jueves, 20 de septiembre de 2018

eutanasia, sí o no


Parque Genovés, Cádiz
En mi opinión, sobre el debate de la eutanasia y que nuestros legisladores quieran legalizarla. La vida de una persona no es digna o indigna de ser vivida. Por ello, es necesario que el debate no sea la eutanasia sino cómo cuidar de las personas en situaciones de final de vida y/o sufrimiento extremo, bien por dolor físico o en cualquier otra de las esferas de la persona, para que la precepción de lo que se esta viviendo no sea condicionado por unos valores y una moral confusa.  No estoy de acuerdo con avanzar en el debate de la eutanasia sin antes tener cubiertos los cuidados íntegros de la persona necesitada. Como lo expresa en el texto Razones del “no” a la Eutanasia. Documento elaborado por la Associació Catalana d¨Estudis Bioétics (ACEB):




      La verdadera alternativa a la eutanasia y al encarnizamiento terapéutico es la humanización de la muerte. Ayudar al enfermo a vivir lo mejor posible el último periodo de la vida. Es fundamental expresar el apoyo, mejorar el trato y los cuidados, y mantener el compromiso de no abandonarle, tanto por parte del médico, como por los cuidadores, los familiares, y también del entorno social.



Dicho esto, lo primero que yo necesito para elaborarme un esquema de la situación es conocer la semántica que se maneja en este ámbito. En toda esta situación surgen conceptos que a veces se confunden entre sí. Estas son las definiciones de cada procedimiento, según lo que dicen las Leyes Autonómicas que tratan de regular la cuestión y la Asociación por el Derecho a Morir Dignamente. Que a mi juicio son válidas.


Muerte digna

Aquella que se produce con todos los alivios médicos adecuados y los consuelos humanos posibles. También se denomina ortotanasia. No es equivalente a la eutanasia, porque no es una muerte bajo petición ni a demanda. 


Suicidio Asistido

Aquel en el que se le proporciona a una persona, de forma intencionada y con conocimiento, los medios necesarios para suicidarse, incluidos el asesoramiento sobre dosis letales de medicamentos, la prescripción o el suministro de estos. Es el paciente, en este caso, el que voluntariamente termina con su vida.


Eutanasia

El término eutanasia proviene del griego eu (que significa bien o fácil) y thanatos (muerte). Así que, etimológicamente sólo significa "buena muerte". Pero en la práctica genera bastante confusión. Existe bastante consenso para considerar como eutanasia las actuaciones que producen directa e intencionadamente la muerte de los pacientes y que se realizan en un contexto de sufrimiento debido a una enfermedad incurable que no ha podido ser mitigado por otros medios. Hay diferentes tipos.

·         Eutanasia directa: el proceso de adelantar la muerte de una persona que tiene una enfermedad incurable. Se puede dividir en dos clases: la activa, que básicamente consigue la muerte del citado enfermo mediante el uso de fármacos que resultan letales; y la pasiva, que es la que consiste en la consecución de la muerte de aquel mediante la suspensión tanto del tratamiento médico que tenía como de su alimentación por cualquier vía.

·         Eutanasia indirecta: Intenta paliar el dolor y sufrimiento de la persona en cuestión y para ello se le suministran una serie de medicamentos que pueden producir la muerte de la citada persona sin buscarla. Para algunos, este tipo de eutanasia no existe, pues no hay eutanasia sin intención de provocar la muerte.       
   

Sedación paliativa

Administración deliberada de fármacos en dosis y combinaciones requeridas para reducir la conciencia de un paciente con enfermedad avanzada o terminal para aliviar sus síntomas si no se pueden mitigar de otra forma.


Cuidados Paliativos

La Organización Mundial de la Salud (OMS) los define como el conjunto coordinado de intervenciones sanitarias dirigidas, desde un enfoque integral, a mejorar la calidad de vida de los pacientes y sus familias. Se trata de medidas de prevención y alivio del sufrimiento por medio de la identificación temprana y el tratamiento del dolor y otros problemas físicos, psicosociales y espirituales. Se realizan tanto en casa como en el hospital. 


Limitación del esfuerzo terapéutico

Retirar la terapia o no iniciar medidas terapéuticas porque el sanitario considera que son inútiles en la situación concreta del paciente y solo consiguen prolongar su vida artificialmente, pero sin proporcionarle una recuperación funcional. La limitación del esfuerzo terapéutico permite la muerte del enfermo, pero ni la produce ni la causa. No es una decisión personal del paciente, sino de los médicos.


Obstinación (o encarnizamiento terapéutico)

Tratamiento desproporcionado que prolonga la agonía de enfermos desahuciados o terminales.



Testamento Vital

Es un documento de Voluntades Anticipadas en el que la persona expresa su voluntad sobre las atenciones médicas que desea recibir en caso de padecer una enfermedad irreversible o terminal que le lleve a un estado que le impida expresare por sí misma.  


Enfermo desahuciado

Aquel que padece una enfermedad para la que no existe un tratamiento curativo y que es mortal, aunque no necesariamente a corto plazo. 


Enferma terminal

Aquel que padece una enfermedad irrecuperable, previsiblemente mortal a corto plazo.




Todo ello, me sitúa ante un lenguaje más correcto y aproximado del tema que tratamos. Es importante, creo yo, que estos conceptos sean conocidos por la sociedad para no ser manipulada, en uno u otro sentido, por los medios de difusión, privados o públicos. Nos bombardean que argumentos en uno u otro sentido, unos más que otros según el control de los medios.


No me cabe duda de que hay casos de extrema amenaza y trascendencia que nos pueden llevar a una decisión determinada y optar por la muerte como solución al problema. Como el caso de Andrea. 


Los padres de Andrea, una niña gallega de 12 años que sufre una enfermedad degenerativa y está ingresada en el Hospital de Santiago de Compostela, piden que dejen morir a su hija "tranquilamente". En medio de reuniones y posturas encontradas con los médicos, que se comprometen a "limitar el esfuerzo terapéutico", los progenitores hablan de "una muerte digna".  


Estoy a favor de que se estudie cada caso individualmente, empero estos casos extremos, y minoritarios, no pueden generar leyes absolutas que cubran a toda la población.


Con respecto a que se vote una ley como esta, que afecta de una manera tan nuclear y violenta a la humanidad de una sociedad, en el congreso, con el actual gobierno en minoría y, claramente, una política de partidos que se determina por interés partidistas y económicos de estos, salpicados de corrupción y sin miras en el bien común, expongo mi total rechazo. Y, en mi opinión es necesario un referéndum, no sin antes generar debate serio y llegar a consenso sobre cuál sería la consulta. Creo que eutanasia Sí o No sería una consulta errónea, amén del desconocimiento y manipulación de un amplio sector de la sociedad, sí no, de la mayoría.


Claramente me situo en el rechazo a la legalización de la Eutanasia en estos términos. Y, claramente me abro a acompañar a aquella persona, con nombre y apellidos, que sufre, con la ley o sin ella.  Además de ponderar por un debate serio entre toda la sociedad. 


Me gustaría añadir a esta aportación una frase de Fer Herrera que es dura para quienes viven sin un mañana, sin un después sin dolor, empero necesaria para mostrarle a quienes pretenden legislar sobre la eutanasia que hay un previo a legalizar. La frase me asoma a dos escenarios, uno es el legislar para todas y el otro es el apoyar a la persona con nombre y apellidos, con familia o en soledad, con trabajo o sin trabajo, con una foto en la mesilla y un vaso de agua junto a un frasco de analgésicos. 


"Esta muy de moda el <aprender a soltar> pero se nos olvida el sostener, reparar, cuidar, amar, y no salir huyendo cuando todo se complica"


en respuesta a la invitación del Dr. Álvaro Gándara del Castillo añado un enlace al documento "Conceptos y definiciones Atención Médica Final Vida  2015" donde se reflejan definiciones más actualizadas de algunos de los conceptos que aporto. 
 http://cgcom.es/sites/default/files/conceptos_definiciones_al_final_de_la_vida/index.html#9/z

lunes, 9 de julio de 2018

pandemia: soledad



Iglesia de San Antonio y plaza del mismo nombre, Cádiz

Tras la visualización de este magnífico vídeo "La plaga de la Soledad"  me surge esta reflexión: en mi opinión, pone en evidencia el peligro de enfermar de soledad al vivir en ciudades cosmopolitas 

La soledad es un mal endémico de nuestras sociedades vanguardias, progresadas. En general, el progreso, que nos trae las comodidades asociadas a vivir en ciudades del mal llamado primer mundo, viene acompañado de aislamiento para las personas. Nos venden la individualidad como bienestar y no es así. A más individualismo más soledad. Una soledad que no es buscada ni deseada y que causa enfermedades del alma, psíquica y física. En mi opinión, lo que este vídeo nos muestra es que la cura a la soledad viene de la mano de la vecindad, de recuperar la convivencia comunitaria, familiar y de amistades. De compartir espacios y tiempo. De entrar en contacto directo con la otra. De saciar la sed de piel y calmar la ausencia del uso de la palabra.

El denominador común de las relaciones, y que define a la especie humana, es el uso de la palabra hablada. Hablar con otras personas, mantener conversaciones más o menos amenas, da lo mismo, hablar con alguien que nos escuche, nos devuelva y nos confronte. Hablar para reír o para llorar, para no aburrirnos, para crecer, para aprender desde la opinión de otras. Hablar para desahogarnos y callarnos para permitir el desahogo de la otra. Sentarnos frente a frente, cara a cara, en la distancia corta. En ese territorio donde la palabra encuentra sentido, significado y significante. En definitiva, hablar con otras para curar la soledad es la medicina que nos sanará de este mal pandémico: la soledad asociada a la dinámica de vida “prosperada”.

gracias!


viernes, 27 de abril de 2018

poesía de estar por casa 1


poesía son ellas,
dos criaturas bellas en todos los aspectos
La poesía comienza a ser un peón a mover en mi tablero de las palabras. He dado el paso hacía una senda donde las palabras trascienden la realidad para convertirla en real. Espero que quienes puedan llegar a leerlas encuentren en ellas un reflejo para sus emociones, un pellizco en las asaduras que les haga llevarse las manos al vientre. Espero que nadie se electrocute, pero sí que se acalambre.
Agradecer a Miguel Angel García Argües y Claudia Capel, porque en sus talleres sea ha gestado mi deseo por la poética y me inspiran. Y, por supuesto, a tantas compañeras a las que he conocido y escuchado sus lecturas que alimentan estas pinceladas de lo real.


En la Orilla de la Perdida 
Me duermo desnuda,
después de que la mar haya muerto
y mis sueños con ella son su cadáver.
Quisiera quitarle la piel
y proyectar su aroma sobre mis sabanas,
en la resaca nuestra historia.
La mar ha muerto, los surcos de la arena son su cadáver.


haiku
Sobre el rocio, 
que viste la pradera,
me tumbé vacía.
tanka
Funda de vaho
que vela el espejo
oculta celos.
Tracé con el dedo y
lo borré con la mano.
 



impertenencia

En el espejo público,

sopa de proto-almas,

almacén de piezas cósmicas,
                                                           me vi.
                                           Me vi,

enredada en madeja de la mañana

y el complicado laberinto del tiempo.

En un espejo,

que no fantasea ni miente,

que no tiene remordimientos.

Me vi

vaciada en las demás,

distanciada de mí.





Si quieres

Si quieres saber de la luna, escucha la voz de los árboles.

Si quieres hacer reír y saltar y soltar una lagrimita a la luna, cuéntale un cuento

de niñas rebeldes.

Pero si lo que quieres es romper el reflejo de la luna,

busca un lago lleno de errores.



Si quieres oír a la luna, acerca tu oído a una antorcha.

Si quieres ver la luna, mira a los ojos del lobo.

                     Pero si lo que quieres es sentirla,

roza el aleteo de una mariposa.



Si quieres bailar con la luna, vístete de petirrojo.

Si quieres que la luna se quede, háblale con las palabras que lamen las heridas.

Pero si lo que quieres es alcanzarla,

mírala

       hasta que tus manos

suspiren por tus ojos.


Dejarse ir

Cementerio de Alcalá de Henares, Madrid
Puedo sentir la rabia por el daño que estamos sufriendo a manos de seres de moralidad grosera y repugnante. El paisaje dominante, en esta época del año, es un paisaje humano, cegador, teñido de pintoresquismo en los colores chillones de sus bañadores.



La memoria de una playa virgen, del mismo mar que ondula las conchas de las caracolas y que moja la arena de sus orillas, provoca la deriva hasta mis sentidos del sahumerio fresco de los cristales pulidos, en el ancho del tiempo, por el incesante vaivén de las olas y el viento, fundiéndose con el sustrato de mi esencia y propia naturaleza corpórea, vulnerable y caduca de ermitaño. 



Tan fácil como salir de mi abrigo personal, para pasear por la orilla, se me hace quimérico por lo impracticable que supone encontrarme entre tanta caricatura de estética sospechosa y con un cubo en la mano, donde me introducen y luego, os lo cuento desde la hilaridad más absoluta, te dejan en agua recalentada durante horas, hasta más tarde, verterte en un pozo negro.



Se da entonces, al llegar a la frontera de la vida, la oportunidad de comprender que, a veces, es el momento de morir, de dejar la concha sin luchar; que es importante mimar cada paso con todo el calor y la consciencia de que se es capaz, para no perderse en una locura, en un suicidio suave y gozar de lo que será, una gran experiencia de vivir en el tembloroso tránsito de la vida.


sábado, 17 de marzo de 2018

la realidad vs lo real




¿Si la palabra es con la que alimentamos la razón, podríamos tener claro que es un concepto -la palabra- de la mente?

¿Si el silencio es con lo que entramos en comunión con la otra, podríamos decir que estamos ante una revelación -el silencio- del ser?



Cuestiones que me surgen de leer “El Arte de Callar” -de José Antonio Hernández Guerrero, Biblioteca Virtual Cervantes- Y me brota una reflexión entre el tándem que forman “la palabra y el silencio” para conseguir una comunicación completa y esmerada con la otra y con el entorno. Utilizando la palabra justa y acompañándola de proporcionados y convenientes silencios conseguiremos una comunicación autentica, siempre y cuando la persona, otro ser o el entorno estén en sintonía con nuestro nivel de expresión y códigos del mensaje.




La REALIDAD vs Lo REAL

Y al octavo día, Dios nombró el Silencio



Los seres humanos hemos sido abstraídos de lo real para ser cautivos de la realidad y las rejas de esta prisión son el lenguaje de las palabras. En la realidad reducimos el mundo y lo asumimos mediante la palabra. Es el lenguaje de la obviedad, un mensaje que necesita de muchas palabras, frente al silencio que se vale de espacios cósmicos en blanco para la observación y la escucha. Cuando el silencio invade el lenguaje hablado, cortocircuita las palabras, colonizándolas con lo real. El silencio busca las zonas cenicientas del habla para procurar que las semillas de las palabras crezcan. Con este lenguaje del silencio, se incita -al lenguaraz- en la búsqueda de la sensación del chispazo, para que genere grietas en su realidad, que le enfoquen hacia lo real. El silencio, es pues, la herramienta “transpalabras” con la que confrontamos y con la que expresamos aquello que trasciende al babel de las palabras. Ya que es necesario romper con el uso de un lenguaje libertino de las palabras, permitiendo que el silencio fluya en nosotras y nos guie, para enmendar nuestra visión del cosmos y, reparar en lo real.







descargar en PDF "el arte de callar"

http://www.cervantesvirtual.com/buscador/?q=el+arte+de+callar







carta a mi hijo, desde el más allá

campo santo de Chiclana, Cádiz
Continuando con mi experiencia de la creación literaria y aunque alejándome de mi estilo, más de divagar por la filosofía, quiero compartir esta lacónica carta, fruto de la tarea de escribir a la luz de la obra de Rosalia de Castro e inspirada por las palabras de una residente de la residencia Fragela. La carta la tituló “carta a mi hijo, desde el más allá” -publicada en la revista "Speculum" Revista del Club de Letras. Segunda época, núm. 31 invierno 2018- y reza de esta manera:



Querido Juan: en realidad, no sé por qué te despacho estas líneas, poco o nada hay que contar. Apenas si he muerto. Pero tú no te preocupes. Todos tenemos que morir alguna vez, y tampoco es el final. Muerto sí, pero me encuentro bien. Por cierto, pensarás que soy un desagradecido, que no te devuelvo las llamadas y es que ya no tengo cuerpo para levantar el auricular. Ya no tengo apetito y el aire dejó de abrazarme la piel. ¿Recuerdas cuando salíamos con el tractor y la brisa fresca de la mañana nos acariciaba el rostro llenándonos de vitalidad? Entonces sí que estaba yo vivo.


20 de enero ya. Tengo delante de mí un almanaque con la imagen del Corazón de Jesús, de esos que reparte el carnicero de la esquina. El hijo de los Aparicio. Sí hombre, aquel al que tu madre le gustaba comprar la carne .... para continuar leyendo descargar la revista en pdf:
http://www.cervantesvirtual.com/obra/speculum-revista-del-club-de-letras--0-segunda-epoca-num-31-invierno-2018-921225/ 

miércoles, 29 de noviembre de 2017

No paraba de llover

restos en valor de la prisión militar
Castillo Santa Catalina
Cádiz
Me acuerdo y no me quiero acordar de aquel otoño en la masía del tío XX. Un hombre a priori de estética transparente y una figura singularmente moderna para la época y el entorno. Tendría yo unos doce años y era bastante ingenua y confiada en aquel tiempo. Desde entonces, un ejercicio que me ayuda a seguir adelante es recordar lo que tengo que olvidar y dejar la nostalgia y el dolor en la cuneta. No obedecer, no colaborar, no negarme a mí misma.


Me acuerdo que la manta no bastaba para quitarme el miedo de aquellas noches. El miedo es como un caballo. La probabilidad de que ocurriera lo que temía, me tiraba hacia atrás. Durante el día necesitaba de hacer malabarismos. Deconstruir y no proyectar mil escenas, como la imagen de esa sanguijuela que con cadencia inconstante profanaba mi estación florida. Yo sin saber reaccionar, inmóvil, con los ojos inexpresivos recogía las velas para esperar, la marea bufona de la muerte.

Me acuerdo de que, por miedo a la perspectiva simétrica del vacío, le abría la puerta a ese ladrón de mi cuerpo. Y me recuerdo en una tormentosa noche que, mientras me quebrantaba taciturna en el brocal grisáceo de mi soledad, me quedé mirando como las ramas de los árboles tocaban los sollozantes cristales de mi ventana.

Me acuerdo del mal, de la maldad, de los males y de un resquemor terrible que me carcomía el esqueleto cuando me decía al oído que me quería. Por eso, no quiero recordar lo que no puedo olvidar. Quiero dejar que las lágrimas se vayan. Todo se ve distinto después de la lluvia.