miércoles, 28 de noviembre de 2012

orar en el duelo

http://humanizar.es/index.php?id=179&tx_sfbooks_pi1[showUid]=
“Orar en el Duelo” Autoría, compartida, de Francisco Álvarez y José Carlos Bermejo.
Un libro que, en palabras de sus autores, es más que un libro de oraciones. Es también poema y testimonio, pensamientos y sorbos de sabiduría…
Un libro que brota del corazón de sus autores, un corazón creyente. Fruto de la escucha compasiva y el acompañamiento humano. Que quiere ser un apoyo para aquellas personas, caminantes erráticos por el camino incierto del duelo, que buscan una ruta que les lleve a la esperanza. 

      Cada cual, según su experiencia personal, responderá de una u otra manera ante las pérdidas. En mi opinión, no estamos educados ni tenemos cultura de  afrontamiento ante la pérdida, sobre todo la pérdida de un ser querido. Anotar aquí que “no habrá duelo si con la persona u objeto de la pérdida no había un vinculo afectivo.” “El duelo es consecuencia del amor.” En nuestras sociedades occidentales, de una manera deliberada, se ha ido apartando hacía los márgenes la concepción de pérdida –muerte- y por ende, obviando su aceptación como parte indivisible de la vida.

       Hay duelos patológicos, duelos complicados como el de una madre que pierde a su hijo –antinatural-. Duelos prohibidos, como el de dos amantes infieles a sus respectivas parejas, que se viven en silencio. O, el llamado duelo migratorio que  pone nombre al dolor que conllevan las infinitas pérdidas que sufren las personas que migran. Que, al igual que los Enebros de las dunas que conforman una amplia extensión del litoral Cadiz-Huelva, tienen sus raíces  más expuestas al viento. Un duelo, éste, que se vive en los locutorios, mundo de secretos, donde coinciden la hora local y la  emocional.

      El duelo es un proceso de reconstrucción humana. Con dimensiones personales y familiares, psico-sociales, físicas y espirituales. Donde se dan la originalidad y la soledad, la racionalidad plural, la búsqueda de sentido. De donde surgen interrogantes y últimas preguntas, amor y comprensión. El duelo no es un estado, es un proceso de afrontamiento ante la pérdida. Ante el duelo nos situaremos desde una perspectiva integral. Ante la pérdida, cualquier pérdida: un reloj, un puesto de trabajo, un diagnostico de enfermedad, un divorcio o la muerte del ser querido, todos y todas necesitamos ayuda en mayor o menor medida. ¿Quién no ha necesitado contarle a un amigo/a el extravío de una partencia a la que me unía un afecto especial? no necesariamente el proceso de duelo lo puede gestionar un profesional. Todas las personas hemos acompañado en algún momento un proceso de duelo. 

      Para finalizar, unas palabras del novel de literatura, Francois Mauriac, que nos pueden orientar en el duelo: “No es la muerte la que nos roba a los seres amados. Al contrario, ella nos los guarda y los inmortaliza en su adorable juventud -en el recuerdo-. La muerte es la sal de nuestro amor. Es la vida lo que disuelve el amor.”

miércoles, 21 de noviembre de 2012

grosero y soez




¿Grosero y Soez? Sí, así se podría tildar al comentario que acompaña el vídeo que visualice está mañana y corre por Facebook estos días. El vídeo trata sobre unos monolitos (a mi modo de ver, símbolos de decadencia) construidos en Cádiz dentro del presupuesto de conmemoración del Bicentenario de la Pepa y recién inaugurados, aprovechando la, tan cacareada, Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado.  En el vídeo se cuestiona, por parte de un ciudadano cabreado, grabando teléfono en mano, el gasto de las administraciones públicas en obras y eventos cómo estos, en menoscabo del gasto social. Máxime, en una ciudad y una ciudadanía castigada por la lacra del desempleo desde hace décadas. Del que él y su familia son víctimas inocentes.

¡Pues no! para mí son verdades como puño. ¡Nos están jodiendo y bien! Y ¿qué hacemos nosotros/as? más bien poco o mucho, según quién lo cuente: manifestaciones, 15M, stop desahucios, huelgas de hambre,  retiros espirituales, ¿suicidios? ...

Sin embargo, todo esto no cuenta para el gobierno, para los gobernantes. Esto es cosa de un puñado de delincuentes, terroristas, anti sistemas, perro flautas y no sé con cuántas más descalificaciones tacha la oligarquía y clase política en el poder (los de ahora y los de antes, cuando digo antes digo desde siempre -La llegada de los sistemas democráticos no cambiaron nada-) a una ciudadanía, cada vez en mayor número y, cada día más indignada.

Esto me lleva a divagar hacía otro tema candente “los medios de comunicación y su papel en el adoctrinamiento y aborregamiento de las sociedades”. Específicamente de las sociedades del llamado “primer mundo”. 

Estamos viviendo tiempos gloriosos para aquellos que, ya desde tiempos romanos -precursores de una herramienta que sigue dando sus frutos- utilizan los medios gráficos y audiovisuales para repartir entre la masa “pan y circo”.
 
Algunos/as estamos viviendo, atónitos, a cómo se ha acabado con la libertad de expresión, a nivel informativo, coaccionando a los medios y las personas que trabajan en ellos o simplemente quitando de en medio la mosca cojonera** para tristemente bombardear con temas, maquiavélicamente creados a la carta de intereses oscuros, al acervo humano. Un conjunto de la humanidad que devora voraz todo lo que le echen. Concretamente, me refiero, al que convive en los pueblos, aldeas y ciudades de todo el globo terráqueo. Porque no se acota en ningún punto señalado del mapa, sino que se instala en cualquier lugar habitado por personas potencialmente consumidores, ya sea de productos como de pensamientos. Jugando con las palabras, se trata de esto mismo: “que se consuman productos y no se piense”.

No obstante, y en definitiva, estamos presenciando, afortunados y privilegiados, el fin de un sistema decrépito y caduco. Que cual animal herido de muerte, se defiende con todo lo que tiene y es sumamente peligroso. No debemos, apuntaría yo, caer en la trama del depredador y servirle de voceros/as. Quiero decir, no repetir lo que nos cuentan, lo que nos venden como verdad o realidad. Porque esto sólo lleva a alimentar a la fiera dándole fuerza para subsistir. 

Bien es cierto, que estamos, actualmente, en una travesía a través del desierto que nos llevará ante un escenario nuevo del que no sabemos nada, sólo lo intuimos.

Quiero acabar está entrada con optimismo y esperanza, euforia y alborozo tomando palabras que le leí a mi amigo Fernando de la Riba y que a su vez, cuenta él, acuñaron en uno de sus encuentros: "estamos disueñando el futuro". Que viene a decirnos, en mi entender poéticamente: “Lo estamos construyendo”

**Me resulta muy descriptivo, de esto que estoy tratando, la pregunta capciosa que le formulo el Presidente de Ecuador, Rafael Correa, a la periodista que lo entrevistaba en >los desayunos de la primera<: "¿dónde está Anita?" en referencia a la perdida de independencia de los medios informativos y de sus profesionales, españoles y europeos.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Aquí y ahora...

Forges
    
   Ahora, en los tiempos que corren, lo que provoca es escribir sobre la injusta ley de desahucios que esta dejando a miles de personas sin casa, al borde de la exclusión cuando no inmersas en ella, fruto de la avaricia de los bancos (los banqueros, con nombres y apellidos). O, sobre la decadencia de la política y de una clase política que tiene  manchada sus manos por incontables casos de corrupción. O, sobre los ODM que, a tres años vista, están lejos de cumplirse en todos sus puntos: el hambre, la escolarización, la igualdad de género, la mortalidad infantil, la salud materna, el VIH/SIDA, el medio ambiente y la asociación mundial. O, sobre la "prima de riesgo" y su efecto en la economía maltrecha de aquellos países a los que obscenamente califica. Apoyada por el silencio cómplice de los gobiernos de éstos que optan por colaborar con políticas económicas nefastas plagadas de recortes que están mermando el estado del bienestar y obviando medidas de crecimiento que si harían bajar la dichosa prima, fortaleciendo la economía.



     No obstante, ahora que nos hiela el frío del invierno venidero. Hoy 14 de noviembre, aún en tiempo de otoño y en huelga general convocada a nivel europeo en contra de las políticas antes referidas. Ahora que sacamos, presurosos, del fondo del  armario los abrigos, los guantes y bufandas, es ahora, y más que nunca, que añoramos el calor del verano. 


     Para unas -las personas más frioleras- no les pilla (la bajada de temperatura) desprovistos. Ya hace tiempo, allá por mediados de septiembre, que mutaron, éstos, de la sandalia, los short, las bermudas y la manga corta hacia las mangas largas y las prendas de abrigo ajenas al cotilleo de otras que estupefactas decían: “mira esa o aquel ¡que exagerados!”. Otras, las de sangre más caliente y las de pecho descubierto, al uso del legionario, se resistían al final del tiempo estival. Y son, a éstas, a las que les pilló el gélido otoño. 

Así que dejando la política, la economía, la injusticia y la iniquidad, hoy, desde aquí y ahora, quiero exclamar aquello de ¡¡que frío coño!!.

 

  

sábado, 3 de noviembre de 2012

Año Sabático

Real Balneario Nuestra Señora Virgen de la Palma
La Caleta, Cádiz (fotografía de Armando Lara)


Según la RAE:
sabático.
1. adj. Perteneciente o relativo al sábado. Descanso sabático.
2. adj. Se dice del séptimo año, en que los hebreos dejaban descansar sus tierras, viñas y olivares.
año sabático.
1. m. El de licencia con sueldo que algunas instituciones docentes e investigadoras conceden a su personal cada cierto tiempo.

Según WIKIPEDIA:
Año sabático
Un año sabático es el período de tiempo en el que una persona decide dedicarlo completamente a intereses personales, dejando a un lado sus responsabilidades laborales y/o académicas.
Terminología
La palabra hebrea šhabbat (שַׁבָּת) significa "el [día] de descanso" y se refiere al cese o descanso de trabajo. A su vez, el sábado también deriva de la misma palabra.
Historia
Su origen se remonta a siglos atrás, cuando los hebreos se tomaban el séptimo año de la cosecha para el descanso. El año sabático era una costumbre agrícola muy respetada y permitía dejar la tierra sin trabajar para su reposición, en barbecho, después de 6 años consecutivos de cosecha.
Actualmente, en ciertas instituciones académicas, el año sabático es el período de tiempo que los profesores dedican al estudio, a la investigación o la realización de actividades que conlleven la superación académica. Usualmente se recibe sueldo durante el mismo y también es cierto que existen legislaciones que prohíben o no contemplan esta práctica.

en familia

         Pues en eso estoy: en año sabático. Sólo que yo no seguiré cobrando por descansar, yo cobró siempre. Y, sí que es cierto que dedicaré mi tiempo a mí y dejaré a un lado las responsabilidades laborales (no las tengo, aunque me las busque) y, las académicas, seguiré formándome en lo que me gusta y me interesa ahora: los cuidados paliativos y el acompañamiento en el duelo, entre otras.

No obstante, quiero exponer sobre ello: año sabático vs mi año sabático

Para mí que el año sabático era algo que nunca pensé que estuviese a mi alcance, ésto le ocurría sólo a los privilegiados. Creía que era cosa de tener suficiente pasta para sobre vivir un año a “tuti plei” y pagándose la vida padre o cosa de personas bohemias, artistas y cantantes.

Y, he aquí que me equivocaba (como muchas veces, por eso, ahora que le prestó atención, voy aprendiendo) !estoy en año sabático¡. Lo que ocurre es que, en primer lugar, es algo muy cansado. Yo que tenía la agenda al completo -fíjate que se acercaban a mí para pedirme favores (ya lo dice el refrán: Si deseas que alguien te haga un trabajo pídeselo a quien esté ocupado)- pensé que no me vendría mal un año de descanso y dedicarme a contemplarme -un trabajo que, ya sabéis las que me vais conociendo, me fascina-. Pues no, resulta que estoy completito: entre las clases de idioma, intentando estar más en casa y en familia, la formación profesional, los viajes, el club de las letras, algún voluntariado en autoayuda y mi YO interior, está resultando que el año sabático es “muy cansao”.

Sin embargo, eso sí, estoy muy complacido y ufano del rumbo que ha tomado mi vida y de la que yo soy el timonel. Esto último es lo más importante: que tomes las riendas de tu vida para que, aunque no siempre se corresponda con tus pretenciones y previsiones, el camino sea llano y propicio a tus intereses vitales.

No sé cómo acabará este año, ni si seguiré con el más allá de los 365 días naturales (quiero hacer notar que inicie el año sabático el pasado 1 de julio de 2012, aún me queda más de la mitad por disfrutar), pero de algo sí que estoy seguro y me lo dicen el cuerpo, la mente y el alma: está siendo un año muy trabajado, un año muy fatigoso, además de inesperado, fructifero y beneficioso. Por ello, si acabo exhausto y extenuado habrá merecido la pena.

Por cierto, a modo de coletilla, sigo pensando que es cosa de personas privilegiadas entre las que me cuento yo.