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jueves, 21 de mayo de 2015

déjame que te cuente


Déjame que te cuente que la vida no es negociable. Que en ella hay sombras por todas partes y muchas de ellas generadas por nosotras mismas. Que un día me gusta aislarme en mis adentros y al otro sueño con lanzarme a la vorágine del afuera. Que la duda no me permite casarme con ninguna, pero vivo apasionados amoríos con las dos.

Déjame que te cuente que el monarca de las sombras es un viaje entre mi tiempo y mi espacio, limitado por el plomo de la vidriera que yo misma me asigno. Y entre las vías, una refugiada que quiere recuperar su libertad de asentarse. Una niña que continúa haciéndose preguntas que empiezan con un “¿para qué?”.
Déjame que te cuente como de las ensoñaciones de un caballero de armadura oxidada me sugirieron de volar alto, de volar bajo, de liberarme, de soltar lastre, de trascender a mi cuerpo expresión y prisión de un anhelo salvaje.  Son mi faz con su yelmo y mis manos, alas enguantadas, barrotes que me aprisionan, pintados de negro sobre marfil oxidado.
Déjame que te cuente que desde aquí dentro oigo mis males y siento mi dolor y se me hiela el alma. Me busqué caminando por si me encontraba. No fue así y me sentí muerta como nunca lo había experimentado y regresé sobre mis pasos. Cansada, desconsolada y doliente, me quité la falsa corona del monarca y me rendí. 
Déjame que te cuente que veo con la mirada del águila que contempla desde la altura, puesta sobre el fuego, la gran caldera de mi alma. Bajo un fuego que alimento de mis personajes revestidos para el transitar de mi ego. Yo veo lo que mi mente traduce y me eriza el bello sobre mi sexo, navegante gobernante de andares inseguros, mientras avatares azules y maestros del agua me guían por el desierto para una cruzada contra tres gigantes: miedo, vacío e injusticia.
Déjame que te cuente sobre los miedos atávicos, inherentes de no saber estar conmigo misma. Sobre el vacío con un punto de lirismo y por momentos oscuro que armoniza con mis personajes con los que comparto su inconformismo. Y sobre la injusticia, al sol de las contradicciones, metáfora del péndulo entre el bien, el estar y el mal.
Déjame que te cuente que la felicidad consiste en estar en movimiento, en cometer errores, en bucear la vida, en habitar el presente como único punto donde hay luz para ver, con humildad, la verdadera realidad. Y que se da en el aliento, donde se cocinan las emociones. Déjame que te cuente que el truco se descubre al despejar lo que estas dispuesta a aceptar para poseer lo que nunca imaginaste. Y que lo más gratificante viene de la dulce mano de las relaciones con los seres vivos. Relaciones que nos cuentan historias de nosotras, que nos recitan las verdades y  ficciones reales como la vida misma. Que nos hacen reír y llorar, nos instruyen y aleccionan, nos inquietan, nos entretienen, pero que nunca nos dejan neutrales.
Déjame que te cuente que mi segunda vida comenzó cuando me di cuenta que solo tenía una.












viernes, 11 de enero de 2013

la locura del vivir




La locura del vivir viene del miedo a no saber vivir. Para disfrutar de la vida y que no se convierta en un absurdo hay que querer vivir, vibrar con lo que acontece, sentirse vivo asumiendo los riesgos y gritar. Gritarle a la vida: ¡!Sí, estoy aquí y estoy vivo¡¡ Porque la vida nos trae tormentas constantes y su paz subsecuente. Ante la vida hay que presentarse con paraguas y chubasquero. Hay que reunir recursos y pertrechos para afrontar la tempestad, cuando llegue. Y, tener la humildad suficiente para sentirnos uno/a con la vida. La vida mana y permanece en un constante compas de vida-muerte-vida, mientras que nosotras, las personas, somos finitas. ¿Por qué -nos preguntamos- para lograr una vida más agradable, más atrayente y más serena, no desarrollamos el mismo esfuerzo que desplegamos, por ejemplo, para disimular una arruga?.

Para saber vivir hay que aprender a vivir. Desde que nacemos vamos adquiriendo instrumentos, aparejos, artilugios y armas que, a la vez, nos van conformando en personas atrevidas o vacilantes, cobardes o valientes, emprendedoras o prudentes según nuestros progenitores, educadores, entorno, historia y cultura o lo que se torne. Porque la vida para todas y todos es igual, sin embargo no todas las personas la vivimos de la misma manera. Lo que para unas es un día sombrío de tormenta para otras es una oportunidad de salir a bailar bajo la lluvia. 

Ya sabemos que la vida es hermosa y a la vez trágica. Porque la vida es así. Depende de nosotros mismos y de nosotras cómo gestionemos lo uno y/o/u lo otro. Podremos fijarnos metas y constantemente, una tras otra, sobrepasarlas sin encontrar el consuelo del resultado. Decía Gandhi: “jamás renuncies a las acciones, renuncia a los resultados”. Podríamos decir aquí: jamás renuncies a vivir, renuncia a la muerte.

La Historia nos muestra cómo, en todos los tiempos y en todos los lugares, los hombres y las mujeres han buscado fórmulas para vivir más y mejor, porque la vida es finita, para el ser humano. Vivámosla en presente. Disfrutemos del aquí y ahora. Que nos llamen locas por derrochar lo que tiene y dilapidar los días. Loca o Majareta que es lo mismo, pero más castizo, por ser arriesgadas y atrevernos a gritar, gritarle a la vida. 

Al menos, para mí, la vida suena con una cadencia armoniosa y una sonoridad que me permite, al prestarle el oído, gozarla. Ya que la vida se me ofrece cálida y vibrante, a la vez que fría, silenciosa y discreta, con ésto la vivo. Es la única que tengo, según la razón me alcanza.  

Y es, cuando una descubre los sentidos profundos  que orientan toda la vida, que quiere gritarte: 
¡!SÍ, ESTOY AQUÍ Y ESTOY VIVO¡¡ 


Me dijeron una vez que un solo instante, una mirada compartida entre dos personas, crea un vínculo que perdura para la eternidad.

Gracias Pilar por lo compartido!!

Descanses en paz!!

lunes, 20 de diciembre de 2010

El regalo de ser persona


El regalo de conectar con la emoción de sabernos personas. Ellas y nosotras. Todas las personas, veo yo, tenemos rasgos diferentes, orígenes diferentes, voces distintas, tanto en la cadencia como en la pronunciación, diferentes ritmos de estar, de ser. Pero en la convergencia: PERSONAS. Ni invisibles ni visibles, ni excluidos ni incluidos. Personas con unas realidades individuales y unas realidades colectivas que no serían las unas sin las otras.
Lo que soy conforma mi entorno y mi entorno me modela.
Anoche, después de la clausura de la exposición fotográfica, salimos un par de grupos de personas a pasear con calma por las calles de Cádiz para respirar el aire que las personas que duermen en la calle respiran. Portando termos con caldo caliente con la intención de compartir sus realidades, para mezclarlas con las nuestras.
Dicen: “Detrás de cada persona sin hogar hay una historia. Una vida con mucho sufrimiento, con grandes golpes, batacazos, errores, pérdidas... y ahora están solos, con ganas de nada. Tan solo de olvidar, de tirar la toalla…” Así, así como lo describen, así me he sentido yo en muchas ocasiones. Porque soy persona y me veo en sus ojos con tristeza, con dolor, con soledad, con necesidades.
Por eso y por mucho más, las quiero como me quiero a mi misma.
Y, claro que sí “MERECE LA PENA” vivir.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Encontrar el equilibrio interior

de la Iglesia de San Agustín, Cádiz
¿Qué es lo realmente importante en la vida? ¿Se puede aprender o practicar el "arte de vivir"? ¿Cómo encontrar y mantener el equilibrio entre los dos polos que hay en cada una de las dimensiones de nuestra vida? ¿Podemos llegar a ser ecuánimes?




Algunas claves:
  • Permanece abierto a todo cuanto salga a tu encuentro, pero sigue tu propia estrella.
  • Busca la energía interior en la entrega, no en el ego.
  • Asume tus responsabilidades y fomenta las posibilidades de vida de los demás.
  • Vive tus valores, pero no valores a los otros.
  • Lucha por tus metas, pero busca también la paz.
  • Pórtate bien contigo mismo y abre tu corazón a los demás.
  • Acepta que eres finito, pero no olvides que eres amado infinitamente.
  • Y siente todos los días la ligereza y la alegría de vivir.
Anselm Grün