jueves, 24 de diciembre de 2015

oronda obseción


Hay muchas personas atormentadas por el dolor que produce la imagen corporal cuando no esta en sintonía con los cánones que impone la sociedad y los que se impone una misma. 

Este desequilibrio entre el ser y el físico provoca calvario para la persona y quienes la aman y, ni la sociedad ni la medicina son capaces de dar respuesta a ello. En realidad, creo yo, que se trata de dar un giro de 360º al concepto “ser humano” y ha cómo este se intrarrelaciona e interrelaciona, cómo me veo y cómo creo que me ven las demás. Difícil tema para tratar y al que me atrevo a asomarme con este microrrelato con el único deseo  de salud para todas.

Oronda obsesión

Dos mujeres corren por un pasillo deforme e interminable lleno de puertas a ambos lados, de diferentes tamaños. Una huye sin saber de qué, la otra le acompaña inseparable. Eligen una de las puertas, al azar, pero como espoleadas por un fatigoso látigo absurdo. Salen a un espacio abierto alfombrado por manteles blancos con platos blancos y cubiertos de plata, rodeado por alambradas. –“no puedo dejar de correr, he de salir de este lugar, acabar esta indómita carrera y librarme de esta agónica persecución”, no cejaba de repetirse una de ellas. Extrañamente juntas, ligadas los pies por unos grilletes imposibles de romper, atraviesan una de las alambradas que viene a dar con un edificio de una sola planta, cruzan la puerta y se encuentran con una sala diáfana repleta de artefactos con pesas, bicicletas estáticas, mucha luz y paredes forradas de espejos. “Un gimnasio, estaban en un gimnasio”, grito aterrada. La original, incapaz de moverse, se mira en los sádicos y crueles espejos y tras ella una sombra, la suya. Enorme y gorda. Una figura de la que no puede deshacerse por más que deje de comer o vomitar. 

domingo, 20 de diciembre de 2015

Hombres 2.0


 “Los hombres tienen mucho que decir de lo que han callado y mucho que callar sobre lo que han vociferado”, (Miguel Lorente). La revolución masculina parte de este punto.

No quiero disertar del patriarcado, ni del poder constituyente de los hombres ejercido sobre las mujeres. De cómo Poderes, Ciudadanía y Cultura a través de relaciones binarias y jerárquicas, de violencia patriarcal y subordiscriminacion de las mujeres han mantenido durante generaciones la República Aristocrática del Privilegio Masculino.

No quiero recitar de los hombres como: Constructores de Relatos. Generadores de Saberes. Representantes legítimos de la Humanidad. Observadores de las Observadas. Sujetos detentadores del trabajo, reconocido social y económicamente. Modelos de género normativo. 

Y no quiero derramar más tinta sobre algo que todas sabemos: los hombres, desde hace miles de años, han sido Sujetos de Derecho frente a las mujeres que son sujetas a Derecho. Y sabemos que se ha mantenido este estatus gracias a “injusticias cognitivas” como en el lenguaje, donde el masculino es la voz neutra.  O en el concepto hombre como centro del todo. O que los problemas de los hombres son los universales. Ignominias sobre las que se ha constituido el Poder y el privilegio masculino. De la mano de estas injusticias están las ceremonias de reconocimiento viril perverso para el dominio y control de las mujeres. Entre estos protocolos que se les han infundido a los hombres a través de la educación, las relaciones sexuales y del sexo podemos encontrar el “amor romántico”, la pornografía y la prostitución. Una educación ancestral que ha provocado, en gran medida, su alejamiento de la afectividad.

Y con todo esto podríamos denominar al hombre como “arma de destrucción masiva” fruto de patologías de omnipotencia (Pragmática masculina de control, Ivan Sambade).

Durante generaciones el feminismo ha servido de espejo a la sociedad para visualizar que los hombres tienen integrada su masculinidad y las mujeres su inferioridad y que estas son necesarias para sostener la iniquidad (Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana, Olimpia de Gouges, 1791). La lucha por parte de las mujeres para recuperar su derecho y dignidad como ciudadanas de pleno derecho ha encontrado siempre en frente la rotunda oposición de los hombres para su acceso. Incluso hoy día, a pesar de tantas leyes igualitarias, la desigualdad continua latente. Hay aquí palpable una doble verdad (teoría de Averroes). Por ejemplo, aún hoy la teoría Aristocrática sobre “la vasija vacia” en la que se afirma que los hombres son reproductores de su genealogía y las mujeres la mediación de o para… esta consideración sigue encubierta tras una “sociedad igualitaria”, donde aún es por ley que el apellido del padre vaya por delante haciendo ver la valía de este sobre su descendiente. (Ana de Miguel Alvares)

Como decía, partimos de aquí, plataforma que esta dando lugar a la proliferación de los movimientos de “hombres por la igualdad” donde grupos de hombres se reúnen en torno a las buenas prácticas y experiencias de nuevas masculinidades, fruto de la transformación de los conmovidos.

Hacia dónde transitan???
  •  Hacia romper con la feminización de los cuidados y la masculinización de los descuidos.
  •  Hacia menos derechos patriarcales y más responsabilidades de cuidadanía.
  •  A encontrar la igualdad real entre hombres y mujeres.
  •  A tolerancia 0 con el escaqueo.
  •  Hacia el antisexismo.
  •  Hacia entender que la identidad es biográfica y relacional. Que lo personal es político, que la paternidad (ES) política, que la masculinidad es política.
  •   

En este sentido grupos como “Hombres por la igualdad” u “Hombrecitos de Madera”, de Jerez y muchos otros a lo largo y ancho de la “piel de toro/vaca”, están generando un nuevo concepto de ser hombres en la vida. Grupos de hombres valientes que no tienen miedo a mirarse al espejo y soportar lo que ven. Hombres que buscan el Hombre que quieren ser, libres de estereotipos de género. Hombres que no cuestionan la masculinidad en su vulnerabilidad. Hombres que se desocializan y se dan permiso. Hombres construyendo espacios más atractivos donde descubrir los beneficios de ser igualitarios. Hombres con el espíritu de Pinocho para ser un hombre de verdad.

Hombres que están creando una red de masa crítica que alimente el fenómeno del centésimo mono con mensajes como “qué hemos perdido”, “qué vamos a ganar” y “somos el cambio para acabar con la injusticia de los privilegios masculinos”.

El cambio de paradigma estriba en pasar del concepto “Ciudadanía” al de “Cuidadanía”. Revisando las subjetividades Masculinas y Femeninas, desde la esfera privada a la pública y generando una nueva racionalidad social. Universalizando la ética del cuidado que decía Celia Amorós. Pasando por políticas económicas feministas (ecofeminismo). Desde el estado, atendiendo en serio el Programa Mainstreaming de Género. Y, redefiniendo el pacto social desde una perspectiva de género, superando el binario masculino/femenino. Todo esto sin olvidar el derecho a ser libres en el afecto y la sexualidad de todos los seres humanos.

Para concluir, me gustaría hacer valer una apreciación sobre la Masculinidad y la Feminidad. Para mí, y me apoyo en lo que otras ya estiman, esta división de la persona es errónea. Ambos polos son construcciones politicosociales basadas en la diferencia biológica, en los sexos del ser humano. Las personas, afectadas culturalmente, hemos hecho nuestras las creencias, ideas y estereotipos correspondientes a un sexo u otro creando dos mundos diferentes y diferenciados, distintos y contrarios. Abogar por deconstruir estos estereotipos y optar por personas sin diferencial de sexo, un ser único más allá del pene y la vagina, un ser humano capaz de desarrollarse en igualdad de oportunidades es el camino en el que varones y féminas deben encontrarse para crear juntos una convivencia igualitaria. (María López López y Catalina Recio González, 2008).

Parafraseando a Malraux: “Hay dos maneras de ser un hombre, la primera consiste en practicar la propia diferencia, la segunda, en cultivar la igualdad”. 


Algunos enlaces sobre el movimiento de hombres igualitarios, de referencias y para consultar:

http://www.jerez.es/index.php?id=7113    Hombres por la igualad, ayuntamiento de Jerez
http://igualitarios.blogspot.com.es/  Hombrecitos de Madera
https://youtu.be/bN2Zl3hiNXg  Niñas con pene y niños con vulva. Comprender para poder acompañar


viernes, 4 de diciembre de 2015

coincidir en el ocaso

Con un sol de otoño entrando por la ventana en las horas postreras, poco frío y mucho sudor, antesala del invierno. Una persona singular, de carácter recio porque la vida la curtió en mil batallas. Mujer elegante en su vestir y sus formas, recta e implacable, sin dobleces, nos ha dejado cumpliendo su ciclo vital.

Quienes mejor la conocen saben lo que le toco vivir, huérfana de padres se ocupó de sus hermanos y con el rodar de la vida fue perdiéndolos hasta quedarse sola.

Después de dar dos vueltas al mundo, acabo sus días en una residencia, donde recibió cariño y cuidados, pero donde no encontró su sitio ni fue comprendida. Y, por eso, ya con la razón jugando al escondite, acabó por perderse en el “ven pa cá”. Capaz de mantener en su regazo un animal indefenso e inanimado durante horas protegiéndolo de miradas y ajenas, no fue capaz de mostrar apertura hacia sus convecinos, quizás, pienso yo, para salvaguardar su estatus manteniendo un control de su ínfimo espacio de seguridad, cada día quebrantado por aquellas que la cuidaban.

Como si fuera una dulce oración de peregrina, mantra de mediodía, canción de juventud, recitaba una y otra y otra y otra vez el “con Dios me acuesto, con Dios levanto, la Virgen María y el Espíritu Santo”. Un rezo a un Dios cuyo nombre desconocemos, nosotras naufragas en el gélido océano de su incomprensión, pero que quizás ella sí que le conocía, viajera incansable y buscadora de los suyos.

Yo tuve el privilegio de coincidir, conocerla y tratarla al final de sus días. Sí, como dijo aquel poeta y trovador:
“Soy vecino de este mundo por un rato
y hoy coincide que también tú estas aquí
coincidencias tan extrañas de la vida
tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio y coincidir”

Coincidí con ella porque así quiso la vida que fuera y su sobrina que nos presentó y quiero recordarla siempre, por eso estas palabras de homenaje. Recuerdo en la que ha sido la inesperada última cita que, con dolor para nuestro sentir, la encontramos en un baño de injusticia, olvidada de aquellas a las que se le encomendó su cuidado. Después de esta desapacible tarde la encontró la Muerte, sola, casi como había vivido una parte de su vida. Su pelo, de betas doradas, la coronaba y recuerdo haberla peinado y atusado y perfumado. No estoy seguro de que ella aceptara esta licencia mía, pero yo sentía que quería hacerlo. Ahora, a la postre, guardo esos momentos como “Un Tiempo Fuerte”, en el que tienen lugar los últimos intercambios y las últimas palabras. Recuerdo, también anecdóticamente, una primera cita regida por que la pulcritud en el calzado de aquellas que le acompañaran no desentonara de sus cánones. –“a ver que zapatos llevas no seas como esas pilinguis que van por ahí con chanclas”, recuerdo con diáfana claridad estas palabras suyas. Yo acudí avisado y me presenté calzado con decoro y aceptó mi compañía.

¡Gracias Carmen y buen viaje!


DEP