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domingo, 30 de julio de 2017

amar, compartir y vivir


Le atribuyen a Alejandro Jodorowsky la siguiente frase: “Cuando tengas un gato, aprenderás lo que es Amar sin poseer, Acompañar sin invadir y Vivir sin depender”.

Nosotras, hemos adoptado dos. Zeus y Shiva. Llegaron a casa con cuarenta días de vida. Destetados y con ganas de comer, jugar y dormir. A penas 300 gr de puro amor cada una de estas criaturas que han invadido nuestro hogar. Un sitio para comer. Un sitio para hacer sus necesidades. Más de un sitio para dormir, porque no les basta con la cueva y el árbol ellas buscan donde dormir cuándo, cómo y dónde les place. Para nosotras era un sueño tener compañía y se nos ha hecho un traje a la medida de ellas que nos queda de lujo (a pesar de ser un macho y una hembra las nombró a ambas en femenino por ser estas “dos criaturas”).

Nosotras ya tenemos un hijo y dos hijas y dos nietos, pero, ya desde hace muchos años, nuestro nido estaba vacío. Un espacio de tranquilidad e intimidad para la pareja que no cambiaríamos por nada. Temiendo que, tener otro ser vivo en casa nos rompería nuestro bienestar, no nos atrevíamos a adoptar. Sin embargo, no ha sido así, si bien es cierto que han roto nuestra dinámica de lo cotidiano. Zeus y Shiva nos han traído los juegos, el interés por todo y las ganas de experimentar cosas nuevas. Y, nos regalan una gran dosis de amar sin más.

Zeus (yo le llamo Rubio, aunque a Rosi no le guste) de pelaje bicolor: blanco y canela. Es un gato muy independiente. No le gusta que le cojan para hacerle mimos. Él lleva su vida y solo se ocupa de los que están a su alrededor cuando les necesita. A nosotras para sus necesidades y en ocasiones, contadas, buscando el contacto y el juego. A su hermana (Shiva), en los juegos, la persigue, la muerde, le salta, se esconde para asustarla. Empero también, en la ternura. La besa, la lame para asearla, la protege y es compañero incansable de juegos y sueños. Comen juntas, duermen juntas, van al arenero juntas, eso sí, el noventa y nueve por ciento de las veces porque su hermana así lo quiere y es ella quien va detrás de él. Nosotras, aceptando que es así, nos conformamos y disfrutamos viéndole crecer. Enamoradas de él. Es guapo a rabiar. Es juguetón y zalamero. Es un amor verle dormir. Su cara y sus poses nos tienen embelesadas.


Shiva (yo, como al Rubio, le tengo su sobrenombre: Negra y a Rosi tampoco le gusta, jajaja). Una gata de los más dulce. Desde el primer día amiga de ser acariciada, de ser mimada. Te busca con la mirada de sus ojos escondidos en el color de su pelo. Apenas es fácil distinguirle sus rasgos. Siempre pendiente de su hermano. Con carita de buena. Más pequeña de cuerpo que su hermano, pero igual de vital. Tienen, cada una, su cuenco para la comida y el agua de diferente color para, sobre todo, nosotras controlar lo que comen cada una, pero ella come siempre en el de su hermano. No hay manera. Ella decide. La Negra es un tesoro vestido de negro. De uñas largas y blancas que sobresaltan en sus manos azabaches. Verla correr, saltar o dormir convierte los instantes en un regalo. Te quedas mirándoles y no cansa. Creo que es amor, porque siento mariposas en el estómago. Su hermano es un testarudo, ella sin embargo, nos sabe llevar con sus encantos y su tesón para conseguir lo que quiere.

Dicen de los gatos que ellos eligen con quién tener una relación estrecha (quien es su persona dueña, expresión que rechazo de pleno. Para mi ellos son familia, putativa sí, con quienes compartimos nuestra vida en un espacio común, ergo familia. No nos pertenecen más que en el amor que nos profesamos (ellas a nosotras, a su manera). Creo que aún no se han definido en ese sentido o nosotras no sabemos diferenciar la elección. Quizás, y desde el primer día así lo quisimos, porque no distinguimos en su trato y cuidado. Ambas nos hacemos cargo juntas de ellas, intentando que seamos elegidas las dos por igual. Jugamos juntas con ellas, les damos de comer, les aseamos el culo y las patas cuando salen del arenal, les buscamos para cogerles y besarles. Les juntamos con nosotras en los momentos sofás, empero ellas se van a lo suyo, jajaja. O no, tienen un momento familia y se quedan para que les acurruquemos, les permitamos mordernos los dedos, así son ellas en sus juegos y, pienso yo, su manera de demostrarnos que somos familia.


No me cabe duda, en mi corta experiencia con los gatos, que lo que expresa la frase que encabeza este texto es cierto. Tanto para ellas como para nosotras, el vínculo es sano. La diferencia, nosotras tenemos la responsabilidad de su bienestar. De proveerles de lo necesario para que su vida se dé en un ambiente de salud y amor. Siempre respetándoles. Eso sí, se han adueñado de nuestras vidas y de nuestra casa.

Aprendiendo a vivir sin apegos, sin poseer, sin invadir, sin depender. 

viernes, 26 de junio de 2015

Alientos en un mismo vaho

Las Médulas, León


“La vida es frágil pero el amor es para siempre”. Me decía ella con el corazón en sus pupilas. Esos últimos días, sobre mis brazos recamados, su cuerpo quiescente iba adquiriendo la crujiente naturaleza pálida con que se viste el cambio de estación. El alba había adelantado su hora y el ciclo de la vida irrumpía en mí como una incrustación de cólera. Yo quería retener el inabarcable sabor de sus labios y la delicada textura de su piel. No olvidar sus andares felinos ni su sonrisa esbozo carmín sobre su rostro papel de seda. Pero mis adentros se cimbreaban con una amalgama de perlas negras a través de mi melocotón herido. Y fue entonces que tuve la peregrina idea de grabar su voz para cuando emergiese la desolación en tardes de otoño. Acariciar mis oídos con la grabación de los miles de registros que ella era capaz de expresar ha salvado mi vida para desdicha mía. Para un naufrago en el gélido oscuro mar de la viudedad, el amor es para siempre pero la vida es frágil.

miércoles, 29 de abril de 2015

quimera de amor

Me presente al certamen de microrrelatos IASA Ascensores y aunque no he sido seleccionado sí que estoy satisfecho de mi participación. El requisito indispensable era integrar en el microrrelato la expresión "elevamos sueños".

El texto se titula "Quimera de Amor" y reza así:


Calcar el devenir de mi amor sobre cuero macerado por el ayer no es el inicio de un ensueño cándido sino arrojarme a un paraíso de serpientes. No es una condenación lo que busco sino quemar con tinta el calor que me consume hasta la esencia del alma. Es la necesidad de retirar el capuchón al halcón y volar hacia la presa de saberme esposa, amiga y amante de todo lo vivo y de todo lo muerto que permanece tras generaciones en una búsqueda a trascender la perecedera rosa para encontrarme con el monarca de la frescura, el amor despojado de todo, al que el ruiseñor enamora su canto y al que todos elevamos sueños.


domingo, 5 de abril de 2015

Primavera por escrito


Me hace ilusión y me congoja, dos sensaciones muy marinadas en mis grafías de devenir por la vida, el presentarme al certamen literario de esta primavera. Desde muy pequeño mi amor por las palabras y como conjugarlas a capitaneado mi fantasía. No tengo referentes en la familia ni era yo infante entregado a la lectura y la escritura, era más bien una relación metafórica de una querencia prescrita -creo yo que por el Hacedor- maestra constructora y que me erizaba la piel al asir entre mis manos lápiz y papel. No obstante, con inmortal miedo a plasmar mis pensamientos por escrito y hacerlos tangibles, en ninguna estación pude darles vida fuera de mi mente, han ido quedándose a buenas noches mis bosquejos aspirantes a ser velas para los sueños, los propios y los de otras. Años de embriaguez y etapas de sobriedad, archivos con canas para desatar el nudo que maniataba mi pluma han sido necesarios y hoy me presto a meterme en la piel de escritores muertos no para usurpar sus obras ni imitar sus talentos con aportaciones mías altisonantes sino alentado por la necesidad de cincelar aquí lo que otras esperan del más allá. Unas líneas no para interpretar o vivir mi experiencia de ser autor de.., sino para transmitir la comprensión de mi mundo interior. Un constructo de mi servidumbre de ser apertura para que el Amor invernado que he vislumbrado, en el arte de lo posible, trascienda y permanezca vivo a pesar de los dientes del tiempo. Me urge escribir sobre lo oculto, lo ahumado por nocturnos adiestramientos registrados desde la noche de los tiempos, sobre el amor grabado con el buril de lo indeleble en las entrañas de mi ser y sujetar a estas hojas, cual alegoría de la caverna platónica,  una carta de amor eterno. Así, apoyado en la plumilla, ariete de mi despertar, expresar que la guadaña no nos cosecha sino que nos labra para una nueva siembra. Que no es como son las experiencias de amor sino que las experiencias de amor son. Que estas experiencias son una necesidad y la misma para todas las personas y que la sanación de la mente, el perdón, es también a cada paso trazar caminos al amor. 

a  mi cenicienta por su valor y su generocidad

martes, 30 de diciembre de 2014

el faro en la costa

“Lo que puede amarse en el hombre”, nos dice Zaratustra, “es que él es una apertura”

Haz de luz del Faro de Cádiz
Para cerrar el año  yo quiero divagar sobre esta afirmación. En primer lugar, reafirmar que la voluntad de las personas por trascender, consciente o inconscientemente, es el camino de la vida que hemos venido a recorrer. Sin embargo, constantemente el ser humano se limita mostrándose como nihilista y hacedor de vida, esto,  a mi parecer, constriñe la voluntad y el compromiso de lo que realmente somos y menos cava la Vida.

Dejar de degradar la vida humana significa confrontarla con un referente superior y es la voluntad de este confronto lo que hemos de poner en acción para dar sentido a la vida. Es esta voluntad de trascender, creo yo, la virtud de la que nos hablaba Zaratustra y que es inherente a la persona. Somos nosotras mismas esa puerta y a la vez vehículo del que se vale la VIDA para superarse. Donde digo VIDA digo SER, el Yo esencial que quiere superarse, como nos dice Echebarria: “no es la vida humana la que hay que trascender sino el ser que somos en la vida el que se abre a la trascendencia”.

Digo yo, que somos Ser, somos Vida expresándose para superarse en el Amor. El Amor que es Todo necesita, entre otras formas, la vida humana para expresarse, experimentarse y superarse. El Amor en constante expansión.

Por eso, la persona que hace de su vida una constante de superación permanente enfocando su participación en procesos de amar en todas las urbanidades es el “superhombre” del que nos habla Nietzsche, “la cuerda tendida entre el animal y el superhombre”.

Estoy convencido de que somos una pieza en el puzle inacabado (para lo eterno) que se arma con las experiencias de cada una y en la suma de todas las personas. Una imagen velada para nuestros ojos y mentes humanas, pero en la que participamos, y ahí radica nuestro poder, del destino para moldear, en el arte de lo posible, la expansión del amor.

Hay, hoy en día y desde la noche de los tiempos, muchas “razones e inteligencias” mortales y efímeras que nos alejan de nuestra sustancial esencia con el fin de provocar sufrimiento al ser humano. Entender y Aceptar esto que somos y pretendo mostrar descansa en la comprensión de nuestra inocencia. No somos una u otra cara ni del bien ni del mal, ni luz o sombra, amor ni odio, hombre/mujer.

Soy consciente de que desprendernos de nosotras mismas para trascender se nos emula salto al vacío y  que volver a nacer en cada presente es como sumergirse en la nada y que ello requiere asegurar condiciones emocionales equilibradas y necesarias que reconozcan que en la dinámica de autotrascender caben tanto la ganancia como la pérdida,  la construcción y la destrucción y que todo ello decía son dos caras de la misma moneda.

Pues con esta conciencia, en vísperas de un nuevo año, invito a un constructo necesario de nuestro compromiso de ser Apertura para que el Amor trascienda permanentemente.


Pues quería enterarse de lo que entretanto había ocurrido con el hombre: si se había vuelto más grande o más pequeño. Y en una ocasión vio una fila de casas nuevas; entonces se maravilló y dijo: ¿Qué significan esas casas? ¡En verdad, ningún alma grande las ha colocado ahí como símbolo de sí misma!(…)Y Zaratustra se detuvo y reflexionó. Finalmente dijo turbado: «¡Todo se ha vuelto más pequeño! Por todas partes veo puertas más bajas: quien es de mi especie puede pasar todavía por ellas sin duda - ¡pero tiene que agacharse! Oh, cuándo regresaré a mi patria, donde ya no tengo que agacharme- ¡dónde ya no tengo que agacharme ante los pequeños!” 
Así habló Zaratustra.
(F. Nietzsche)

viernes, 29 de agosto de 2014

el compromiso con la vida

             en la fachada de la  Farmacia Perdiguero Pérez       

C/ Cervantes, 48, Cádiz 

El compromiso nos arrastra por mil maneras conformes y discordantes de ser felices.

Por ello, no basta con la voluntad de comprometerse, hay que comprender porque nos comprometemos y que esperamos del compromiso.

¿Comprender el qué?

-“Comprenderse a una misma para entender lo que  las demás me manifiestan”. Y, en esa senda, “experimentar, en el ahondo, lo que vivimos más allá de los límites de la piel”. Esto, nos ayudará a enumerar las clausulas de nuestro convenio con la vida.

Claro está, e importa y mucho, que el nivel de volumen que le demos a la responsabilidad del pacto no puede superar los decibelios a los que nuestro Ser esta apareado en y para el tronado de nuestra existencia en el que estamos relampagueando, lo que viene siendo en el sonoro “aquí y ahora”.

Si este acople, que debería ser un suave vaivén, es impropio, a veces, enojadas e inconscientemente, atribuimos fuera la dejadez y el desánimo que nos provoca el compromiso o la falta de este o la impertinencia y fatiga del mismo. Es como la crisálida que espera a que el capullo se abra desde fuera, discúlpenme! –una estupidez, la verdad.

Está bien! Hay que salir a caminar, pero si llevamos los cascos puestos –repito- ajustemos el volumen a la vibración de la sístole y la diástole de nuestro latir y sin perder el ritmo acompasado del aliento. Y, exploremos por dónde podemos desvelar el rumbo que nos lleve al compromiso entonado y de una manera natural, sin hastío y con tierra bajo las uñas.

¿Dónde sumergirnos?

-Pienso yo que -en las sombras. ¿Qué sombras? -Las nuestras. –Posi, Amarrosa.

Aquello que no queremos ver, lo oculto a nuestra mirada -porque así lo requiere el ego-. Allí, en los rincones oscuros y opacos, de piso resbaladizo, allí está la luz. Y, nos ayudara a darle intensidad, a esta luz, fijar la vista en las personas que nos la  proyectan (la oscuridad, lo que no me gusta).

Dicho esto, no es recomendable y poco beneficioso, incluso, diría yo, temerario, ir al compromiso como el que busca en un ropero ajeno y desordenado. Ya que suele ocurrir que nos vistamos de manera confusa, dispar a nuestro estilo y poco conjuntado, cuando menos.

Solemos comprometernos como vestimos la piel (para crear una imagen hacia los de fuera). Sin embargo, y es mi opinión, comprometerse tiene más que ver con estar acorde con la necesidad de la estación, con vestirse de temporada (vestirse para lo intrínseco). Vestirse para el momento es comprometerse con la trascendencia. Y nos ocurre con frecuencia, relativamente asidua, que “a ti te baila la falda y a mí el pantalón”, una forma de expresar como otra cualquiera que hay veces que nos enrolamos en compromisos que nos quedan grandes. Buques ingobernables para un simple tripulante. Barcos que no nos permiten la travesía porque, sencillamente no podemos zarpar al no poseer el saber y la maestría necesaria para gobernar la nave. Y nos quedamos amarrados a puerto, en el mejor de los casos, o podemos quedar anclados en bahía y aislados de la toma de tierra.

Entonces, y esto es una invitación personal, “romperse la camisa y seguir hasta los amaneceres”, es la más coherente de las salidas, la que optaría un experimentado lobo de mar. Soltar amarras no sería prudente. El tripulante debe comprender que su rol no es ese y debe ajustarse el volumen desprendiéndose de una casaca que no le corresponde.  La invitación es a desnudarse para verse como una es y acudir a la noche estrellada sobre la inmensidad del  océano para entender, para darnos cuenta. Esto sería más avispado, intuitivo e inteligente.

Desde allí y fijando la mirada en el manto oscuro de la bóveda interior, vislumbraremos el compromiso que nos aviene y nos hará avanzar. Se nos manifestara porque es real y como un paisaje relajante. Nuestro compromiso con nosotras mismas, con la vida, ha de ser zen o no lo será, será otra cosa.

Añadir que, a mi modo de ver, solo hay un compromiso, una acción que realmente es necesaria para sobrevivir y es comprometerse con el agradecimiento a la vida o lo que es lo mismo comprometerse con el amor. Recibir -sinónimo de agradecer- de la vida, lo que la vida nos da en abundancia, es el único alimento capaz de saciar la sed de piel que nos muerde el corazón. Visto así, diría yo que, el compromiso es una oportunidad para experimentar lo que ya comprendemos del amor y avizorar nuevos goces.

Gracias, Mamen, por mostrármelo!!

"es el Amor lo que mantiene todo unido, y también es el Todo" Rumi

miércoles, 6 de agosto de 2014

Rutas de Castillos y Amores

Castillo de  los Templarios, Ponferrada
Casa Samuel, estación de postas, vuelve a enamorarme. Sus gentes, mis yoes, incalculables, inconmensurables. Disfrute inesperado, risas y suspiros. Respiración presente, de noche y día.

Salamanca nocturna, mi relámpago en el estío. A su sombra me cobijo. Sus piedras me  elevan. Encuentro del Ser con el Ser. Sin culpa, a pesar de la insistencia y el amargo sabor de la inercia egocéntrica. En sus espacios, con descaro travieso, me relaciono con ellas, las facciones regaladas de mis personajes.

Mariposas en el estómago, lujurias en las conversaciones. Pimienta sazonada en la mañana, en el carrusel de tareas ofrecidas y aventuradas. Sin límites a la hora de estrenar piel. Unas y otras mascaras del carnaval salmantino que interpretan el amor restando distancia a la separación del Ser, para la felicidad de este, rescatando el amor cual peregrino del camino salvando puentes.

¡ah, si las rutas hablaran!

San Martin y Miranda, castañares, fuente natural, entre bosques.

¡Disfruté!

Cementerio al pie de la torre atalaya, entre dos paredes, testimonio del amor eterno. Terreno de los callados. Almas, testigos que custodian la historia de condes y princesas. Que suerte que se amaron.

Creciendo en mi interior camino ancho de Castilla, hacia un lugar de voces mescladas en armonía de amor denunciado bajo planicies de plata, custodiadas por huracanes venidos de otros lares, preñados y nuevos, en busca de agua para bañarse.

Astorga, Ponferrada, Las Medulas orgullo de pasos pesados en la tormenta de chocolate que truena en mis oídos. Torrenciales de desmanes, conducidos por vías pecuarias, cañadas de atrios, de almas romeras que se consuelan con ellas mismas en el roce de su cuero. Un abrazo sincero, nudo de brazos largos, estirados para abarcar el sentimiento en un grito mudo, fusionado que rompe la montaña y separa cantos rodados de la arcilla y la arenisca descubriendo el oro de sus faldas, “Ruina Montium”.

Cómo vivir sin ti, Salamanca, oasis en el edén. Son tus guantes curtidos que me coquetean.

¡oh! Eso sí, cómo vivir.

Sara y Chus. Cipreses junto al camino. Sombras frescas. Pies hambrientos. Almas, una desnuda la otra descalza. Voces del corazón, canciones del yo interpretadas por el maestro del recuerdo y quién sabe si otorgando amanecer a los ojos locos de tanto amor.

Hay tanto amor dándose, Salamanca, que adoro estar en ti.

Corazones empeñados en amar a la luz de Sagrados Corazones. Aprendiendo a ser diferentes. Que se empeñan en ser lunáticos comportándose desde  la razón, sin llamar la atención.

Sueño salmantino que me vuelve loco, siempre lavadero para bañarme desnudo. Vestido para presumir y volcar la copa del veneno arrojado sobre él. Déjame todas las noches soñar contigo.

Que feliz de haber estado presente, de descubrir matices velados, imprescindibles para amar. Retorno a mí, más cerca del que soy, del innombrable por el ego. Dios, Energía, Polvo, Cometa que atraviesa corazones. Que feliz soy conociéndome de regreso. Dejando que la piel viva sus deseos. Fantasía de querernos. Secretos a viva voz que fluyen por entre los labios.

Samuel te echaba de menos, donde me siento conveniente, relámpago encarnado en aquí y ahora. Comprensión fluyendo sin pensamiento, ocurriendo.

Días de espuma, montañas que no son pechos de mujer, belleza desdibujada en paisajes distintos, unos anchos y secos, otros frondosos y húmedos de sexualidad que brota natural sin pornografía, generosa, sin límites ni moral entre barrotes. Días de amor, de enamorarse, traslucidos, llenos de lunares, trajes de faralais para días de feria. La feria del amor donde enamorarse de Lua –que es luna- y de Teresa, que es madre. La feria del pisar firme para dejar huella dentro. Goce sin fin, mezcolansa de espíritu y carne y comprensión. Besándose la piel celosa de sí misma, viajando entre dos puntos distantes de un abrazo.

Tan dentro de mí, de regreso, te llevo, amor, recuerdo de mí. Y ahora el silencio os nombra. Paredes que se expanden buscando un destino sin sorpresas al abrir la puerta para que entre el deseo en mi pecho excitado gustoso de consumirse por el fuego interior. Mordido por un rayo. Derribando fronteras estúpidas. Ellas sin saberlo, yo aferrado al momento para no caerme al suelo. Y me estremece que hubiera sido si yo no hubiera estado conmigo a la puerta de mi identidad, expresando amor. He reconocido mis personajes y me he reconocido en el amor.


Gracias Samuel, gracias Salamanca!!!

martes, 15 de julio de 2014

el amor

Expresaba Ludwig Von Mises que, “El actuar humano es siempre racional cuando es deliberado, y cuando no  lo es no es acción sino reacción, que es la forma en que se expresan o se conducen los animales.”

Partiendo de esta aseveración, yo quiero reflexionar sobre el Amor. En el amor, el ser humano no se diferencia de otras especies con las que cohabitamos la tierra. En el amor no cabe el raciocinio ni la deliberación. No obstante, Sí, hay posibilidad de acción y hay reacción en el amor. Sin amor no es posible estimar realmente la vida, cuyas vetas más tenues son tan suaves como un brote de rosa. El amor se da en la naturaleza humana y en los demás seres vivos, y en la misma medida, unos por instinto, otras (las personas) por necesidad intrínseca de fundirse con el Todo así como el río al llegar a la mar.

Es el amor el genuino sendero que venimos a recorrer por la vida. Es su comprensión y experiencia empírica la que nos acerca a nuestra génesis.

Para ello, para amar, es necesario perder el miedo a vivir. Decía Mandela “miedo a brillar”. Todos tenemos en lo profundo el conocimiento del amor, el brillo, la Luz para disolvernos en una relación de amor, con nosotras mismas, con la otra, con el entorno; con cada gesto, cada mirada, cada palabra, con cada roce que saciaremos la sed de piel.

Desde el amor y para el amor debemos afianzar nuestra decisión firme de ser felices y esto no es otra cosa que abandonar el sufrimiento. El amor no admite otra cara de la moneda, no se da esa dualidad. El amor no podemos voltearlo y si lo hacemos pasa como con la tortilla, más huevos y patatas.  El sufrimiento es consecuencia del olvido de que somos amor, el polvo posado y amontonado sobre la túnica del corazón.

Ahora quiero añadir que, a la vida hemos venido a sentir el amor y a expresarlo, lo demás es externo, es una obra de teatro, es falso. La vida, creo yo, es una sucesión de tramas en secuencias concatenadas de relaciones de amor, conscientes y/o inconscientes, reales, que nos comunican y conducen de regreso a nuestro Ser.

Entonces, solo existe una necesidad de Amor y es la misma para todas y todos los seres vivos. El amor no se puede aprender, el Amor es Verdad que asoma de detrás de las trabas, los peros y las limitaciones.

Y lo resumo en que, para mí el amor es estar en conveniencia con el presente, con el momento que acontece, conectado con una misma y con el mundo, con el universo, en aceptación profunda de lo que Es, del sentir y con el sentir, es estar consciente de una voluntad vital y expresarla.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Casándose Raúl con Soraya y yo hilando palabras

enlace Soraya y Raul, 17/08/2013
Desde hace un tiempo me empeñe en aprender a hacer punto de lana y crochet después de ver eso que llaman del "urban knitting" y, mira tú, que le he cogido gusto. Ahora le dedico tiempo a tejer, para mí y para otros. Pero no es de ese entretejer del que quiero escribir sino del que entrelazan los corazones.

En muchos casos el desalambre de la familia paterna para atar lazos con otra persona y formar una nueva familia fusionando los apellidos paternos (evolución propia y natural en la vida que dicen algunas) es uno de los momentos más felices de la vida y se da entre dos, y rodeados de padres, madres, tíos tías, primos y primas, los novios de las primas y las novias de los primos. Las amistades del padrino y las vecinas que les vieron nacer. También acompañan a la pareja novata en el matrimonio (que no en lo de ser novios) testigos de amparo, los amigos y amigas, unos que estuvieron siempre, otros que llegaron ahora poco, que son y fueron refuerzos y sostén en la relación de noviazgo que ya culmina en boda.

Y ¿qué me dicen de esas nuevas invitadas al convite de boda, “las monitoras de ocio” Las que se encargan de la chavalería para que padres y madres, más éstas que éstos, disfruten de una velada cargada de viandas y regada de buen néctar y de “vívas los novios” y de su consecuente barra libre, baile incluido? 

Además, también están el maître y su legión de camareros y camareras que quieren su momento de gloria y desear a los recién casados buena ventura sirviendo con mesura un menú pactado que no las formas.

Toda esta troupe de familiares, amistades, conocidos y desconocidos agasajan a la pareja en el que es, de seguro, el mejor día de sus vidas, hasta hoy.

Un día, que por cierto, ajetreado, muy ajetreado. Al que llegan (la novia y el novio, la madrina y la otra madre que no es madrina, pero que también se merece un ramo) agotados después de varios meses de preparativos. No exentos de momentos emocionantes que culminan ese día con, por ejemplo, momento en el que el padre viste al novio, emulando a los toreros en capilla, o el de esperar a la novia al píe del altar y cuando ella llega, cara a cara, no puede el novio domar la emoción y llora. Sí, llora porque ha llegado la mujer más deseada vestida de blanco dispuesta a darle el SÍ tan esperado. Momentos entre muchos otros, que hacen de este día, una fecha inolvidable y  a celebrar cada año.

Ese día, Soraya y Raul, fueron felices, yo que fui invitado lo percibí en sus rostros, en sus miradas cómplices, en su caminar cogidos de la mano entre tantos y tantas, orgullosos los dos, en cada pose para el reportaje gráfico, en los nervios, también. Éste, el primero del resto de sus días, porque aquí no acaba el cuento después de comer perdices. Para Raul y Soraya, tanto monta monta tanto, el cuento continua.

¡Felices para hoy, felices para siempre¡ es mi deseo y así lo expreso en este post.


Abrid vuestro corazón y miraros con amor. La vida no es el caos que nos rodea y que nos inventamos para no pensar, la vida es un lento detalle que ahora podéis compartir (frase retuiteada de @Ignacionovo).

domingo, 11 de agosto de 2013

A mi querida Mari Ángeles


Mari Ángeles, discreta, la tercera con camisa roja,
con el equipo de coordinación IO ATAC
De ella dijeron que: “Lejos de esperar que nadie le insuflara ánimos, Ángeles se dedicó siempre a repartir su sabiduría (experta en arte y viajera incansable), ternura (hablaba con una candidez que jamás pestañeabas cuando ella tomaba la palabra) y bondad (fue fundadora de nuestro comité de voluntariado en Cáliz y estaba unida a otros movimientos sociales de su ciudad). Y así, luchando contra las injusticias, estuvo 20 años generando una energía y una fuerza descomunal que extendió su vida contra todo pronóstico”. (Valentin Vilanova)

Y otros cuentan “que nuestra amiga Mari Ángeles se ha despedido de estas latitudes terrestres para ubicarse en otras celestes, propias de su génesis y desde aquí en la distancia física, pero en la cercanía del ser, he sentido el tránsito de esa energía luminosa que ha representado para nosotros un referente de serenidad y coherencia”.(Armando Lara)

"...Ella era PAZ. No veas que ejemplo!! para aprender!!! y lo que aprendimos al lado de su gran SER... Nunca nos permitió hablar de la muerte pero si de la paz. Y es que ella era eso: paz, amor, servicio, generosidad, discreción, vida, camino de valentía... y ahora... como la muerte no existe... sigue siendo todo eso en otra dimensión. La verdad, todos los que la apreciábamos tuvimos una gran suerte de conocer una persona tan especial de la que aprendimos muchísimo!!!" (Ambrosi)

Yo que también la pude conocer, compartir y departir sobre la vida y la muerte no tengo palabras para la persona que me enseño y demostró que para vivir hay que aceptar y ser generosa.

El hecho de que se resistiera y aprendiera a vivir le confiere categoría y honra. Y, ahora que sus nuevos progenitores serán el viento y el camino entre las estrellas a nosotras, las personas que le hemos sobrevivido, nos queda un vació que no llenará nada ni nadie. Porque una vida sin Mari Ángeles es como un baile sin orquesta.

Se fue y con ella su amor por el Arte que nos lo transmitía con sencillez. Se fue y con ella la viajera incansable y sus retratos narrados de paisajes y ciudades, museos y teatros que te transportaban al lugar.

Se fue, sí, pero en su legado nos deja un camino sembrado hacia la justicia y la equidad que seguiremos con la brújula de su recuerdo y al compás de aquellas canciones que tanto le gustaban: las del Cantar de los Cantares.

Para mí, haber coincidido y conocido a Mari Ángeles, en esta vida, no es una coincidencia sino un regalo para mi despertar consciente. Junto a ella se podía sentir que la vida merece la pena ser vivida.

Y nos quedan los momentos compartidos de solidaridad, compromiso, gestos altruistas y denuncia de las injusticias. Nos quedan las charlas entre amigos y compañías deseadas y las tertulias en los desayunos, las palabras buscadas y la conversación ilustrada. Nos queda, de mi querida Mari Ángeles, el amor compartido y repartido. Y nos queda, sobre todo, el instante en el que coincidimos.

Hasta siempre Mari Ángeles, mi heroína.

http://www.youtube.com/watch?v=b99Md92zTgE

He agregado palabras de otras personas, amigas comunes. Otras almas que vibraron junto a ella. Te invitó a que agregues un comentario y/o me envíes un correo y yo lo sumo a este post que quiere ser homenaje a una mujer que escribió su biografía en mayúsculas.