miércoles, 28 de noviembre de 2012

orar en el duelo

http://humanizar.es/index.php?id=179&tx_sfbooks_pi1[showUid]=
“Orar en el Duelo” Autoría, compartida, de Francisco Álvarez y José Carlos Bermejo.
Un libro que, en palabras de sus autores, es más que un libro de oraciones. Es también poema y testimonio, pensamientos y sorbos de sabiduría…
Un libro que brota del corazón de sus autores, un corazón creyente. Fruto de la escucha compasiva y el acompañamiento humano. Que quiere ser un apoyo para aquellas personas, caminantes erráticos por el camino incierto del duelo, que buscan una ruta que les lleve a la esperanza. 

      Cada cual, según su experiencia personal, responderá de una u otra manera ante las pérdidas. En mi opinión, no estamos educados ni tenemos cultura de  afrontamiento ante la pérdida, sobre todo la pérdida de un ser querido. Anotar aquí que “no habrá duelo si con la persona u objeto de la pérdida no había un vinculo afectivo.” “El duelo es consecuencia del amor.” En nuestras sociedades occidentales, de una manera deliberada, se ha ido apartando hacía los márgenes la concepción de pérdida –muerte- y por ende, obviando su aceptación como parte indivisible de la vida.

       Hay duelos patológicos, duelos complicados como el de una madre que pierde a su hijo –antinatural-. Duelos prohibidos, como el de dos amantes infieles a sus respectivas parejas, que se viven en silencio. O, el llamado duelo migratorio que  pone nombre al dolor que conllevan las infinitas pérdidas que sufren las personas que migran. Que, al igual que los Enebros de las dunas que conforman una amplia extensión del litoral Cadiz-Huelva, tienen sus raíces  más expuestas al viento. Un duelo, éste, que se vive en los locutorios, mundo de secretos, donde coinciden la hora local y la  emocional.

      El duelo es un proceso de reconstrucción humana. Con dimensiones personales y familiares, psico-sociales, físicas y espirituales. Donde se dan la originalidad y la soledad, la racionalidad plural, la búsqueda de sentido. De donde surgen interrogantes y últimas preguntas, amor y comprensión. El duelo no es un estado, es un proceso de afrontamiento ante la pérdida. Ante el duelo nos situaremos desde una perspectiva integral. Ante la pérdida, cualquier pérdida: un reloj, un puesto de trabajo, un diagnostico de enfermedad, un divorcio o la muerte del ser querido, todos y todas necesitamos ayuda en mayor o menor medida. ¿Quién no ha necesitado contarle a un amigo/a el extravío de una partencia a la que me unía un afecto especial? no necesariamente el proceso de duelo lo puede gestionar un profesional. Todas las personas hemos acompañado en algún momento un proceso de duelo. 

      Para finalizar, unas palabras del novel de literatura, Francois Mauriac, que nos pueden orientar en el duelo: “No es la muerte la que nos roba a los seres amados. Al contrario, ella nos los guarda y los inmortaliza en su adorable juventud -en el recuerdo-. La muerte es la sal de nuestro amor. Es la vida lo que disuelve el amor.”

miércoles, 21 de noviembre de 2012

grosero y soez




¿Grosero y Soez? Sí, así se podría tildar al comentario que acompaña el vídeo que visualice está mañana y corre por Facebook estos días. El vídeo trata sobre unos monolitos (a mi modo de ver, símbolos de decadencia) construidos en Cádiz dentro del presupuesto de conmemoración del Bicentenario de la Pepa y recién inaugurados, aprovechando la, tan cacareada, Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado.  En el vídeo se cuestiona, por parte de un ciudadano cabreado, grabando teléfono en mano, el gasto de las administraciones públicas en obras y eventos cómo estos, en menoscabo del gasto social. Máxime, en una ciudad y una ciudadanía castigada por la lacra del desempleo desde hace décadas. Del que él y su familia son víctimas inocentes.

¡Pues no! para mí son verdades como puño. ¡Nos están jodiendo y bien! Y ¿qué hacemos nosotros/as? más bien poco o mucho, según quién lo cuente: manifestaciones, 15M, stop desahucios, huelgas de hambre,  retiros espirituales, ¿suicidios? ...

Sin embargo, todo esto no cuenta para el gobierno, para los gobernantes. Esto es cosa de un puñado de delincuentes, terroristas, anti sistemas, perro flautas y no sé con cuántas más descalificaciones tacha la oligarquía y clase política en el poder (los de ahora y los de antes, cuando digo antes digo desde siempre -La llegada de los sistemas democráticos no cambiaron nada-) a una ciudadanía, cada vez en mayor número y, cada día más indignada.

Esto me lleva a divagar hacía otro tema candente “los medios de comunicación y su papel en el adoctrinamiento y aborregamiento de las sociedades”. Específicamente de las sociedades del llamado “primer mundo”. 

Estamos viviendo tiempos gloriosos para aquellos que, ya desde tiempos romanos -precursores de una herramienta que sigue dando sus frutos- utilizan los medios gráficos y audiovisuales para repartir entre la masa “pan y circo”.
 
Algunos/as estamos viviendo, atónitos, a cómo se ha acabado con la libertad de expresión, a nivel informativo, coaccionando a los medios y las personas que trabajan en ellos o simplemente quitando de en medio la mosca cojonera** para tristemente bombardear con temas, maquiavélicamente creados a la carta de intereses oscuros, al acervo humano. Un conjunto de la humanidad que devora voraz todo lo que le echen. Concretamente, me refiero, al que convive en los pueblos, aldeas y ciudades de todo el globo terráqueo. Porque no se acota en ningún punto señalado del mapa, sino que se instala en cualquier lugar habitado por personas potencialmente consumidores, ya sea de productos como de pensamientos. Jugando con las palabras, se trata de esto mismo: “que se consuman productos y no se piense”.

No obstante, y en definitiva, estamos presenciando, afortunados y privilegiados, el fin de un sistema decrépito y caduco. Que cual animal herido de muerte, se defiende con todo lo que tiene y es sumamente peligroso. No debemos, apuntaría yo, caer en la trama del depredador y servirle de voceros/as. Quiero decir, no repetir lo que nos cuentan, lo que nos venden como verdad o realidad. Porque esto sólo lleva a alimentar a la fiera dándole fuerza para subsistir. 

Bien es cierto, que estamos, actualmente, en una travesía a través del desierto que nos llevará ante un escenario nuevo del que no sabemos nada, sólo lo intuimos.

Quiero acabar está entrada con optimismo y esperanza, euforia y alborozo tomando palabras que le leí a mi amigo Fernando de la Riba y que a su vez, cuenta él, acuñaron en uno de sus encuentros: "estamos disueñando el futuro". Que viene a decirnos, en mi entender poéticamente: “Lo estamos construyendo”

**Me resulta muy descriptivo, de esto que estoy tratando, la pregunta capciosa que le formulo el Presidente de Ecuador, Rafael Correa, a la periodista que lo entrevistaba en >los desayunos de la primera<: "¿dónde está Anita?" en referencia a la perdida de independencia de los medios informativos y de sus profesionales, españoles y europeos.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Aquí y ahora...

Forges
    
   Ahora, en los tiempos que corren, lo que provoca es escribir sobre la injusta ley de desahucios que esta dejando a miles de personas sin casa, al borde de la exclusión cuando no inmersas en ella, fruto de la avaricia de los bancos (los banqueros, con nombres y apellidos). O, sobre la decadencia de la política y de una clase política que tiene  manchada sus manos por incontables casos de corrupción. O, sobre los ODM que, a tres años vista, están lejos de cumplirse en todos sus puntos: el hambre, la escolarización, la igualdad de género, la mortalidad infantil, la salud materna, el VIH/SIDA, el medio ambiente y la asociación mundial. O, sobre la "prima de riesgo" y su efecto en la economía maltrecha de aquellos países a los que obscenamente califica. Apoyada por el silencio cómplice de los gobiernos de éstos que optan por colaborar con políticas económicas nefastas plagadas de recortes que están mermando el estado del bienestar y obviando medidas de crecimiento que si harían bajar la dichosa prima, fortaleciendo la economía.



     No obstante, ahora que nos hiela el frío del invierno venidero. Hoy 14 de noviembre, aún en tiempo de otoño y en huelga general convocada a nivel europeo en contra de las políticas antes referidas. Ahora que sacamos, presurosos, del fondo del  armario los abrigos, los guantes y bufandas, es ahora, y más que nunca, que añoramos el calor del verano. 


     Para unas -las personas más frioleras- no les pilla (la bajada de temperatura) desprovistos. Ya hace tiempo, allá por mediados de septiembre, que mutaron, éstos, de la sandalia, los short, las bermudas y la manga corta hacia las mangas largas y las prendas de abrigo ajenas al cotilleo de otras que estupefactas decían: “mira esa o aquel ¡que exagerados!”. Otras, las de sangre más caliente y las de pecho descubierto, al uso del legionario, se resistían al final del tiempo estival. Y son, a éstas, a las que les pilló el gélido otoño. 

Así que dejando la política, la economía, la injusticia y la iniquidad, hoy, desde aquí y ahora, quiero exclamar aquello de ¡¡que frío coño!!.

 

  

sábado, 3 de noviembre de 2012

Año Sabático

Real Balneario Nuestra Señora Virgen de la Palma
La Caleta, Cádiz (fotografía de Armando Lara)


Según la RAE:
sabático.
1. adj. Perteneciente o relativo al sábado. Descanso sabático.
2. adj. Se dice del séptimo año, en que los hebreos dejaban descansar sus tierras, viñas y olivares.
año sabático.
1. m. El de licencia con sueldo que algunas instituciones docentes e investigadoras conceden a su personal cada cierto tiempo.

Según WIKIPEDIA:
Año sabático
Un año sabático es el período de tiempo en el que una persona decide dedicarlo completamente a intereses personales, dejando a un lado sus responsabilidades laborales y/o académicas.
Terminología
La palabra hebrea šhabbat (שַׁבָּת) significa "el [día] de descanso" y se refiere al cese o descanso de trabajo. A su vez, el sábado también deriva de la misma palabra.
Historia
Su origen se remonta a siglos atrás, cuando los hebreos se tomaban el séptimo año de la cosecha para el descanso. El año sabático era una costumbre agrícola muy respetada y permitía dejar la tierra sin trabajar para su reposición, en barbecho, después de 6 años consecutivos de cosecha.
Actualmente, en ciertas instituciones académicas, el año sabático es el período de tiempo que los profesores dedican al estudio, a la investigación o la realización de actividades que conlleven la superación académica. Usualmente se recibe sueldo durante el mismo y también es cierto que existen legislaciones que prohíben o no contemplan esta práctica.

en familia

         Pues en eso estoy: en año sabático. Sólo que yo no seguiré cobrando por descansar, yo cobró siempre. Y, sí que es cierto que dedicaré mi tiempo a mí y dejaré a un lado las responsabilidades laborales (no las tengo, aunque me las busque) y, las académicas, seguiré formándome en lo que me gusta y me interesa ahora: los cuidados paliativos y el acompañamiento en el duelo, entre otras.

No obstante, quiero exponer sobre ello: año sabático vs mi año sabático

Para mí que el año sabático era algo que nunca pensé que estuviese a mi alcance, ésto le ocurría sólo a los privilegiados. Creía que era cosa de tener suficiente pasta para sobre vivir un año a “tuti plei” y pagándose la vida padre o cosa de personas bohemias, artistas y cantantes.

Y, he aquí que me equivocaba (como muchas veces, por eso, ahora que le prestó atención, voy aprendiendo) !estoy en año sabático¡. Lo que ocurre es que, en primer lugar, es algo muy cansado. Yo que tenía la agenda al completo -fíjate que se acercaban a mí para pedirme favores (ya lo dice el refrán: Si deseas que alguien te haga un trabajo pídeselo a quien esté ocupado)- pensé que no me vendría mal un año de descanso y dedicarme a contemplarme -un trabajo que, ya sabéis las que me vais conociendo, me fascina-. Pues no, resulta que estoy completito: entre las clases de idioma, intentando estar más en casa y en familia, la formación profesional, los viajes, el club de las letras, algún voluntariado en autoayuda y mi YO interior, está resultando que el año sabático es “muy cansao”.

Sin embargo, eso sí, estoy muy complacido y ufano del rumbo que ha tomado mi vida y de la que yo soy el timonel. Esto último es lo más importante: que tomes las riendas de tu vida para que, aunque no siempre se corresponda con tus pretenciones y previsiones, el camino sea llano y propicio a tus intereses vitales.

No sé cómo acabará este año, ni si seguiré con el más allá de los 365 días naturales (quiero hacer notar que inicie el año sabático el pasado 1 de julio de 2012, aún me queda más de la mitad por disfrutar), pero de algo sí que estoy seguro y me lo dicen el cuerpo, la mente y el alma: está siendo un año muy trabajado, un año muy fatigoso, además de inesperado, fructifero y beneficioso. Por ello, si acabo exhausto y extenuado habrá merecido la pena.

Por cierto, a modo de coletilla, sigo pensando que es cosa de personas privilegiadas entre las que me cuento yo.

viernes, 12 de octubre de 2012

La relación de ayuda

Después de varios años realizando voluntariado en diversos ámbitos de la sociedad: hospitales, personas sin hogar, cooperación internacional, jóvenes,… siempre he tenido claro que para donar tiempo no basta con la voluntad, además hay que aportar saberes.

Tener está conciencia es vital para hacer un voluntariado excelente (Excelente que no perfecto. Aspirar a la perfección, digo yo, no nos hará mejores, “nadie es perfecto ni lo será”. Es un tema que quiero tratar en otro post, porque buscar la perfección es un arma de doble filo). El trabajo excelente dice de nosotras que somos personas preparadas, que sabemos dónde estamos y para qué. Y, siempre en constante formación, informada y alerta.

No podemos dar a otras personas aquello que no tenemos y si lo hacemos no es sano ni justo. Ni para ellas ni para nosotras mismas.

No es justo porque, y es nuestra responsabilidad, la otra parte espera de nosotros todo. Es un acto voluntario, aunque es un movimiento cargado de responsabilidad y compromiso.

Responsabilidad y compromiso de estar preparado para ejercer una labor para la que nos ofrecemos gratuitamente, pero que reclama un alto precio. Debemos estar capacitados para afrontar un amplio abanico de situaciones extremas y que además conllevan un coste para nosotras, en algunos casos: un alto coste. Quiero poner mucho énfasis en esto porque he visto sufrir a voluntarios/as compañeros/as en el ejercicio de su tarea; yo mismo he sentido la necesidad de protegerme del dolor del otro/a porque, es así, tendemos a solidarizarnos de la vivencia de la otra persona y se refleja en nosotros mismos aquello que queremos sanar en el otro. Bien porque nosotros mismo, anteriormente, lo hemos vivido o por apego.

El voluntariado, por una parte, requiere prestar unos servicios de cuidado y ello necesita de conocimientos especializados sobre las diversas tareas, sucesos, vicisitudes y dilemas que se nos presenten, así como saber adelantarnos a los acontecimientos. “la mejor manera de cuidar es prevenir”. Esto, además, demuestra nuestras capacidades y la persona cuidada confiará se dejará cuidar por nosotros al ver que nos movemos en un contexto que conocemos.

Del otro lado del voluntariado, está nuestro autocuidado. “El voluntariado no es para superhéroes”. O, lo que es lo mismo "El voluntario/a no es un superhéroe o una supergirl" El voluntario/a no debe olvidar que es persona y frágil. Que ha tenido y tiene experiencias de vida y, en muchos casos, las mismas que las personas a las que se acerca brindando la ayuda. Esto suele ocurrir más en el ámbito de la salud. El voluntario/a de entidades socio-sanitarias: Cruz Roja, Asociación Española Contra el Cáncer, Residencias de Mayores y tantas otras, suele ser un afectado y/o familiar. Esto nos hace vulnerables a identificarnos con las personas a las que auxiliamos y sus dolencias. Pudiendo entrar en un proceso de revivir nuestras propias dolencias: físicas y psíquicas. Quién no tiene un abuelo en residencia aquejado de Alzheimer, o un familiar afectado de cáncer, o un hermano muerto en accidente de trafico o tetraplejico, o un tío alcohólico, o tantos otros supuestos. ¿Cuál es tu caso?

Tampoco, el voluntario/a puede olvidar que trata con personas (al menos en los voluntariados que yo he ejercido y sigo ejerciendo) y con sus vidas.

Es por ello, que no podemos descuidar una serie de requisitos que nos mantendrán en el ser, estar y hacer que requiere la labor de ofrecerse a los demás y no fallecer en el ejercicio.

Para ello y por conocimiento empírico, yo aporto que: el trabajo en equipo, el sentirnos acompañados, la información, la formación continuada y de calidad y preparación tanto física como psíquica son indispensables para cuidar y cuidarnos. Cultivarnos en actitud y aptitudes.

Una máxima, para ti si quieres ser voluntario/a, es y tiene que ser: “cuidarse, por fuera y por dentro”.

domingo, 16 de septiembre de 2012

la gran experiencia

Siempre hay algo pendiente, “un tengo que”, que me impide hacer lo que quiero. ¿Qué o quién me lo impide? “Si no hay nada que me vete, soy yo mismo que me niego”. No obstante, no estoy tan segura de esta afirmación.

Aunque ¡como frase es ingeniosa! y da para reflexionar un rato. Incluso, para una amena tertulia entorno a una tetera con agua caliente y la adecuada mezcla de hierbas. Siempre hay algo… y es curioso, cuando menos. 

De con la facilidad que nos contamos historias que nuestra mente integra como válidas y que simplemente son invenciones, que nos apartan de la que realmente queremos, deseamos o necesitamos es de lo que me incita a escribir en referencia a las barreras mentales que nos coartan desde dentro.

La mente, llamada de muchas maneras, también “la loca” desde la oscura noche de los años pasados, es estricta en esto de gobernarnos. Es dictatorial, no permite que nada ni nadie (los sentimientos, las emociones, el corazón o las entrañas) transgreda sus dictámenes. La mente todo lo razona y formula hasta reconducir la situación a su favor, enfatizando y dando prevalencia a su interés. Que no se turbe su mundo creado a imagen y semejanza, sujeto por pilares argumentados: "el programa".

“Querer es poder” sí le aplicamos la frase a la mente, "si la mente quiere, puede" y encuentra el patrón a seguir para que se dé. Pero, cuando el querer, el deseo o la necesidad no emanan de la razón sino del plano emocional o del instinto animal la historia cambia. Comienza todo un proceso de valoración de donde van surgiendo la culpa, la dicotomía entre el bien y el mal, la vergüenza o los miedos… Todo esto, digo yo, no son otra cosa que barreras mentales para no dar el salto y atrevernos a vibrar con la vida, con nuestro aliento. Atrevernos a ser, sentir y hacer aquello que nuestro YO interior (aquel que no ha sido construido por nuestro pasado, determinado por el origen y el nacimiento, la cultura, educación, los credos y sociedades) ha venido a experimentar para crecer.

Considero que estamos aquí para continuar un camino, en algunos casos, o para iniciarlo en otros o para culminarlo dependiendo de lo experimentada que este nuestra alma. Un camino que no es otro que fundirnos, de nuevo, en el TODO. Como el agua: al evaporarse del mar inicia un proceso pasando por nube, lluvia, hielo, río… hasta volver al mar. En un momento, en el que se es gota de agua, aparece una entidad individual distante del todo, que busca (y es su única misión) retornar al mar, a reunirse con el TODO. Dejando de ser gota para volver a ser TODO.

El alma que se viste con una forma corporal y mortal para, en un proceso de crecimiento, (condicionado dirían unas o libre que dirían otras, pero que para mí sé dan ambas circunstancias) acabar en el punto de partida más evolucionada.

El alma ES y al nacer viene de ALLÍ. Durante la vida vamos cargándola de experiencias para con la muerte física regresar al origen, aportando la sabiduría adquirida al TODO.

Al nacer es como si zarpáramos de puerto en un barco inacabado, adentrándonos en un mar incierto e inmenso que nos ira componiendo, cual astillero, hasta regresar a puerto, con la muerte. Algunas vidas llegaran con un yate acabado al dedillo. Otras, con un transatlántico o con una tartana vapuleada por las olas y los envites de la mar (la vida). Todas con su viaje realizado, eso sí, el que les correspondía para crecer allí dónde lo necesitaba.

Todo cabe, menos la posibilidad de cambiar nuestro destino. Lo que tiene que ser será. Nada ocurre, digo yo, por casualidad sino por causalidad. La vida acontece por una sucesión de hechos concatenados, relacionados e interrelacionados, con o sin argumento, pero sí con una trama o sucesión de ellas que nos conducen hacia la muerte como colofón.

Bendita la muerte que nos quita el velo y nos pone ante la visión del TODO.

Quizás, no lo sé, todo se dé para que al final todo continúe siendo. Un mar azul, a nuestra vista, sin embargo, transparente porque así es el agua.

Dicen algunas personas, viejas y curtidas por experiencias vividas, que “casi todo cabe en una copa de vino”. Para mí que, Nada es lo que parece.

lunes, 23 de julio de 2012

cuando se quiere de veras...

Digo yo, y es como vivo mis amores, aunque se me olvidará llamarlos o los dejará lejos o muy lejos de mi vida, yo siento, en esa víscera del cuerpo donde la palabra mal dicha hiere, que sois parte de mí. Que no sería yo la misma persona si no os quisiera. Porque me engrandece, me hace mejor persona. "Sois mis amores, parte de mi luz".


"Qué son los amores, sino esperanzas de vivir más y mejor".

Toda una vida me estaría contigo o toda una parte de mi vida me entrego a amarte. Porque pasarán los tiempos y vendrán otras personas, otros amores y yo seguiré amándote. Dicen que un solo instante compartido con otra persona nos une para la eternidad, máxime si en ese instante surge el amor. Y, considero que una vida llena de pertenencias, pero vacía de amores, no es vida. Contigo estoy viviendo.

"El amor verdadero es cuando el alma reconoce sus afinidades con la otra".

Entendiendo que el alma es inmortal, inmortal es el amor.

Cuando amas con todo tu ser (con toda tu alma) es para siempre y desde siempre. Porque el amor es atemporal. Cuando surge la conciencia de amar el tiempo no cuenta, en ocasiones, y me remito tanto a la experiencia personal como a gran parte de la literatura del amor, el tiempo se detiene.

Bendito el amor que sana enfermedades, que por el una madre entrega su vida, que los enamorados mueren de la mano…

Por otra parte ¿Por qué querer y qué beneficio conlleva querer?

A lo primero, ¿por qué querer? Es la necesidad de sentir el vínculo de la otra persona, la comprensión, el amor, la seguridad de ser con otra persona... No obstante, cuando nos sentimos plenos, no necesitamos al otro/a y, sin embargo, es fundamental para la plenitud la conciencia de que el otro/a está, que piensa en ti, que bebe los vientos por ti, que muere por ti.

"No hay amor fuera de nosotros, todo el amor está dentro de nosotros".

La afinidad (en el amor) para con otras personas, otros seres viene de cubrirnos en la vida, de alimentar el EGO. Y, de la necesidad de tapar los miedos, sobre todo a la soledad, hace que busquemos y nos enamoremos de otra, de otras personas.

Se da, también, la necesidad del querer para alimentar el deseo sexual. La loca (la mente) nos cuenta que el sexo ha de darse dentro de unos cánones, es de ahí que busquemos el amor, en ocasiones equivocadamente o empezando desde ahí debido a este patrón aprendido, solo para saciarnos sexualmente. Por desgracia, saciado el deseo, aparece la apatía porque desaparece la afinidad.

Para responder a lo segundo, ¿qué beneficio conlleva querer?

Me remito a lo expuesto: los miedos, la soledad y el deseo sexual. Son estos aspectos en los que, estimo yo, nos beneficiamos. Cuando amamos nos complementamos vs nos enamoramos de la persona que nos complementa. También esto es una respuesta aprendida y repetida por “la loca” (recuerdo que llamo loca a la mente). No hay nada ni nadie que nos complemente, somos seres completos.

Ésto me lleva a la siguiente cuestión: ¿Es posible qué el amor sea una necesidad del cuerpo y no del alma?

Me refiero al cuerpo como la envoltura del alma que se ha ido construyendo para vivir esta esencia que llamamos vida, valga la redundancia, para vivir la vida mortal. Un estado éste (cuerpo) gobernado, mayoritariamente, por la mente (la loca) y que necesita, además de otros, de valores abstractos como el amor o la libertad. Valores que cuando se vivencian son medibles biológicamente hablando. Alteran y determinan los biorritmos corporales. Provocan tanto estados anímicos como físicos que nos nutren o destruyen, haciendo tangible el valor “amor” pese a su concepto abstracto.

El alma, que sobrevive al cuerpo y es inmortal, es una parte del TODO, por ello, lo es TODO, no necesita de amar. Tendríamos que manejar términos metafísicos y cuánticos para entender que “el alma no ama, el alma es con otras”.

Aquí y en está conciencia, te quiero, Rosi.