sábado, 17 de marzo de 2018

la realidad vs lo real




¿Si la palabra es con la que alimentamos la razón, podríamos tener claro que es un concepto -la palabra- de la mente?

¿Si el silencio es con lo que entramos en comunión con la otra, podríamos decir que estamos ante una revelación -el silencio- del ser?



Cuestiones que me surgen de leer “El Arte de Callar” -de José Antonio Hernández Guerrero, Biblioteca Virtual Cervantes- Y me brota una reflexión entre el tándem que forman “la palabra y el silencio” para conseguir una comunicación completa y esmerada con la otra y con el entorno. Utilizando la palabra justa y acompañándola de proporcionados y convenientes silencios conseguiremos una comunicación autentica, siempre y cuando la persona, otro ser o el entorno estén en sintonía con nuestro nivel de expresión y códigos del mensaje.




La REALIDAD vs Lo REAL

Y al octavo día, Dios nombró el Silencio



Los seres humanos hemos sido abstraídos de lo real para ser cautivos de la realidad y las rejas de esta prisión son el lenguaje de las palabras. En la realidad reducimos el mundo y lo asumimos mediante la palabra. Es el lenguaje de la obviedad, un mensaje que necesita de muchas palabras, frente al silencio que se vale de espacios cósmicos en blanco para la observación y la escucha. Cuando el silencio invade el lenguaje hablado, cortocircuita las palabras, colonizándolas con lo real. El silencio busca las zonas cenicientas del habla para procurar que las semillas de las palabras crezcan. Con este lenguaje del silencio, se incita -al lenguaraz- en la búsqueda de la sensación del chispazo, para que genere grietas en su realidad, que le enfoquen hacia lo real. El silencio, es pues, la herramienta “transpalabras” con la que confrontamos y con la que expresamos aquello que trasciende al babel de las palabras. Ya que es necesario romper con el uso de un lenguaje libertino de las palabras, permitiendo que el silencio fluya en nosotras y nos guie, para enmendar nuestra visión del cosmos y, reparar en lo real.







descargar en PDF "el arte de callar"

http://www.cervantesvirtual.com/buscador/?q=el+arte+de+callar







carta a mi hijo, desde el más allá

campo santo de Chiclana, Cádiz
Continuando con mi experiencia de la creación literaria y aunque alejándome de mi estilo, más de divagar por la filosofía, quiero compartir esta lacónica carta, fruto de la tarea de escribir a la luz de la obra de Rosalia de Castro e inspirada por las palabras de una residente de la residencia Fragela. La carta la tituló “carta a mi hijo, desde el más allá” -publicada en la revista "Speculum" Revista del Club de Letras. Segunda época, núm. 31 invierno 2018- y reza de esta manera:



Querido Juan: en realidad, no sé por qué te despacho estas líneas, poco o nada hay que contar. Apenas si he muerto. Pero tú no te preocupes. Todos tenemos que morir alguna vez, y tampoco es el final. Muerto sí, pero me encuentro bien. Por cierto, pensarás que soy un desagradecido, que no te devuelvo las llamadas y es que ya no tengo cuerpo para levantar el auricular. Ya no tengo apetito y el aire dejó de abrazarme la piel. ¿Recuerdas cuando salíamos con el tractor y la brisa fresca de la mañana nos acariciaba el rostro llenándonos de vitalidad? Entonces sí que estaba yo vivo.


20 de enero ya. Tengo delante de mí un almanaque con la imagen del Corazón de Jesús, de esos que reparte el carnicero de la esquina. El hijo de los Aparicio. Sí hombre, aquel al que tu madre le gustaba comprar la carne .... para continuar leyendo descargar la revista en pdf:
http://www.cervantesvirtual.com/obra/speculum-revista-del-club-de-letras--0-segunda-epoca-num-31-invierno-2018-921225/ 

miércoles, 29 de noviembre de 2017

No paraba de llover

restos en valor de la prisión militar
Castillo Santa Catalina
Cádiz
Me acuerdo y no me quiero acordar de aquel otoño en la masía del tío XX. Un hombre a priori de estética transparente y una figura singularmente moderna para la época y el entorno. Tendría yo unos doce años y era bastante ingenua y confiada en aquel tiempo. Desde entonces, un ejercicio que me ayuda a seguir adelante es recordar lo que tengo que olvidar y dejar la nostalgia y el dolor en la cuneta. No obedecer, no colaborar, no negarme a mí misma.


Me acuerdo que la manta no bastaba para quitarme el miedo de aquellas noches. El miedo es como un caballo. La probabilidad de que ocurriera lo que temía, me tiraba hacia atrás. Durante el día necesitaba de hacer malabarismos. Deconstruir y no proyectar mil escenas, como la imagen de esa sanguijuela que con cadencia inconstante profanaba mi estación florida. Yo sin saber reaccionar, inmóvil, con los ojos inexpresivos recogía las velas para esperar, la marea bufona de la muerte.

Me acuerdo de que, por miedo a la perspectiva simétrica del vacío, le abría la puerta a ese ladrón de mi cuerpo. Y me recuerdo en una tormentosa noche que, mientras me quebrantaba taciturna en el brocal grisáceo de mi soledad, me quedé mirando como las ramas de los árboles tocaban los sollozantes cristales de mi ventana.

Me acuerdo del mal, de la maldad, de los males y de un resquemor terrible que me carcomía el esqueleto cuando me decía al oído que me quería. Por eso, no quiero recordar lo que no puedo olvidar. Quiero dejar que las lágrimas se vayan. Todo se ve distinto después de la lluvia.




lunes, 13 de noviembre de 2017

II Congreso Aragonés de Personas con Cáncer y Familiares

Palacio de Congresos, Zaragoza

El congreso ofrece herramientas útiles a las personas con cáncer así como a todo su entorno. Se convierte en un lugar de encuentro, integrando a todas las entidades que luchan contra el cáncer y contaremos con mesas de discusión y 23 talleres que se desarrollarán simultáneamente en las horas programadas. Durante el Congreso los asistentes resolverán dudas y obtendrán pautas para mejorar el proceso de la enfermedad.

Sinergias en el día a día. Es a la conclusión que llego tras reflexionar sobre el congreso. Pero, sin dejar de afirmar que, a la manera en que el río construye sus propias orillas, las organizaciones de pacientes, las personas pacientes, las legas (no profesionales), somos legítimas para recorrer nuestros propios caminos.

Dicho esto, quedó patente que, a la sombra del congreso, necesitamos equipos formados por personas pacientes y familiares junto a equipos de profesionales, investigadoras, organizaciones… Todos somos necesarios para afrontar y paliar los efectos del cáncer en las personas y las sociedades. Una batalla, hablando en términos de confrontación, que venceremos solo compartiendo saberes.

Las personas pacientes y familiares en la línea que estamos dibujando de dejar de ser pacientes, en referencia con el concepto “paciencia”, podemos ser personas activas por y para nuestra salud. Y, el Sistema Nacional de Salud (no se nombró aquí a la Sanidad Privada, pero puede darse por supuesta) ha de aprender de la experiencia y el testimonio de personas pacientes y familiares.

Como nos decían Fina y Xavier. “Estar siempre ahí”. Aprendizaje, Abrazos, Agradecimientos.

La experiencia, que es empírica, de las “personas” tiene que tener valor y, el SNS (profesionales, administración, hospitales) se tienen que adaptar a las necesidades reales que tienen los pacientes y los familiares, ahora. Para que existan realmente “personas” que tomen las riendas del control de su propia enfermedad, tienen que estar implicados en los órganos y mesas de decisión como agentes válidos.

En torno a la investigación, que ha ocupado un espacio importante dentro del congreso, se constató en la mesa “Presente y futuro de la investigación oncológica” que, “Estamos en un buen momento para la investigación oncológica, pero somos conscientes del camino que aún nos queda por recorrer. ¡Alerta! Trabajar más en la investigación de las metástasis, nos apuntillaba el investigador Manuel Valiente.

Cada euro recaudado para la investigación oncológica es muy necesario. Para financiar investigación clínica en hospitales donde participen oncología y personas diagnosticadas y sus familiares. Los ensayos clínicos avanzados en hospitales aportan un plus en la cancha donde se juega la partida oncológica. Cada euro que aportemos invirtiendo en becas a jovenes investigadores para que no se vayan y desarrollen sus trabajos en España. Cada euro para financiar investigaciones internacionales, traslacionales. Cada euro para financiar investigaciones singulares, que no serían de otra guisa. Nos subrayaba Ignacio Muñoz que, “cada euro invertido en investigación contribuirá a paliar los efectos del cáncer en las personas y la sociedad”.

Una mesa donde Cristina Claver (persona paciente) con un lenguaje donde utiliza deliberadamente los términos Fe, Esperanza y Gratitud en y a la investigación oncológica, sentenciaba el por qué: - “porque quiero seguir viviendo”.

“El mejor cáncer es el que no existe” Así lanzaba un titular sobre el cáncer, Ángel Lanas, director del IISA. Para ello, “más esfuerzos y recursos por parte de todos los implicados en la Prevención”. Más Responsabilidad de todas las partes para no llegar al diagnóstico de unas enfermedades que, en gran medida son evitables.



 “La lamentación por la deshumanización es universal”. Con estas palabras iniciaba Xabier Azkoitia la conferencia inaugural con el título “la humanización en el proceso de atención al paciente oncológico”. En referencia a los millones de personas con nombre propio. A los que se les oye llorar porque se sienten solas en el mundo, sufriendo procesos oncológicos sin medios ni recursos. Apelando a la responsabilidad de todas para que volvamos la mirada hacia Asia, África y Sudamérica.

Concretando sobre la deshumanización del SNS en nuestro país. En estudios realizados nos dan unas cifras que asustan. El 82% de las personas usuarias del SNS consultadas, sienten la deshumanización. Y a la pregunta sobre las responsabilidades: el 78% respondieron que es de la institución. El 43% cree que estriba en las relaciones paciente-profesionales. Y un notable 42% piensa que la responsabilidad es de los profesionales.

Apuntaba Xavier algunos hitos y sombras de la deshumanización donde los profesionales tienen y pueden poner luz.

·         La comunicación. El médico tiene la obligación deontológica y la responsabilidad humana de hacerse entender. Cada vez que el médico dice algo, es una flecha que ha de llevar medicina en la punta.

·         Dar bien una mala noticia es una buena noticia. Sería lo deseable y necesario, máxime en oncología. El objetivo en la vida es la autenticidad y, la sinceridad ha de estar a su servicio.

·         No ocuparse de las dolencias sino de las enfermedades.

·         La ausencia en el SNS de un navegador del proceso que pueda ayudar al paciente a llevar su andadura con más seguridad.

·         La Fatiga por Compasión de los profesionales acaba siendo una loza para los pacientes.

·         La negación del sufrimiento de los pacientes por parte de los profesionales.

·         La lucha a muerte con la muerte, obviando que en estadios finales el objetivo de vida es cuidar. En el afrontamiento de la muerte la aspiración es morir en paz y con sosiego.

·         El error de la ecuación Paciente = persona + enfermedad. La persona paciente es mucho más que estos dos factores.

·         Tecnolatría y Tecnificación. Términos que se aplican en medicina sobre la deificación de los éxitos científicos. En referencia a que la ciencia y la tecnología han robotizado al ser humano. La aplicación incesante y desmesurada de la tecnología conduce a la decadencia ya que nos aparta del lado humano de la ciencia convirtiendo al profesional en un "esclavo" de esa tecnología, en dependiente y de quienes mueven esa tecnología.

Por otra parte, en el trabajo en equipo nuestros EGOs chocan. Entender esto es nuclear para ese trabajar en equipo que tanto necesitamos, cuando enfermamos para restablecer la salud. Estar sana es la capacidad para llevar adelante un proyecto de vida. Y, es también el objetivo de cuidar. Cuando aparece la enfermedad es un trabajo de muchos recuperar la salud. Solo somos seres dependientes. Nacemos y vivimos desde la otra. Nos necesitamos. Es importante la simetría en las relaciones e integrar nuestra vulnerabilidad, es tarea del ser humano, para situarnos entre iguales.

Y, nos mostró, Xavier, algunas pautas para comprendernos nosotras mismas.

·         Escritura reflexiva para mostrar nuestra desnudez interior y dar transparencia de los acuíferos humanos nos ayudará a vernos y ser auténticas.

·         Mirar a la muerte como misterio.

·          Y, no olvidar la música, el goce y el placer.

Vivir humanamente, nos decía, no es lo mismo que ser “ser humano”.



La Alimentación es atómica en la vida y es transversal en todo el ámbito de la salud. Por ello, también, para la alimentación en los procesos de enfermedad hay que poner énfasis sobre qué comemos, cuándo y cómo.

El doctor en nutrición Alejandro Sanz nos muestras las tres fases para alimentarse durante el proceso oncológico:

1.       Preparación para los tratamientos. Ganar peso y musculación antes de afrontar los tratamientos.

2.       Soporte nutricional durante los tratamientos. Nutrirse para sostenerse. La desnutrición nos lleva a perder sesiones de tratamiento.

3.       Después de los tratamientos. Recuperar. Volver al punto de partida. Alimentación, acompañada de ejercicio.

Esto es lo que nos cuentan y aconsejan los profesionales. Sin embargo, la realidad de las personas es otra bien distinta. Durante el tratamiento de quimioterapia los placeres gastronómicos desaparecen al desaparecer el sentido del gusto. Además, el impacto psicológico trastorna nuestra relación con la alimentación. Toda la información, la teoría, los saberes, las indicaciones durante el tratamiento de quimioterapia son inútiles si no puedes comer por los efectos secundarios. Nos lo contaba Begoña (persona paciente), desde su experiencia.

Cuatro pautas para la alimentación durante el proceso oncológico:

·         Tratar en equipo. Es necesario consultar, valorar y consensuar en equipo.

·         Filtrar información. Durante el proceso oncológico no es momento de experimentar con la alimentación.

·         Equilibrio. Al final de la vida, pequeñas ingestas bastan y de los alimentos deseables por la persona.

·         Ojo a las recomendaciones.



La comunicación en el proceso oncológico es una pata coja del SNS. Contrastando con que las personas pacientes y sus familiares necesitan información bien trasmitida, entendible o, al menos, descifrable para manejarse en el mar de la incertidumbre que supone un diagnóstico de cáncer y su proceso.

El conflicto en la comunicación médico-paciente, por desgracia, es demasiado frecuente porque no se lleva a cabo de una manera eficaz. No siempre la comunicación es idílica. No hay información entendible ni del todo veraz. No hay autenticidad. Además, se dan dos modelos de comunicación: con el paciente y con la familia. Aunque sean similares.

La terminología técnica y especializada que utiliza el médico en este tipo de conversaciones no sólo rompe el proceso de comprensión por parte del paciente, sino que también le intimida al marcar su prepotencia. El uso de los términos científicos y clínicos resultan confusos para los pacientes. No es que las personas legas seamos analfabetos sanitarios, sino que es el sistema y sus profesionales son, en ocasiones, ininteligibles. Los pacientes y familiares necesitamos que el lenguaje del médico sea llano, natural, sencillo, asequible y comprensible. “Al principio estas tan perdida que ni con una montaña de palabras, papeles e indicaciones te ayuda a situarte ni a saber llegar”, esgrime la paciente.

No debemos olvidar que estamos ante un proceso interactivo entre dos personas y que dicho proceso ha de ser bidireccional y equilibrado; es decir, que dicha actividad comunicativa se ha de llevar a cabo tanto por parte del médico como del paciente y siempre a un mismo nivel. Simetría.

Lo que necesitan las personas pacientes. Para empezar ,la cara amable, la sonrisa y accesibilidad. En segundo lugar, mirarles a la cara y explicarles las veces que sean necesarias hasta que se sienta respondida e informada con calidad. Por otra parte, es necesario ofrecer a la persona paciente los resultados de todas sus pruebas, los buenos y los malos. Máxima información sobre su salud. Contar, también, lo que no sale bien. Sinceridad.

A tener en cuenta para evitar esa “mala comunicación” es la actitud que debe adoptar el médico a la hora de emitir al paciente su diagnóstico. Incidir en lo positivo, nunca en lo negativo, y, si a lo largo de la enfermedad hay un proceso degenerativo, actuar con excesiva sensibilidad y delicadeza, ir preparando progresivamente al paciente para que se pueda adaptar y asimilar, en la medida que le sea posible y el paciente lo requiera, los problemas que vayan surgiendo. La brusquedad informativa del facultativo produciría, sin duda, en la persona un grado de ansiedad añadido que le podría llevar a un bloqueo mental que le impida la inteligibilidad de las palabras del médico y, consecuentemente, experimentar una respuesta física excesivamente negativa.



“La enfermedad es un pasaporte que en un momento y otro usaremos en la vida”. Es una frase utilizada por el psiquiatra Tirso Ventura, en su conferencia sobre los aspectos Bioéticos en oncología. Y, citando a Hanald zur Hausus. “Mientras haya vida habrá cáncer, es un precio que pagamos”.

Humanizar la asistencia oncológica es uno de los grandes retos de la bioética en el siglo XXI. Los médicos deben tener en cuenta los valores, creencias y situación personal de los pacientes con cáncer para mejorar la atención que les prestan y conseguir así un manejo más integral de la persona enferma. En base a la importancia de las decisiones compartidas con el paciente, la atención al paciente oncológico, la atención cerca del final de la vida y la confidencialidad, entre otros muchos asuntos. Se desgrana que la bioética tiene numerosas implicaciones en la atención al paciente, como, por ejemplo, la elección del tratamiento.

En su exposición el doctor Ventura para hablarnos de todo esto utilizo frases como:

·         “La Bioética el arte de elegir bien”.

·         “Subir la montaña del cáncer con oxígeno, mejor”.

·         “Conflictos éticos en pacientes con cáncer por los que transitan los principios bioéticos”.

·         “La Bioética tiene que ver con la calidad asistencial y los valores de la persona.

·         Citando a Adela Cortina. “son las personas las respetables. Los valores han de ganarse el respeto”.

·         “La esperanza es un valor fundamental en la vida y en la ética”.

·         “El resultado positivo no es per se un diagnóstico de cáncer”.

·         “Llenar de vida hasta el final de la vida”.

·         “Ayudar a vivir en paz hasta que muera”.

·         Utilizando una viñeta sobre “El dolor total. ¿qué te duele? – la realidad”.

·         “Promover la justicia y la equidad para reducir las desigualdades sociales en salud”.

·         “Los pacientes son cada vez más autónomos, adultos libres. Autogestionan su cuerpo y su vida”.

·         “Proteger los derechos de los pacientes y familiares sobrecargados sin disposición de liderar por ellos mismos”.

Quiero cerrar este resumen de lo que pude extraer del segundo fantástico congreso aragonés citando el libro Bioética y Oncología, una puerta abierta a la oportunidad. “Cuando el paciente tiene que elegir entre opciones terapéuticas parecidas, no elige sólo con base en un oncogen, sino también considerando sus creencias, sus valores, su situación personal, social, familiar, si vive solo o acompañado, si tiene una actitud vital arriesgada o conservadora… cuestiones que son muy importantes y que el oncólogo suele pasar de puntillas. Además, la importancia de decidir con el paciente, no por él, y que para ayudarle a tomar la decisión adecuada es necesario conocer su biografía, características de su entorno, situación personal y valores. Pero esto es difícil de hacer si, por ejemplo, no hay continuidad asistencial, o si el médico considera que los valores del paciente no son tan importantes como las características de su tumor. La vocación de servicio al paciente se va perdiendo si los médicos piensan en la biología molecular como un fin y no como un medio”.

En mi opinión y son muchas, también, las personas pacientes y familiares con las que pude entablar conversación, entre pasillos y viandas, que comparten esta visión, aparentemente separada de la que tienen los profesionales y el sistema de salud.

Y, acabo con una palabra que brilla por su ausencia “SOBREVIVIENTES”.

http://congresocontraelcancer.es/aragon-2/ 




jueves, 26 de octubre de 2017

murmullos

  • Murmullos del agua de la fuente que, bajo la sombra de la arboleda, aporta más felicidad que la búsqueda de la riqueza material.
  • Murmullos del aire, que resulta insoportable cuando su origen es el Levante.
  • Murmullos del fuego, en su crepitar disociado de toda monotonía.
  • Murmullos de las olas del mar. Joya incontestable para aquella que se retira a la orilla en busca del consuelo. 
  • Murmullos de independencia, que cansan cuando no brotan de la autentica fuente que son el conjunto del pueblo.
  • Murmullos de las palabras, que te susurran al oído la voz de otras historias y te seducen. Cómo me gustaría que fueran estos tres relatos cortos que quiero compartir con vosotras. Son fruto de las tardes de creación literaria de la mano de Yolanda.  




Jardín Botánico, Estación de Atocha, Madrid
El horóscopo
este primer párrafo es de otra autoría y pertenece a la introducción a la tarea.
Cristina se levantó cabizbaja: el pesar de la rutina, la presión laboral… y sobre todo su ausencia. En la habitación ya no quedaba ninguno de sus objetos y, aun así, demasiados rincones evocaban el tiempo compartido. Cristina sabía que, para superar, una ruptura, el cobijo del tiempo puede convertirse en un tirano. Por eso, al encontrar una foto de sus últimas vacaciones juntos bajo la cómoda entendió que levantar el vuelo dependía, tan solo, de ella.

Cristina se había acostado nerviosa y cansada, pero se despertó varias veces en la profundidad de la noche. Al levantar la vista frente al espejo se encontró con una potente mezcla de ingredientes faciales que la asustaron y le hicieron cerrar los ojos. El silencio aturdía su maltrecho corazón herido. Todo se estaba desmoronando a su alrededor. Siempre confió en las predicciones del horóscopo y las señales astrológicas, pero ahora que Neptuno se enfrentaba al final con el destructivo Escorpión, su mente sagitariana no entendía nada. Abrió los ojos y entendió que su soledad no dependía de la presencia o ausencia de Vicky, quien la había ofrecido su compañía y ahora se la había robado. Cogió su mochila y compro un billete de autobús sin rumbo conocido.



Bostezo 
Perfil de la Catedral de Cádiz al amanecer
Voy en el bus, línea 7, aburrida. Dicen que el aburrimiento es un problema de pasividad vital. En la parada anterior se han subido tres niñas e iguales que me recuerdan a mí y mis vecinas del pueblo. Me veo cada día después del colegio como íbamos a por agua con una garrafa de cinco litros cada una. Íbamos a la fuente más cercana, apenas un par de kilómetros. Para llegar teníamos que atravesar campo y bosque cargados con la fuerza multiforme de la vida. Escenarios que se vestían y se desnudaban periódicamente de Hibiscus que florecen en estampida y sequoias que se apacientan en siglos. Todo atornillado por los códigos de la naturaleza. Recuerdo que por el camino jugábamos a lanzarnos espigas que se nos enredaban en el pelo o prendían de las ropas mientras, los traviesos rayos del sol atisbaban entre los espacios vacíos del follaje para jugar al escondite con las sombras terrenales y el canto de los pájaros, eco que la luz del día devuelve a la tierra, nos deleitaban los oídos. Recogíamos algarrobas, grosellas y, moras rojas y negras. El paisaje a ambos lados de la vereda se cumplía con almendros en flor y avellanos. El río que nos acompañaba, orillando nuestro caminar, contaba sus cosas como las vivía, porque esas eran sus verdades. Hasta en el olor del aire notábamos el advenimiento de la libertad que, nos provocaba un temblor en el pecho mientras corríamos hasta llegar a la fuente que era una simple pared con tres caños de agua fresca para aquietar la vida.

Un frenazo me retrotrae sin embrague al mundo de la realidad experienciada. Las chicas ya no están -Deben de haberse bajado mientras yo viajaba a los confines de mi tiempo-. Si bien parece ajeno al sentido común, en las profundidades de las personas se arremolinan voces invisibles que brotan ante la presencia de otras y que nos sacan del abatimiento cuando la realidad no nos satisface.


miércoles, 27 de septiembre de 2017

quinientas tres palabras



P
alabras, Palabras, Palabras… Las palabras son cuentas de un rosario inagotable. Relicario de enunciaciones, revelaciones y lanzas de Longinus. Las palabras están enamoradas de la vida y de la muerte. Reseñas matizadas de detalles. Algunas, antiquísimas palabras, atrapadas en sucio. Heredadas unas, cultivadas otras. Regadas de momentos vividos. Biografía incompleta e inacabada de un lenguaje universal en constante reformulación. Sin ellas no se le podría dar forma a la forma. Las personas lo son porque las palabras las nombra. Las cosas son porque las palabras las nombra. Lo que no tiene palabras, no es.


Palabras que son y quieren ser una performance de nuestra percepción de la realidad y que rara vez son expresión de lo real. Las palabras son una definición falsa y fragmentaria de lo auténtico. En muchas ocasiones autónomas, sin conexión con la otra cara, la imagen que atraviesa el espejo, las pronunciadas, escritas u oídas por personas de nuestro tiempo, de otros tiempos, de todos los tiempos.
Las palabras nos cuentan relaciones caliginosas y diáfanas. Palabras pronunciadas en la barra de los pesares que rescatan los besos de amores lánguidos. Palabras con alas para una relación sin red. Palabras que saben a montañas de sal, a caricias y puñaladas traperas. Lo que las palabras dicen, el corazón acaba mostrándolo. Las palabras cuando llevan tilde y cuando no, nos hacen gozar y arriesgarnos juntas, y de sufrir sin separarnos en ningún tiempo, en ningún modo…
Las palabras dictaminan, determinan, divulgan, desahucian. Las palabras se superan a si mismas. Palabras que ahondan en lo recóndito y más horrendo del ser humano como en lo más bello y admirable. Palabras aventureras aventadas por un espíritu recolector, jefe de cazadores, que alcanzan a sus presas y las embauca y las extermina.
 Palabras que se agrupan, tiernamente incestuosas, en frases que pretenden ser pronunciamientos, adagios y aforismos, que siempre van de la kamikaze mano de quien las pronuncia. Misterio que se esconde en los libros, entre las hojas cuarteadas por el otoño, en los valles y en las conversaciones de casapuerta.

Palabras subidas de tono y tonalidad, palabras susurradas. Palabras que matizan, colorean, gradúan y revelan el arte de humanizar. Las palabras exponen, descubren, dicen, explican, adivinan, aclaran o deslucen la estela de la locura, de pintoras del día a día que las cuecen en olla express. 

Palabras que imitan y experimentan lo necesario empero imposible de la ejemplaridad pública de millones de Aquiles en el Geniceo. Buscamos en las palabras cómo sobrevivir, cómo construir refugios para el alma que no encuentra salida de la eternidad.

Palabras de la maestra que se perfecciona a si misma, tan atrayentes que se abalean al corazón de la discípula. Palabras que arrancan la imaginación humana, entre leyenda y mito urbanita, de aquellas que llevan la luz interior expuesta como las raíces del enebro sobre las dunas.

Afortunadamente, detrás de cada palabra hay un nuevo parto de palabras que cobran vida.

Oscura es la noche sin ti,

cuando no te desenredas en mi garganta,

amada palabra mía.










sábado, 26 de agosto de 2017

no puede morir, lo que ya esta muerto


patio de la Residencia Fragela, Cádiz
23 de agosto de 2017
Cuando una persona se va y lo primero que piensas es - ¡gracias a Dios! -. Le expresaba la Madre Teresa de Calcuta a Dios, en sus últimos días “cuánto has tardado en venir a buscarme”. Es lo que he sentido con la partida de Manoli y que me perdone Este. Una persona que paso sus últimos años postrada en una cama, sin capacidad para decidir sobre su vida. Apenas y nada, habló en el último año y para que las ulceras y el dolor que estas, dicen que le provocaban y estoy segura que era así, no empeoraran, no pudo mirar al sol directamente ni sintió la brisa en su cara. Siempre encamada y sujeta a una involuntaria propensión de comer y beber, sondada en el estómago por donde recibía su alimentación. -Es muy fácil que te coloquen una sonda PEG, empero casi imposible que te la retiren-. Sus días sabían tan amargos y con el paso de los años se hacían tan crueles que, no era sencillo desearle vida.

Conocí a Manoli va a ser ya varios años, más de un lustro, en la residencia Fragela donde ha residido hasta su partida, porque su cuerpo no le daba para vivir sola. Una mujer querida por quienes la conocieron, pero que debido a la incapacidad de reconocer a la persona que era, muchas de ellas dejaron de visitarla o incluso, probablemente, creyeran que estuviese muerta y enterrada. Las que siguieron a su lado, pocas, no eran familia consanguínea. Y, aunque se le reconocía, dicen que, alguna prima o primo, estos andaban lejos de su existencia. Familia putativa, trabajadoras de la residencia, alguna allegada amiga de toda la vida, voluntarias, Rosi y yo, y pocas más, éramos quienes formábamos su universo relacional.  Su historia de vida esta marcada por los cuidados que otorgó a quienes estuvieron cerca de ella. Enfermera de profesión (que lo fue toda la vida del afamado pediatra Felipe Pastor) asistió a incalculables partos de gaditanas, esto le trajo ser conocida, querida y respetada por tantas.

Aprendí junto a ella que no vale la pena ensuciarse los labios con palabras y besos sin sentido ni verdadero afecto. Y aprendió mi corazón que se puede llevar el dolor sin expresarlo. Maldita la maestra. Ahora me duelen las caricias que no le di en los jirones de su piel, pensando que le pudiera estar haciendo daño. Y maldito el aprendiz. Maldigo lo que no es así. Hay tanto que aprender de la locura que es vivir postrada en una tumba abierta en la que un millón de manos como alas de mariposas, algunas con puro sentimiento y con tan poco que ofrecerle, la expolian en un sin sentido. Esperando que una mirada suya nos traiga la aurora y nos libere de la culpa de mantener una vida atada por una jeringa del 14 que la alimenta y la sedienta. Cuando se clavaba su mirada en la mía, una lluvia de alfileres me perdía entre las dudas de merecer la pena seguir nutriendo ese cuerpo. ¿Quién rige sobre la vida y la muerte? A veces, esos mismos ojos me miraban con agradecimiento y feliz de encontrarnos. Bastaba una caricia para que cerrara los ojos complacida y consolada por el contacto. Mi heroína.

Ahora toca el último adiós, se quebró la puerta. Manoli, estoy segura, más descansada, renacida, libre, unida a la fuente. Amiga mía, es con tu piel con quien sueño esta noche. No quiero contar tu última y penosa historia solo pretendo honrar tu memoria y dejar unas palabras que regalen mis recuerdos de ti. Y porque eres mi amiga. Amiga que me aguantó leerle poesía sin saber recitar. Contarle historias que ella desconocía y quizás ni entendía. Y amiga, sí, porque sí. Nadie nos va quitar momentos vividos. Somos, tú y yo y el tiempo que hemos compartido, 365 días de cada uno de nuestros últimos 4 años. Excursiones (como las llamaba quien sabemos) en ambulancia hacia el hospital para reparar lo irreparable. Salidas (entonces, cuando nos dejaban, esta Casa y aquellas personas que velaban por ti se convirtieron en cárcel y carceleras) a tomar el sol en la Plaza Fragela, la del Falla. Yo tomaba algo mientras apartaba las moscas de tu rostro porque tus manos no te valían. Muchas tardes en tu habitación, masajes, cremas hidratantes, lectura, caricias y silencios, muchos silencios y mucha presencia.

Quiero pedirte perdón por las omisiones, por las palabras mal dichas, por las calladas, por mis faltas de tacto, por todo y por lo que desconozco y tú sentiste, por lo que te llevaste en tu corazón y que tus labios no pudieron reclamarme.

¡Adiós querida Manoli, muchos besos y que el viaje a Itaca te sea largo!!!

DEP