcas y el de las farmacéuticas.
3º la Estupidez Humana.

Expuesto esto, queremos estar en la Medicina Integrativa. Todo un método de atención que incluye la mente, el cuerpo y el espíritu de la persona paciente. Combinando la medicina convencional con prácticas de medicina complementaria y alternativa.

Incluir en el diseño y cartera de servicios del Sistema de Salud la dimensión de la atención integral es una exigencia cada vez más ineludible y nosotras mismas no podemos obviarlo.

Referencias y enlaces:



¡Y ojo! “lo natural no significa que no haga daño”.