miércoles, 21 de agosto de 2013

Casándose Raúl con Soraya y yo hilando palabras

enlace Soraya y Raul, 17/08/2013
Desde hace un tiempo me empeñe en aprender a hacer punto de lana y crochet después de ver eso que llaman del "urban knitting" y, mira tú, que le he cogido gusto. Ahora le dedico tiempo a tejer, para mí y para otros. Pero no es de ese entretejer del que quiero escribir sino del que entrelazan los corazones.

En muchos casos el desalambre de la familia paterna para atar lazos con otra persona y formar una nueva familia fusionando los apellidos paternos (evolución propia y natural en la vida que dicen algunas) es uno de los momentos más felices de la vida y se da entre dos, y rodeados de padres, madres, tíos tías, primos y primas, los novios de las primas y las novias de los primos. Las amistades del padrino y las vecinas que les vieron nacer. También acompañan a la pareja novata en el matrimonio (que no en lo de ser novios) testigos de amparo, los amigos y amigas, unos que estuvieron siempre, otros que llegaron ahora poco, que son y fueron refuerzos y sostén en la relación de noviazgo que ya culmina en boda.

Y ¿qué me dicen de esas nuevas invitadas al convite de boda, “las monitoras de ocio” Las que se encargan de la chavalería para que padres y madres, más éstas que éstos, disfruten de una velada cargada de viandas y regada de buen néctar y de “vívas los novios” y de su consecuente barra libre, baile incluido? 

Además, también están el maître y su legión de camareros y camareras que quieren su momento de gloria y desear a los recién casados buena ventura sirviendo con mesura un menú pactado que no las formas.

Toda esta troupe de familiares, amistades, conocidos y desconocidos agasajan a la pareja en el que es, de seguro, el mejor día de sus vidas, hasta hoy.

Un día, que por cierto, ajetreado, muy ajetreado. Al que llegan (la novia y el novio, la madrina y la otra madre que no es madrina, pero que también se merece un ramo) agotados después de varios meses de preparativos. No exentos de momentos emocionantes que culminan ese día con, por ejemplo, momento en el que el padre viste al novio, emulando a los toreros en capilla, o el de esperar a la novia al píe del altar y cuando ella llega, cara a cara, no puede el novio domar la emoción y llora. Sí, llora porque ha llegado la mujer más deseada vestida de blanco dispuesta a darle el SÍ tan esperado. Momentos entre muchos otros, que hacen de este día, una fecha inolvidable y  a celebrar cada año.

Ese día, Soraya y Raul, fueron felices, yo que fui invitado lo percibí en sus rostros, en sus miradas cómplices, en su caminar cogidos de la mano entre tantos y tantas, orgullosos los dos, en cada pose para el reportaje gráfico, en los nervios, también. Éste, el primero del resto de sus días, porque aquí no acaba el cuento después de comer perdices. Para Raul y Soraya, tanto monta monta tanto, el cuento continua.

¡Felices para hoy, felices para siempre¡ es mi deseo y así lo expreso en este post.


Abrid vuestro corazón y miraros con amor. La vida no es el caos que nos rodea y que nos inventamos para no pensar, la vida es un lento detalle que ahora podéis compartir (frase retuiteada de @Ignacionovo).

domingo, 11 de agosto de 2013

A mi querida Mari Ángeles


Mari Ángeles, discreta, la tercera con camisa roja,
con el equipo de coordinación IO ATAC
De ella dijeron que: “Lejos de esperar que nadie le insuflara ánimos, Ángeles se dedicó siempre a repartir su sabiduría (experta en arte y viajera incansable), ternura (hablaba con una candidez que jamás pestañeabas cuando ella tomaba la palabra) y bondad (fue fundadora de nuestro comité de voluntariado en Cáliz y estaba unida a otros movimientos sociales de su ciudad). Y así, luchando contra las injusticias, estuvo 20 años generando una energía y una fuerza descomunal que extendió su vida contra todo pronóstico”. (Valentin Vilanova)

Y otros cuentan “que nuestra amiga Mari Ángeles se ha despedido de estas latitudes terrestres para ubicarse en otras celestes, propias de su génesis y desde aquí en la distancia física, pero en la cercanía del ser, he sentido el tránsito de esa energía luminosa que ha representado para nosotros un referente de serenidad y coherencia”.(Armando Lara)

"...Ella era PAZ. No veas que ejemplo!! para aprender!!! y lo que aprendimos al lado de su gran SER... Nunca nos permitió hablar de la muerte pero si de la paz. Y es que ella era eso: paz, amor, servicio, generosidad, discreción, vida, camino de valentía... y ahora... como la muerte no existe... sigue siendo todo eso en otra dimensión. La verdad, todos los que la apreciábamos tuvimos una gran suerte de conocer una persona tan especial de la que aprendimos muchísimo!!!" (Ambrosi)

Yo que también la pude conocer, compartir y departir sobre la vida y la muerte no tengo palabras para la persona que me enseño y demostró que para vivir hay que aceptar y ser generosa.

El hecho de que se resistiera y aprendiera a vivir le confiere categoría y honra. Y, ahora que sus nuevos progenitores serán el viento y el camino entre las estrellas a nosotras, las personas que le hemos sobrevivido, nos queda un vació que no llenará nada ni nadie. Porque una vida sin Mari Ángeles es como un baile sin orquesta.

Se fue y con ella su amor por el Arte que nos lo transmitía con sencillez. Se fue y con ella la viajera incansable y sus retratos narrados de paisajes y ciudades, museos y teatros que te transportaban al lugar.

Se fue, sí, pero en su legado nos deja un camino sembrado hacia la justicia y la equidad que seguiremos con la brújula de su recuerdo y al compás de aquellas canciones que tanto le gustaban: las del Cantar de los Cantares.

Para mí, haber coincidido y conocido a Mari Ángeles, en esta vida, no es una coincidencia sino un regalo para mi despertar consciente. Junto a ella se podía sentir que la vida merece la pena ser vivida.

Y nos quedan los momentos compartidos de solidaridad, compromiso, gestos altruistas y denuncia de las injusticias. Nos quedan las charlas entre amigos y compañías deseadas y las tertulias en los desayunos, las palabras buscadas y la conversación ilustrada. Nos queda, de mi querida Mari Ángeles, el amor compartido y repartido. Y nos queda, sobre todo, el instante en el que coincidimos.

Hasta siempre Mari Ángeles, mi heroína.

http://www.youtube.com/watch?v=b99Md92zTgE

He agregado palabras de otras personas, amigas comunes. Otras almas que vibraron junto a ella. Te invitó a que agregues un comentario y/o me envíes un correo y yo lo sumo a este post que quiere ser homenaje a una mujer que escribió su biografía en mayúsculas.

jueves, 11 de julio de 2013

nada es lo que parece

Sagrario del Convento de Regla
"Nada es lo que parece", es el título de un libro que trata temas como el camino espiritual, la muerte o la reencarnación, autoría de Uan. Pero no voy a escribir sobre ello, a mí me provoca escribir respecto de cómo leemos la realidad cada cual y cómo percibimos la vida de las otras personas, su realidad, para acabar con un poco de mí.

Lo segundo, cómo percibimos a los demás, me viene de un comentario que me hacían y que venía decir lo siguiente: “te sigo por tu blog, me gusta mucho lo que escribes y como lo escribes…. pero es un poco triste, el duelo, la enfermedad, el ambiente en el que te mueves de hospitales y personas…”. También, en una ocasión, otra persona, cuando yo colaboraba en  un proyecto de personas sin hogar, me decía lo siguiente: “estamos rodeados de negatividad”. Yo, en ambos casos, he respondido lo mismo: “no, yo estoy rodeado de vida, de mucha vida”. 

Es curioso cómo unos y otras vivimos la misma situación de tan diferente manera.

Para aclararme las ideas necesito preguntarme: ¿qué es la realidad?  Y, según la RAE en su tercera acepción:
Realidad.- Lo que es efectivo o tiene valor práctico, en contraposición con lo fantástico e ilusorio.

Ateniéndome a esta definición, digo yo que, muchas veces vivimos como reales situaciones fantaseadas e ilusiones fruto de nuestros deseos y anhelos o damos por hecho acontecimientos no ocurridos porque pensamos que es lo que va a ocurrir y tiene sentido y valor para nosotros/as. Transformando en realidad un percepción nuestra. Es por tanto una realidad ilusoria que solo existe en nuestro imaginario, en nuestra mente. Esto se da, a mi parecer, con más frecuencia de la que creemos. Si no, por qué cada cual tiene una visión diferente de una misma realidad. Pongamos por ejemplo un día de lluvia que para unos es un día oscuro y para otros una oportunidad de salir a bailar bajo ella.

Afirmar que ¡Solo hay una verdad (una realidad)¡ me resulta pedante porque, a tenor de lo dicho anteriormente,  reflejamos nuestra visión he interpretación de lo que vemos, oímos, sentimos, olemos y palpamos, en definitiva, lo que vivimos como realidad individualmente.

De aquí me surge otra cuestión: ¿cuál es la verdad, la tuya o la mía?

Una teoría mía es que considero que esto es debido a que no prestamos la debida atención a lo que acontece en el momento en que se da y proyectamos, automáticamente,  nuestra lectura como si fuera la verdad de lo que sucede. Y, está lectura de lo que acaece, es en realidad una creación de nuestra mente basada en nuestra experiencia empírica, valores, educación, necesidades, deseos, biografía, etc… Por consiguiente, especulo que, nada es lo que parece porque lo que parece emana de nuestra formulación.

Dicho esto, a partir de aquí, quiero hacer una defensa de mi estilo de vida. Y, no es que tenga que salvaguardarme, sin embargo, si tengo la necesidad de contar que mi vida es una opción propia y que estoy viviéndola con mucha intensidad, con tanta como de la que estoy envuelto.

Las personas en la enfermedad y/o el final de sus días, encuentran valores que no creían que tenían (no siempre, no todas). Se ven superadas por bondades, de ellas mismas y de otras personas y de su entorno que les provoca una paz y un equilibrio que en otras circunstancias de la vida no perciben. Un alimento, diría yo, que les nutre y aporta crecimiento.

Tanto en la enfermedad como acabando la vida surgen experiencias valiosísimas para nuestro crecer como seres únicos y con una esencia de luz cegadora. Aprendizajes que van hilando la sucesión de tramas que antes no tenían sentido dotando así a nuestra vida de argumento. 

Estar ahí, acompañando, me permite recibir parte de esa enseñanza y de alguna manera hacerlas mías, llenando mi mochila de mapas y rutas que me sitúan en el camino, y cargando mi cofre de tesoros que enriquecen mi alma. 

No afirmo que haya que estar enfermo o moribundo para crecer, sin embargo sí que  he encontrado, mi experiencia de acompañamiento, un manantial de agua fresca para calmar la sed en la búsqueda de mí YO esencial.

Pueda parecer que esté alimentando mi ego y sí, así es, también, aún no vibro en un tono tan alto como para que mi alma se despegará de mi ego. Esto me hace más “humano” (utilizo el término como sustantivo no adjetivamente) en detrimento de mi esencia divina (cósmica, energía universal, etc y tantos etc como personas lo quieren definir).

Para acabar, y provocar un punto más de inflexión, me viene a la memoria, del libro “Mujeres Corriendo con Lobos” de Clarissa Pinkola, donde leí que hay tres tipos de fantasías: la primera, la fantasía del placer. La segunda clase de fantasía es la imaginación deliberada, la que nos pone en acción. Y, la tercera clase de fantasía es la que lo paraliza todo. Una fantasía que no tiene que ver nada con la realidad.

“Fantasía vs Realidad, nada es lo que parece”

martes, 25 de junio de 2013

Maternidad interrumpida

La muerte a todas nos teje una red en la que inexorablemente nos captura. A unas personas antes que a otras.
Hasta entonces, nos ocurre la vida. Y es en la vida donde debemos dar la cara, entre otras, a las pérdidas de seres queridos, amados y/o deseados.

Hay un aspecto entre tantos del que quisiera profundizar, este es el duelo de los seres deseados. Un duelo que surge cuando la cigüeña se pierde. Cuando por diferentes motivos, voluntarios o involuntarios, el fruto concebido, anhelado, deseado y querido no llega a nacer.

El duelo por la cuna vacía, por un bebe que en algún momento del embarazo se pierde, es un duelo que muchas mujeres, muchas parejas viven. Es una realidad, inflada de falsos mitos, que nadie está preparada para vivir. De repente, aquella buena nueva, que se precarga de imágenes, expectativas y proyectos, simplemente se desvanece.

El vientre fuente de orgullo y esperanzas se transforma en una vasija vacía del deseo más apreciado. Así surge de los albortos indeliberados. A partir de aquí, una mezcolanza de sentimientos de culpa y desesperación se apoderan de una madre y un padre frustrados. Se produce una gran tristeza y desilusión. Al lado de ello, estos dolientes asisten a que su herida se convierte en tabú, es un tema que a la sociedad le  desagrada y del que no se quiere hablar. Surgen palabras de consuelo como: “eres joven, tendrás otros” o “céntrate en los hijos que ya tienes” o “te recuperaras pronto y podrás…” para no enfrentar y confrontar una realidad que contraría, irrita y perturba.

El fin de un sueño, del deseo de dar vida, de crearla para luego compartirla, un sublime acto de amor y generosidad se trunca y da paso a una situación: cómo afrontar la pérdida.

Es este un desierto de dolor de talla inconmensurable con una desgarradora experiencia de soledad. Una de las heridas más grande que, además, no se ve.

Como breve conclusión de este post, dicen que “lo que hace bello un desierto es que en algún lugar esconde un pozo de agua fresca” y mi deseo, para las dolientes de este vasto duelo, es que lleguen a encontrar su pozo para saciar la sed en su travesía por el desierto!!

¡¡es por ti, "amor", que sufres ahora el zarpazo del dolor por la pérdida!!


Referencias bibliográficas:
  • Cuando la cigüeña se pierde. Ángeles Doñate y Patricia Pozo. 2010. Editorial Océano. Barcelona, España.
  • La Cuna Vacía. M. Àngels Claramunt, Mónica Álvarez, Rosa Jové y Emilio Santos. 2009.  Editorial La Esfera de los Libros. Madrid. España.
  • Maternidad interrumpida. Manuela Pontos. Editorial Ágora. 2009. San Pablo Brasil.

martes, 11 de junio de 2013

la salud, lo más importante

Saber lo que es importante, lo más importante de verdad.
Si quieres gritar, grita, si quieres saltar, salta, pero si lo que quieres es vivir, acepta y da la cara. La vida es un baile. Baila tu canción. Escucha el son, sigue el ritmo que te marca y gira con los brazos en cruz. Abre los ojos y siente el aire en tu rostro. Tu corazón late con la misma cadencia que los pulsos de la Tierra, no permitas que se rompa el equilibrio o si está perturbado, restablécelo. Sí amas la vida y sabes bailar, pon la música apropiada, con o sin pareja, entra en la pista y baila, baila hasta la extenuación.
Dicen que la acción que se práctica en un entorno armonioso se funde con y en beneficio del TODO.
Hacía aquí nos llevan los caminos: “converger con la vida”. Que tu fuerza vital se sume con la energía de la VIDA en una sinergia justa para que se dé la salud que suspiramos.
Que las músicas no acaben de sonar y apréndete la letras y las notas de los pentagramas. Que al llegar al final y te pregunten cuánto has bailado y cantado saques tu diario y no acabes de enumerar.
Y, al igual que en el poema “Itaca” de Kavafis: “Si vas a emprender el viaje hacia Itaca
pide que tu camino sea largo, rico en experiencia, en conocimiento”...”
Ten siempre a Itaca en la memoria, Llegar allí es tu meta. Más no apresures el viaje. Mejor que se extienda largos años; y en tu vejez arribes a la isla con cuanto hayas ganado en el camino, sin esperar que Itaca te enriquezca. "Viaje a Itaca" de Constantin Kaváfis
Lo importante en la vida se da en cada paso, en cada latido, en sus sístoles y diástoles, en su  sucesión concatenada de pequeños instantes y hay que experimentarla como se presenta.
Sí lo que quieres es tener salud en la vida, esta es la máxima: Sentirla, Ensayarla y Recibirla. ¡Déjate SER con la VIDA!

viernes, 24 de mayo de 2013

la dictadura heterosexual


Partiendo de un concepto de la sexualidad, que incluye mucho más que el “mete-saca” en los diferentes perfiles y urbanidades (cortesanía, comedimiento, atención y buen modo). Con esto en mente, conjugar un concepto que defina la sexualidad como un valor, como una oportunidad, como una capacidad. Con enfoque de género, con perspectiva de equidad y con enfoque de diversidad.

Buscar un cambio de modelo que nos lleve a desarrollar una sexualidad activa, afrontada desde el conocimiento y la reflexión del proceso de sexuación humana. Que precisa de personas con conocimientos de los diferentes aspectos del hecho sexual humano, desde un punto de vista crítico y superador. Una búsqueda, conscientes de la importancia de la sexualidad para la salud en las personas. Una evolución que  requiere de personas que tengan trabajadas las actitudes ante la equidad entre hombres y mujeres, entre todas las formas de la sexualidad, y entre todas las personas sea cual sea su condición o sus capacidades y con un lenguaje que enfatice los potenciales en dinámica corporal.

También, una transformación para que desenvaine el deseo sexual fuera de la que entiendo es la reinante dictadura heterosexual.

El deseo sexual, entiendo yo, que es performativo. Quiero decir que es un proceso que durante el transcurso de la vida y en cada momento presente va permutando y, digámoslo así, ajustándose a las preferencias de la persona (gusto, deseo, necesidades, valores,…). Una evolución que no tiene por qué darse en todas las personas y/o en todo momento de la vida.

De cómo se conciba la persona y como se relacione, en esa etapa de su vida, con ella misma y con sus coetáneos/as, dependerá su modo de concebir el universo del deseo sexual, su actitud, su proceder, su táctica, sus conductas, su talante, etc.

Claro está, que determinará que las personas nos licenciemos para este vivir cambiante, el Modelo de Moral Sexual Cultural que impere en nuestra sociedad y que demos por aceptado, esto es, el Grado de Agresividad, las Conductas Sexuales, la Estructura Social y la Forma de Vinculación Sexual. Así como, la Vergüenza, los Miedos y la Culpa que sometan a la persona, fruto de siglos de una cultura judeo-cristiana dominante en nuestra sociedad.

A lo que yo me pregunto ¿qué tanto de Tolerantes seriamos, somos, para con aquellas personas que optan por vivir “modulablemente” su vida sexual? Y, me atrevo ir más allá en mi cuestionamiento: ¿cuánto de condescendientes, compresivos y complacientes seriamos, somos para con nosotros/as mismos/as?

No he insertado ninguna imagen, deliberadamente, porque entiendo que en cada cual tiene su propia imagen sobre la sexualidad. Aquí les he expresado unos pixeles de los que componen mi imagen.

sábado, 18 de mayo de 2013

no quiero acabar en una residencia


Otro de mis caminos e interés es la atención a mayores en residencias. Llevo ya algunos años de experiencias en este ámbito y en contacto con esta realidad. Participando en jornadas de formación, conferencias, cursos, voluntariados y colaboraciones. Y, después de todo esto, estoy en facultad y con la gallardía de decir que “no quiero acabar en una residencia”.

El modelo de residencia que disfrutan nuestros mayores en España dista mucho de ser un hogar digno para lo que yo espero que sea, sí la vida me lleva a ello y no tengo quienes puedan cuidar de mí, mi casa en la última etapa.

¿Cómo y porqué llego a esta afirmación? Pues por una serie de preguntas que yo me he hecho y que os relato ahora:

¿Qué tiene de hogar un lugar en el que te levantan a la hora de ellas (a partir de aquí me referiré a los profesionales que atienden las residencias en femenino, ya que son ellas, la mayoría, las que nos cuidan) o te acuestan en verano con las persianas bajadas porque aún el sol brilla? Además ¡por favor! es la hora más apetecible del estío.

O ¿por qué tengo que comer siempre lo que ellas proponen y aderezados los platos con un criterio general basado en un perfil y unas tablas puramente científicas y médicas sin atender a los sabores ni los olores que tanto nos acompañan en la mesa para que lo que ingerimos nos nutra y tengamos una digestión placentera?

O ¿Qué tiene de morada familiar un espacio al que mis hijas y nietos no pueden venir más que los fines de semana porque sus horarios profesionales o escolares y de tiempo libre no coinciden con los horarios de visitas establecidos por las normas del centro?

Y ¿Cómo puedo sentirme en mi casa si cuando tengo visitas no tengo intimidad ni puedo ofrecerles una bebida y un aperitivo, un gesto de hospitalidad tan de nosotras?

¿Espacio hogareño he intimo? un sitio donde no puedo colgar un cuadro o la foto de mis nietos porque se prohíbe clavar un alcayata en la pared o, no digamos ya, traerme la mecedora que siempre ha sido mi respaldo para la siesta o la lectura. -Buenooooo- yo me pregunto con quién y con cuántos y cuántos obstáculos tendría que lidiar para poder tener conmigo a mi canario que tanto cariño le tengo y que con su canto fiel me deleita el oído.

¡¡Alto, alto!! no corráis, no vayáis a sacar a vuestros padres o abuelos de la residencia. No, no es tan así. Quiero recalcar que el nivel, actitudes y capacidades de nuestras profesionales es muy alta, muy por delante de muchos países de nuestro entorno. Y, que las residencias, espacios como tal, están dotados de comodidades y habitabilidad muy por encima de los mínimos requeridos por la normativa que las compete. Los avances, en este sentido, en las últimas décadas, en España, han sido brutales. Hemos pasado de asilos y sus conceptos, a residencias dotadas y definidas y cuya finalidad, es el bienestar y la tranquilidad,  creando un hogar para nuestros mayores. Al menos, algunas, eso nos dicen en los folletos.

No obstante, esto no quiere decir que estemos en la meta ni que podamos estar orgullosos de donde estamos y hemos alcanzado. No podemos pararnos aquí. En la Europa nórdica, las residencias están prohibidas por ley, no se pueden construir y las que tenían se han desmantelado. En Dinamarca esta ley es de 1987. ¿Qué lejos estamos, verdad?

¿Cómo voy a querer yo, conociéndome, vivir mis día a día bajo una sola autoridad? Una autoridad que alcanza desde mis horarios para las micciones hasta con quién compartir habitación. Una autoridad que es la dirección del centro  y su normativa interna. Claro que nuestros días a días están regidos por normas, pero por distintas autoridades, véase: sí somos menores nuestra autoridad es papá y mamá. En la escuela son la maestra o el director. En el autobús es el chófer.  En la discoteca el portero. En otros el sentido común... Y, así en todos los espacios y situaciones.

Por eso digo que yo no quiero vivir en una residencia. Porque yo quiero poder elegir a mi compañera o compañero de sueños del que me separa la distancia de una mesilla. Yo quiero poder elegir quién puede verme desnudo y lavarme y quién no. Yo quiero tener intimidad para poder disfrutar de mi capacidad de sexualidad para poder abrazar a mi chica o mi chico con la puerta cerrada y en una cama de 1,35, sin miedo a caernos ni ser interrumpidos.

Miren ustedes, dentro de una residencia hay tres fuerzas de poder que confluyen y con intereses que se contraponen: una es la dirección (la norma) otra son las trabajadoras (el convenio laboral) y la tercera son las personas usuarias. ¿Quiénes dirían ustedes que es la fuerza más débil en caso de conflicto y en favor de quienes se resuelven?

Nuestros mayores y nosotras en el futuro, ellos son y nosotras seremos personas con sueños y proyectos de vida, porque estos solo acaban con la muerte. Dicen que entrar en una de estas residencias es la "muerte del Yo". Por ello, yo quisiera que llegado el momento, si tuviera que ingresar en una residencia porque estas persisten aún, que en el periodo de adaptación se valore si la residencia cumple con los requisitos de mi proyecto de vida y no si yo doy el perfil de la residencia.

En los países avanzados, en la legislación y la práctica sobre esta materia, las alternativas al modelo de residencias vienen de la mano de pisos y/o apartamentos asistidos, individuales o compartidos. O comunidades de convivencia de 8 o 10 miembros, asistidos por técnicos y personas cuidadoras según la demanda. Este si que es un modelo aceptado por mí. El que pasa del concepto de necesidad al de los derechos, dignidad y preferencias de las personas.

Para vuestra tranquilidad, algunas ya lo sabéis, en España ya existen estos modelos y residencias adaptándose en esta línea, incluso legislación autonómica como en la Comunidad Foral del País Vasco o la Comunidad de Castilla y Leon, y con normas como Libera-Ger de la Fundación Cuidados Dignos. Además, nuestra Constitución y legislación así lo reconocen y aparan.

Pues eso, estoy a tiempo de incidir y participar para el cambio y, por si me llega la hora, no ser "INTERNADO".

Algunos enlaces para consultar dónde se esta trabajando, hacia dónde vamos en este sentido y catalogo de buenas practicas: